Somos sin Mx, PAN en solitario y la farsa de Morena

Ivonne Melgar

Ivonne Melgar

Retrovisor

A 11 meses de las elecciones, esta semana se confirmó que en la boleta habrá ocho jugadores, que Acción Nacional competirá en solitario y que la declarada unidad de Morena y sus aliados tiene fisuras.  

Son noticias que parecerían no alterar la retórica oficialista de que el 1 de junio de 2027 arrasará en las urnas, ratificando la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y las 17 gubernaturas en disputa. 

La aprobación este jueves de dos nuevos partidos abona en la hipótesis de que hegemonía morenista se encuentra a salvo: PAZ es afín al gobierno y Somos México habrá de restarle votos a la oposición.

El partido de Hugo Eric Flores, diputado de Morena, recupera a los extintos PES y Encuentro Solidario y se presenta como PAZ, después del intento de llevar por nombre las iniciales de la presidenta Claudia Sheinbaum.

La fallida aspiración de llamarse Construyendo Sociedades de Paz (CSP) evidencia que este jugador replicará el modelo de los satélites del viejo PRI, aun cuando discursivamente cuestiona la crisis de impunidad.

El caso de Somos México que lideran Guadalupe Acosta Naranjo, Cecilia Soto, Emilio Álvarez Icaza, entre muchos otros impulsores de la Marea Rosa de 2024, es un esfuerzo que reúne a exfuncionarios del sistema electoral e intelectuales. 

Se trata de un esfuerzo que capitaliza el desencanto con la oposición, un hecho que conviene a Morena, cuyos operadores no ocultan, sin embargo, el temor a que se convierta en un instrumento ciudadano potente.

Sólo de esa manera puede explicarse la ridícula previsión, incrustada en el dictamen del INE a favor del registro de Somos México, de que éste se condiciona a eliminar el rosa y el nombre del país en su emblema. 

Mientras los 11 consejeros electorales votaban este jueves la creación de los nuevos partidos, en el Pepsi Center, el presidente del PAN, Jorge Romero Herrera, presentaba “111 soluciones para salvar a México”. 

Estaban ahí las gobernadoras Teresa Jiménez, de Aguascalientes; Maru Campos, de Chihuahua, y Libia Denise García, de Guanajuato; y los alcaldes capitalinos Geovani Gutiérrez, Mauricio Tabe, Luis Mendoza y Alessandra Rojo de la Vega. 

El dirigente reivindicó a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, y centró la estrategia para 2027 en las buenas calificaciones estatales y municipales y en “soluciones basadas no en ideologías, no en dogmas, no en odios, sino en nuestra experiencia de gobierno y creatividad recopilada de cientos de voces panistas y ciudadanas”.

Habló Jorge Romero de cadena perpetua para “narcopolíticos”, a quienes tildó como “traidores a la patria”. Y perfiló una futura campaña en la que “en el PAN no venimos a dividir a México, sino a reconstruirlo con las y los mejores hombres y mujeres que entiendan que no se puede gobernar solo para algunos”.

Mientras el PAN le cerraba la puerta a la alianza que el PRI de Alejandro Moreno insiste en retomar, en el Word Trade Center, la dirigencia de Morena continuaba con el disfrazado registro de sus adelantadas candidaturas. 

En medio del ritual al que se han sumado más de 154 aspirantes a gobernadores, prometiendo disciplinada unidad, todos simulan que la selección es para definir a “los coordinadores estatales de la defensa de la transformación y la soberanía”. 

El montaje encubre las pugnas de los morenistas y sus aliados que, fuera de reflectores, asumen y reconocen que, por encima de las encuestas, están los acuerdos, la línea y los vetos de Palacio y de Andrés Manuel López Obrador. 

Ahí están las actitudes desafiantes del PVEM en San Luis Potosí, donde la senadora Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, rechaza ser parte de las mediciones de Morena y continúa en el Congreso, pues las reglas contra el nepotismo y las obligadas licencias a los cargos no aplican para los verdes. 

Y en una declaración que parecería cantiflesca para quien ignora los sofismas de la 4T, el senador Félix Salgado reclamó su derecho a competir por la coordinación de las defensas morenistas, dando por descontado que la ganará. 

En una soterrada burla al montaje, el senador dijo que sus compañeros deben cumplir la prédica partidista de no deben mentir. “Estamos participando para coordinar los comités de defensa de la cuarta transformación. ¿O en qué parte de la convocatoria dice que se está eligiendo gobernador? Yo gano como coordinador y ahí me dejan; cumplo todos los requisitos, hasta la regla antinepotismo, porque no voy a suceder a nadie que tenga ese encargo; es un encargo nuevo, honorifico, sin salario. Y como militante de Morena voy a participar”, desafío. 

Anticipando las complicaciones que deberá sortear Citlalli Hernández, responsable de las alianzas oficialistas y de la supuesta elección interna, el senador Salgado decidió cobrarse el agravio de ser vetado como candidato a la gubernatura de Guerrero, por ser el padre de la actual mandataria estatal.

Son las novedades de una elección intermedia que en su prólogo muestra el temor del oficialismo hasta de los emblemas de la resistencia y entretenidos sketches de personajes dispuestos a salirse del guion de la farsa.