Temiendo al 9M

Todos los pronósticos se cumplieron. Las expresiones de las mujeres en favor del respeto y ampliación de sus derechos humanos y su ausencia del escenario nacional en protesta por la gravísima violencia en su contra fueron masivas y potentes. Por ello, el 9M debe seguir ...

Todos los pronósticos se cumplieron. Las expresiones de las mujeres en favor del respeto y ampliación de sus derechos humanos y su ausencia del escenario nacional en protesta por la gravísima violencia en su contra fueron masivas y potentes. Por ello, el 9M debe seguir hasta convertirse en parteaguas de la vida política de México.

Así como ello se confirmó, también lo hizo la visión ideologizante de las autoridades, que se comportaron como el PRI de las peores prácticas. Inventar un discurso de conservadores contra liberales no ha funcionado; el común de los mexicanos no sabe la diferencia y, si el lector le apura tantito, ni Juárez ni la Corregidora ni el Nigromante.

Decirlo no es irresponsable, es historia. La revolución rusa dejó de tener sentido y cohesión cuando las nuevas generaciones de rusos se fueron sucediendo y se alejaron de los héroes de ésta. Bolcheviques y mencheviques dejaron de ser referencia. Nostalgias puras.

Otro pronóstico concretado fueron las provocaciones. Que, al final, tuvieron una utilidad paradójica, la de servir de sustento a quienes argumentan intentos de boicotear un gobierno democrático.

Por eso se escamoteó el número de mujeres manifestantes en la concentración en el Zócalo y se lanzó la bomba molotov para que esa foto circulara a nivel internacional.

Sin embargo, eso no hizo mella al hecho hoy histórico, dentro y fuera de México. En el gobierno más feminista de la historia, las mujeres evidenciaron masivamente su indiferencia y omisión, su falta de cumplimiento al mandato constitucional.

Por eso ha quedado claro para muchos que la transformación de las políticas públicas y el cambio de estrategias contra el feminicidio y la violencia de género no saldrán de Palacio Nacional. Saldrán del Congreso, pese a la mayoría temporal del movimiento Morena; de la presión internacional y del control constitucional y las jurisprudencias del Poder Judicial federal.

De todos los que quieren una transformación real del país depende apoyar para que el 9M se traduzca en un cambio de dirección. Nadie quiere derrocar un gobierno legítimamente electo, esa narrativa no la compran ni los votantes de esa opción política.

Si las mujeres del gabinete y las legisladoras de Morena optan por alinearse a la narrativa oficial, a su propio empoderamiento, estarán renunciando a este momento histórico. Porque este gobierno no es para siempre.

Desde ya debemos entender que no podemos seguir manejando ni la política ni el mundo de los negocios con esta visión. El empoderamiento de las mujeres debe ser real, romperse los techos de cristal, igual salario a hombres y mujeres.

La brecha histórica es inmensa si nos sumergimos en las dinámicas políticas y económicas al interior del país, por eso urge una agenda nacional de acción, no una nueva discusión, porque existe un sobrediagnóstico.

Esta agenda debe abarcar e involucrar todos los niveles de la vida pública y privada y, por supuesto, la modificación de las políticas públicas de seguridad, evitando el populismo penal.

Así como el Poder Judicial federal construyó hace más de cinco años los protocolos de actuación para juzgar con perspectiva de género, así debe replicarse este ejercicio a todos los poderes judiciales de los estados, incluyendo a los sistemas de procuración de justicia.

Una de las urgentes transformaciones a la que los partidos en el Congreso de la Unión están llamados es el sistema educativo. Debe modificarse la forma como nos educamos los hombres desde la infancia, donde normalizamos la violencia, el control, la competencia y se promueven los estereotipos de género.

Entender la reproducción de micromachismos en las relaciones afectivas y la violencia sutil desde el hogar hasta la escuela es un imperativo que debe realizarse y cambiarse. Para ello se requiere reformar la ley.

Parece una tarea difícil cuando vemos a maestros de la CNTE y del SNTE liarse a golpes casi hasta matarse. Una de las preguntas es si serán ellos los que deban acompañar esa transición.

De acuerdo con la organización Hombres por la Equidad A.C., en un estudio sobre la violencia masculina, es importante diferenciar los diferentes tipos que se ejercen en contra de las mujeres: la física, sicológica, verbal, sexual, simbólica, económica y la invisible.

En la página de dicha organización se pueden encontrar materiales de mucha ayuda para entender rutas para el cambio.

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