Restauración

Atestiguamos que el intento de imponer un modelo gubernamental basado en un voluntarismo centralista ha fallado

México ni el mundo estaban preparados para una pandemia como la que vivimos. Incluso la experta China fue fallida. En esta gravedad que ha costado miles de vidas, también se ha desvelado un intento por callar la verdad, por engañar a las sociedades.

En nuestro país atestiguamos, al menos por ahora, que el intento de imponer un modelo gubernamental basado en un voluntarismo centralista –como lo era el priista–, ha fallado. Eso nos dice que los ciudadanos, los empresarios y los poderes democráticamente constituidos no están dispuestos a aceptarlo y recurren a la vía institucional para ejercer contrapesos.

Lo que podría definirse como el intento de una restauración del viejo presidencialismo-autoritario, se enfrentó con una sociedad que ya ha producido anticuerpos.

Nadie puede acusar el gobierno actual de haberse aproximado a los inicios de la pandemia con impericia. Ningún país lo ha hecho del todo bien.

El gran problema, sin embargo, es que se buscó administrar la información en perjuicio de la verdad. Eso podía hacerse bajo el priismo que ejercía un férreo control de sectores, de la prensa, pero no hoy que se vive en democracia y cuando los contrapesos provienen, también, del exterior: mercados financieros, medios de comunicación, científicos y un largo etc.

La administración de verdades “parciales” muy rápido entró en contradicción con la realidad: hay suministros suficientes, pero se registran manifestaciones de personal médico en las clínicas, o se confirma, a un medio extranjero, que se vendió a China material que México tenía de reserva; se debe guardar sana distancia, pero se realizaban giras y eventos políticos masivos; se declara que México es el segundo país con menos contagios luego de la India, pero ahora el modelo centinela indica que debemos multiplicar por 8.2 el número de contagiados, y nos vamos a los cielos estadísticos.

Se relativiza la verdad hasta que ésta se difunde profusamente en la prensa: en las clínicas del IMSS hay personal médico contagiado por falta de suministros y capacitación. Se niega tal verdad y en las páginas y programas de esta casa editorial se documenta lo contrario. El líder del sindicato de la burocracia, Joel Ayala, sostiene que hay mentira.

Cómo es que termina al frente de una de las instituciones de salud más importantes del país un funcionario que no es médico. Es como antes.

La voluntad de restaurar ese modelo centralista tiene pocos asideros. Los gobernadores del PAN y Movimiento Ciudadano han decidido confrontar con hechos, resistir. Enrique Alfaro, ejecutivo de Jalisco, desconoció la interlocución de Hugo López-Gatell. Habrá que ir buscando un mediador. Ya sabemos quien.

Los pronósticos de popularidad son tan poco favorables que, en la tendencia recurrente a distraer, se pide al “pueblo” que se adelante la revocación de mandato para que coincida con las elecciones intermedias. Pero el hecho coincide con la estrategia de entregar dinero directo a las personas (“pueblo”) a lo largo de los siguientes 9 meses, muy cercana la fecha de los comicios. Nadie, ni Morena, levantó el tema.

Cuál es la razón, se preguntará el lector, porque desde Morena se comenta que de continuar la tendencia en las percepciones, las actuales autoridades son un activo que juega en contra para retener la mayoría artificial en la Cámara de Diputados. A menos que se restaure la práctica del reparto de recursos.

Las autoridades ya han dejado claro en diversos momentos que no apoyarán a las grandes empresas ni habrá posposición de pagos fiscales a medianas empresas y en el caso de las cuotas del IMSS, sí habrá diferimiento de 48 meses, aunque algunos reclaman mejores condiciones financieras.

Entonces, lector, lectora, la negativa de las autoridades –que van en ruta contraria al sentido común de la economía y de la tendencia mundial– ha provocado una reacción que debemos seguir de cerca: el empoderamiento de los sectores empresariales, sociales y autoridades locales de oposición a trabajar juntos para suplir la renuncia a gobernar para todos.   

El fenómeno se ha dado así: reconocida la ausencia, se aglutinan, toman acción y entonces la ofrecen a las autoridades. No se produce a la inversa.

La filósofa Hannah Arendt describía así: “El poder sólo es realidad donde palabra y acto no se han separado, donde las palabras no están vacías y los hechos no son brutales, donde las palabras no se emplean para velar intenciones sino para descubrir realidades, y los actos no se usan para violar y destruir, sino para establecer relaciones y crear nuevas realidades”.

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