Realidad o ficción

El reciente idilio revelado entre el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera (aliasEl Chapo Guzmán), y la actriz Kate Del Castillo, no puede ser más que un motivo de orgullo y encumbramiento para el escritor Arturo Pérez-Reverte. En el año 2002, después de haber escuchado la canción de los Tigres del Nortetitulada “contrabando o traición, el novelista español se dio a la tarea de retratar el mundo del narcotráfico con personajes muy ligados a la realidad. El éxito de cualquier creación literaria de este género, consiste en las capacidades del autor para que la historia y sus personajes cobren vida plena en la mente del lector.

La Reina del Sur y el personaje de Teresa Mendoza no sólo son muestra de ese logro literario, sino que han traspasado la frontera de algo poco visto: la fuerza de un personaje que se come a la actriz que lo escenifica. Por las razones que sean, Kate Del Castillo deja de ser la actriz mexicana encumbrada (principalmente por la serie de televisión de dicha novela), para convertirse en la vida real en Teresa Mendoza. Lo cual ocurre a partir de que hace pública su fascinación por quien es considerado el mayor capo de las drogas a nivel mundial.

La fuga de El Chapo Guzmán de El Altiplano, en julio pasado, podría pasar por otra historieta de la pantalla, tal como sucede con la serie de televisión Prison Break. Al más puro estilo hollywoodense, El Chapo y sus muchachos burlan todas las medidas de “máxima seguridad” y construyen un túnel con tecnología de punta que llega hasta la comodidad de su celda. Lo que supera la imaginación de los guionistas de televisión es que en esta historia de la vida real nadie sufre ni un sólo rasguño. A esas emocionantes escenas aparece un letrero que dice “seis meses más tarde” y se da una trama de admiración y enamoramiento entre la actriz y el hombre más buscado de la Tierra. Surgen dos aspectos en la historia que resultan conmovedores: por un lado, la condición humana del hombre más temido del crimen organizado, al enamorarse como un niño de una mujer que cuidará “como a mis propios ojos”; por otra parte, la admiración que le  provoca a la bella actriz la leyenda de un hombre que se ubica como Robin Hood.

El flechazo, que todos hemos presenciado, tiene un común denominador: el gusto de ambos por la historia de Pérez-Reverte y el deseo de hacer realidad aquello que, por momentos, les quitó el sueño y logró transportarlos al mundo de Teresa Mendoza.

Si, además, se toma en cuenta que parece existir un interés genuino (más de Kate, por supuesto) por entablar negocios con alguien que, por más reprobable que sea el giro de sus negocios, cuenta con un indiscutible reconocimiento como empresario. Tómese en cuenta que mientras El Chapo Guzmán vivía a salto de mata durante sus meses de fuga, leía el libreto “Cero, cero, cero”, mismo que da una excelente explicación sobre el funcionamiento del negocio de la cocaína a nivel mundial. Todo lo hasta ahora relatado, es una especie de apología del crimen organizado y el narcotráfico, lo cual cabe preguntarnos si no debiera estar tipificado para considerarse un delito. Diversos países europeos, como Alemania y España, han tipificado la apología de crímenes que se consideran lacerantes para su sociedad, (el genocidio nazi y el terrorismo etarra). Sin embargo, en el caso de México, al parecer quien primero hace gala de esa apología con la historia de El Chapo y Kate es el propio Gobierno Federal, al hacer pública la información de inteligencia obtenida a través de interceptar sus llamadas y mensajes. 

Ante la ansias del las autoridades federales por develar las pistas e información que los llevaron hasta la captura del narcotraficante y la actitud triunfalista de la “misión cumplida”, el Gobierno brinda el  medio de defensa para que los abogados del narcotraficante y la actriz aleguen violaciones al debido proceso y hagan que pierdan valor esas pruebas de probable culpabilidad.

Tal parece que pasó de noche para el actual gobierno el daño causado el sexenio anterior por Genaro García Luna, con su puesta en escena del secuestro en el que participó Florance Cassez; hechos que ocasionaron que la SCJN le otorgara el amparo y libertad a la delincuente por haber violaciones a su presunción de inocencia y debido proceso.

Pero, además, porque hacer público el método de investigación que llevó a las autoridades a la captura de El Chapo es sencillamente vulnerar los métodos de investigación de las autoridades de inteligencia. Pues la estrategia exitosa que se llevó a cabo deja de servir para futuras ocasiones, ya que los criminales hoy conocen el método de trabajo por los que se logró la captura.

Finalmente, en este fascinante thriller, no podía faltar el personaje tonto, caracterizado por el actor Sean Penn, sin contar con la remota idea del nivel de problema en el que se estaba metiendo y el grado de peligrosidad de su hazaña. Al dejarse convencer por su amiga Kate para ir a explorar un futuro como empresario y periodista con el narcotraficante prófugo, el multi-galardonado actor de Hollywood demostró que de periodismo no entiende nada y representó la caricatura del gringo ingenuo que se dejó fascinar por La Reina del Sur, Teresa Mendoza, El Chapo y hasta la guapa Kate. Visto todo esto, podemos seguir comiendo palomitas y preguntarnos si toda esta historia de aventura, amor y hasta de risa se puede considerar realidad o ficción.

Temas: