Cableado aéreo… ¡al subsuelo!
En algún momento de nuestra vida, todos hemos sido testigos del gran desorden que representa el cableado aéreo en nuestra ciudad: nudos enormes, cables colgando y postes cayéndose que apenas se pueden distinguir... Este problema, más allá de ser un tema de ...
En algún momento de nuestra vida, todos hemos sido testigos del gran desorden que representa el cableado aéreo en nuestra ciudad: nudos enormes, cables colgando y postes cayéndose que apenas se pueden distinguir... Este problema, más allá de ser un tema de contaminación urbana, representa un peligro y riesgos para las personas, mismos que pueden evitarse con el soterramiento del cableado.
Durante años, las empresas de internet, telefonía, televisión de paga y electricidad han hecho uso del espacio aéreo para el cableado que da soporte a sus servicios, lo cual, al paso del tiempo, se ha convertido en un gran problema, pues tal como se establece en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11, nuestro mundo está cada vez más urbanizado, la población crece y la mayoría se establece en las ciudades y en las zonas urbanas.
Para 2030 se espera contar con más ciudades y, como consecuencia de esta acelerada urbanización, también habrá un aumento en la demanda de servicios e infraestructura, incluidos los de telecomunicaciones. Sin un plan de desarrollo urbano eficiente, en un futuro no muy lejano estos problemas, que en la actualidad no son menores, serán insostenibles.
La verdadera solución está en nuestras narices y, aunque al inicio parezca más costosa, a la larga resulta mucho más económica. Me refiero al soterramiento del tendido eléctrico y el cableado de internet, servicios de telefonía, televisión de paga y similares.
Se estima que los proyectos subterráneos son más costosos que las obras aéreas, pues hay que invertir en intervenir, excavar y acondicionar el área para el soporte y paso del cableado y, aunque el tendido aéreo pareciera más económico, en realidad no lo es: ¿cuántas veces y a cuántos de nosotros se nos ha interrumpido alguna vez la comunicación, el servicio de luz, internet o teléfono, a causa de los fuertes vientos, lluvias, cortos circuitos derivados de cables dañados por su desgaste o por vehículos que se impactan en los postes y afectan el cableado? Estoy seguro de que muchas veces y a casi todos nosotros. En el largo plazo, el mantenimiento y reparación de estas líneas de comunicación resulta muy costoso.
Además, hay que agregar el valor asociado a la contaminación y el riesgo que representa para los habitantes este exceso de cables por los aires. Con base en ello, es que muchos países y ciudades alrededor del mundo cuentan ya con una legislación en materia de espacio público y soterramiento de cableado, desde una visión de protección al ambiente limpio, seguridad de las personas y sus bienes e imagen urbana.
Por todo ello resulta urgente poner orden al espacio público aéreo en la ciudad mediante la eliminación paulatina de los cables aéreos, la creación de un listado de empresas públicas y privadas que cuentan con cables (identificando los que les corresponden a cada una de ellas) y estableciendo sanciones para el caso de incumplimiento; también para establecer plazos para el soterramiento, así como designando a las autoridades encargadas de supervisar la ejecución y el cumplimiento, y estableciendo incluso un pago de derechos por el desarrollo de dicha actividad, para que, así, la ciudad cuente con más recursos económicos para mejorar sus vialidades e imagen urbana.
Es más sencillo y menos costoso enfrentar los retos que representa el desarrollo urbano sostenible, garantizando desde el inicio una buena planeación urbana, no obstante, aún no es tarde para enmendar la problemática que representa el asunto de los cables en el espacio aéreo, así que… manos a la obra y al cableado aéreo… ¡al subsuelo!
