Han pasado 20 años ya. Los más jóvenes quizá no lo recuerden. Los no tan jóvenes quizá no quieran recordarlo. El último tramo de las campañas electorales presidenciales de 2006 en México coincidió con el Mundial de futbol de Alemania ese mismo año. La jornada electoral, la más reñida en la vida democrática del país, fue el domingo 2 de julio. Por su parte, el Mundial se realizó del 9 de junio al 9 de julio.
El equipo de México fue parte del Grupo D, junto con las selecciones de Portugal, Angola e Irán. En el primer juego, el 11 de junio, México derrotó a Irán por 3 goles contra 1. En el segundo juego nos confiamos y apenas logramos un empate sin goles ante Angola. En el tercer juego, el 21 de junio, Portugal nos ganó por 2 contra 1. A pesar de ello, México pasó a la segunda ronda como segundo lugar de su grupo y enfrentó a Argentina.
¿Hubo errores graves en la primera ronda? Quizá no tanto: Portugal pasó como primer lugar del grupo y le tocó enfrentar a Holanda. Una semana antes de la jornada electoral, el sábado 24 de junio, la Selección Mexicana fue eliminada por la de Argentina en la segunda ronda mundialista con un marcador de 2 vs. 1. Un gol de Maxi Rodríguez en tiempo extra sepultó las esperanzas del tricolor en aquel año.
Al inicio de la campaña presidencial, López Obrador tenía una cómoda ventaja. Parecía que llegaría caminando hasta la silla presidencial. Sin embargo, a lo largo de la campaña presidencial, Felipe Calderón realizó una intensa campaña negativa en la que criticaba duramente a López Obrador: lo acusaba de ser un “peligro para México”. López Obrador tardó varias semanas en responder a la campaña negativa. Algunos analistas de aquella época señalaron que esta demora pudo haber sido un error determinante.
En el proceso electoral de 2006 hubo dos debates entre los candidatos presidenciales: el primero, el 2 de mayo, y el segundo, el 6 de junio de 2006. López Obrador decidió no asistir al primero: prefirió concentrarse en continuar con su campaña a ras de suelo. Entre el primer y segundo debate, la distancia entre las intenciones de voto del puntero y el principal retador llegó a ser menor que los márgenes de error de las encuestas convencionales. Algunas encuestas mostraron un cruce, otras mostraron un mal llamado “empate técnico”. ¿Habrá sido un error determinante no asistir al primer debate? Nunca lo sabremos.
Un día antes de las elecciones presidenciales más reñidas de nuestra historia reciente, el sábado 1 de julio, se disputaron los cuartos de final, en los que Portugal eliminó a Inglaterra en tiros penales, mientras que Francia dejó en el camino a Brasil por la mínima diferencia. Al día siguiente, Felipe Calderón derrotaría a Andrés Manuel López Obrador con una ventaja de 243,934 votos, equivalentes a 0.56% del voto total. Para cuando se jugó la final entre Francia e Italia —que también estuvo reñida y se definió en tiros penales—, López Obrador ya había impugnado la elección presidencial: primero acusó un fraude cibernético, después un fraude “a la antigüita”.
En las elecciones de 2006, tanto el conteo rápido como el PREP y los cómputos distritales coincidieron en otorgarle una ligera ventaja a Felipe Calderón sobre López Obrador. Más tarde, tras la impugnación del candidato perdedor, el Tribunal Electoral ordenó un recuento parcial de casillas que no cambió sustantivamente los resultados de los cómputos distritales: la ventaja inicial de 0.58% pasó a 0.56 por ciento.
En la misma jornada electoral, Roberto Madrazo consiguió 22.2% de los votos y Patricia Mercado 2.7 por ciento. ¿Qué habría pasado si López Obrador hubiera formado una coalición con Mercado? ¿Qué habría pasado si la elección se hubiera definido en una segunda vuelta? Si México hubiera derrotado a Argentina en 2006, habríamos enfrentado a Alemania en cuartos de final el viernes 30 de junio, a dos días de las elecciones. El hubiera.
En 2006 hubo quien exigió anular la elección presidencial. ¿Será posible que alguno de los eventos aquí mencionados haya tenido un impacto en los resultados electorales de la elección presidencial? ¿Es posible que un Tribunal Electoral hubiera podido saberlo a ciencia cierta?
