Avanza el autoritarismo
Hace unos días se publicó el Reporte sobre la democracia 2025 del Instituto VDem de la Universidad de Gotemburgo. De acuerdo con los datos del reporte, hoy día el número de países con regímenes plausiblemente autoritarios es ligeramente mayor al de regímenes ...
Hace unos días se publicó el Reporte sobre la democracia 2025 del Instituto V-Dem de la Universidad de Gotemburgo. De acuerdo con los datos del reporte, hoy día el número de países con regímenes plausiblemente autoritarios es ligeramente mayor al de regímenes democráticos: 91 vs. 88. A primera vista, pareciera que los regímenes del mundo están divididos casi en partes iguales. Sin embargo, si se considera la población de cada país, resulta que, hoy por hoy, 72% de la población vive en un régimen autoritario.
Si se considera el promedio de los países, la calidad de las democracias en el mundo ha retrocedido a los niveles observados en 1996. Y si se considera a un ciudadano promedio del mundo, los niveles de democracia son similares a los de 1985.
Otros indicadores son igualmente preocupantes. En 2024, la libertad de expresión se ha visto deteriorada en 44 países. La calidad de las elecciones se ha deteriorado en 25 países y el Estado de derecho en 18. Considerando una diversidad de indicadores —democracia liberal, electoral, participativa, deliberativa, etcétera—, el reporte indica que 45 países están en proceso de erosión o regresión democrática. A decir del reporte, la “tercera ola” hacia el autoritarismo sigue en marcha tras dos décadas.
¿Acaso puede esto tratarse de un simple error de medición? Hay quienes cuestionan la metodología del Instituto V-Dem, ya sea argumentando que, si la democracia misma es un concepto en disputa, ésta no se puede medir con precisión a lo largo del tiempo de manera comparable entre un país y otro. Otros más, argumentan que los indicadores utilizados en el reporte tienen altos niveles de subjetividad al tomar como base evaluaciones de expertos regionales.
Entre los principales indicadores de deterioro democrático observados en el mundo entre 2014 y 2024, se encuentran: censura gubernamental, restricciones a las libertades académicas y de expresión, represión de organizaciones de la sociedad civil, ataques a periodistas, y un deterioro en la calidad de los procesos electorales.
En el caso de México, el reporte señala que el índice de democracia liberal de nuestro país se encuentra en el lugar 108 de 179 países evaluados. En concreto, ha habido un deterioro en los indicadores de democracia liberal y deliberativa. Por otro lado, en el índice de democracia participativa, México se encuentra en el lugar 41.
El reporte de este año tiene un largo apartado dedicado a identificar los cambios de régimen en el mundo —lo cual representa otro reto metodológico importante. El deterioro en la calidad de la democracia mexicana observado en los últimos seis años ha implicado que México se encuentre entre los 10 países que se encuentran en “proceso de regresión democrática” más serios en el mundo en 2024— junto con Hungría, el caso más grave, Nicaragua, Serbia, India, Perú, Grecia y Afganistán. Vale la pena aclarar que esto no quiere decir que México se encuentre entre las 10 peores democracias del mundo, sino que México se encuentra entre los diez procesos más notorios de deterioro que están en marcha hoy día.
Países como Venezuela y Turquía se encuentran mucho más abajo en los rankings del reporte, pero sus quiebres o retrocesos ocurrieron varios años atrás. Casos como Bolivia y Brasil, que tuvieron caídas retrocesos serios en el pasado, hoy muestran ciertas señales de mejoría. A pesar de esto, algunos daños son irreversibles: si bien Evo Morales ya no está en el poder, dejó un Poder Judicial sumamente debilitado en Bolivia. Por su parte, Jair Bolsonaro puso en riesgo la democracia en Brasil, pero el Poder Judicial le ha impedido volver a postularse como candidato. Por último, casos como el de Estados Unidos o Argentina apenas están iniciando.
Medir la calidad de una democracia o un cambio de régimen no es cosa sencilla. La mayoría de los indicadores se han concentrado en los aspectos más fáciles de observar: organización regular de elecciones, alternancia, fragmentación partidista, etcétera. Por desgracia, los procesos de erosión democrática recientes son mucho más sutiles. Sea como fuere, el deterioro de nuestra democracia está en la mira de organismos internacionales.
