Toda política es local
Han comenzado ya las campañas electorales en 14 entidades del país. Están en juego 12 gubernaturas, 448 diputaciones locales y 965 ayuntamientos incluyendo 417 municipios regidos por usos y costumbres. En general, las elecciones locales tienen menores tasas de ...
Han comenzado ya las campañas electorales en 14 entidades del país. Están en juego 12 gubernaturas, 448 diputaciones locales y 965 ayuntamientos (incluyendo 417 municipios regidos por usos y costumbres). En general, las elecciones locales tienen menores tasas de participación electoral que las presidenciales y, a su vez, las contiendas por una gubernatura tienen una mayor participación que las municipales. Desde un punto de vista matemático, esto no deja de ser algo paradójico, dado que el peso de nuestro voto tiene una probabilidad mucho mayor de resultar decisivo en el resultado electoral de una pequeña demarcación que en una contienda nacional. Por otro lado, la sicología política sugiere que, para muchas personas, votar por un gobernador o presidente es más emocionante que votar por una alcaldía o diputación local.
Para muchos analistas, lo más importante de las elecciones locales de este año es que son un “laboratorio” de lo que podría pasar en 2018. Quizá para ellos, también, resulte más emocionante contar historias sobre candidaturas presidenciales y los grandes temas nacionales que los asuntos locales, a pesar de que los gobiernos locales son los que tienen más influencia en la vida diaria de la población. Por otro lado, también hay quienes creen que las elecciones locales se definen por lo que dicen las encuestas nacionales. A unos y otros quizá habría que recordarles un famoso dicho: “Toda política es política local”. Veamos por qué.
Pocas personas llegan a una gubernatura o silla presidencial sin pasar antes por un cargo de elección popular a nivel local: muchas carreras políticas inician (o terminan) en el ámbito local. Y para asegurar un triunfo a nivel local, las y los candidatos deben atender las preocupaciones más cotidianas del electorado —seguridad y servicios públicos, por ejemplo—, y no perder demasiado tiempo en pronunciarse sobre los grandes temas nacionales, su filosofía política o ideología personalEn un sistema electoral competitivo con reelección —como el que estamos por iniciar en estos años—, una candidatura local exitosa primero debe asegurarse de ganar el proceso de selección interna de su partido y, de ser posible, lograrlo sin que sus rivales decidan irse a otro partido o busquen una candidatura independiente que le reste apoyos en las urnas. Y si uno busca reelegirse (o que su partido se mantenga en el poder), más le vale atender las preocupaciones locales de su electoradoy no las de los analistas o intelectuales.
¿Y el laboratorio del 2018? Ese también existe, pero es algo más complicado porque los candidatos presidenciales de 2024 apenas hoy buscan un cargo local. Las elecciones tienen un gran componente inercial: la mayoría de los resultados electorales de mañana serán muy similares a los de ayer. Los bastiones de un partido y otro seguirán siendo, en su mayoría, los mismos que tres años atrás. Las zonas perdedoras, también.
La incertidumbre electoral proviene de dos fuentes importantes: basta que 5% o 10% del electorado cambie de opinión entre una elección y otra para producir alternancia o un congreso dividido. Por otro lado, un partido político puede conseguir el mismo porcentaje de votos de tres años atrás, pero si éste está distribuido de manera diferente a lo largo de una entidad, el número de curules o ayuntamientos ganados puede cambiar de manera significativa. Inclusive, un partido político puede obtener menos votos que en el pasado y de todos modos mantenerse en el poder si la oposición se fragmenta, o si es incapaz de construir una coalición para capitalizar el desgaste de aquel.
Twitter: @javieraparicio
