El proyecto de Andrés Manuel López Obrador para 2024 es Claudia Sheinbaum y para 2030 es Andy, resumió el líder histórico de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, a mediados del sexenio anterior.
A finales de 2021, aquel pronóstico del experimentado político era creíble ante el alto perfil de la jefa de Gobierno, pero sonaba audaz para el caso del hijo del entonces Presidente.
Desde 2017, Andrés Manuel López Beltrán fue mensajero de su padre en el fichaje de cuadros de otros partidos y operador en las elecciones intermedias. Pero comenzó a sonar más por la gestión de licitaciones y negocios.
En 2024, el junior definió candidatos en la CDMX y llegó a la Secretaría de Organización de Morena, una semana antes de que concluyera el gobierno de su padre.
Gobernadores y legisladores recibían al heredero del gran líder con bombo y platillo, celebrando la afiliación masiva que dijo impulsar.
En junio de 2025, Andy tuvo su primer descalabro en las elecciones de alcaldías en Durango, donde Morena se fue a tercera fuerza. Y en julio ocurrieron las filtraciones de su viaje a Japón y los videos de compras de lujo en Tokio.
Bajo el mote de junior del Bienestar, siguió siendo señalado como protagonista de presuntas investigaciones en Estados Unidos por vínculos con el negocio del huachicol fiscal.
A inicios de 2026 se difundió la versión de que la presidenta Sheinbaum pondría orden en Morena relevando a López Beltrán, quien se replegaría de los reflectores. Pero contradiciendo las falsas expectativas de que la mandataria dará carpetazo a las herencias incómodas de López Obrador, todos sus protegidos siguen bien y vigentes.
Cierto que en Morena la lealtad es difusa, y hay damnificados de Andy, porque los dejó colgados con candidaturas o por su segunda derrota electoral en Coahuila, en junio anterior.
Sin embargo, la señal que cuenta es la de la presidenta Sheinbaum, quien ha sostenido su apoyo a López Beltrán, al senador Adán Augusto López Hernández y al gobernador con licencia Rubén Rocha.
Equivocados estaban quienes creyeron que el expediente de La Barredora era el fin del exgobernador. Y, como se comenta entre los morenos del Senado, donde López Hernández dejó la coordinación de la bancada en febrero, una de sus tareas actuales es cuidar el control de López Obrador en el partido. Se trata de una misión que debe compartir con López Beltrán, aun cuando dejó la Secretaría de Organización en mayo pasado.
Porque, en apego a la visión del expresidente, más que los cargos, ahí valen los encargos. Y, desde el martes, López Hernández tiene la batuta para las campañas electorales de 2027 en Hidalgo, CDMX, Guerrero, Morelos, Puebla y Tlaxcala.
Quizá la protección del extraditable Rubén Rocha no incluirá misiones públicas. Pero es un hecho que el gobernador con licencia continúa al frente en Sinaloa, pese a las acusaciones de protección al narcotráfico de Estados Unidos.
Con estos antecedentes, podemos prever que los planes de Andy proseguirán sin tropiezos en su camino a la Cámara de Diputados. Y ha trascendido que, en el diseño hacia la próxima legislatura (2027-2030), el futuro diputado López Beltrán llegará a San Lázaro tras de haber repartido unas 50 curules, suficiente para su mini bancada.
Y es que el cuidado desde Palacio de los hijos del expresidente no está en riesgo ni en duda. En México nadie debe investigarlos. Y es que, para la presidenta Sheinbaum, la cancelación de la visa de Andy “tiene un sentido político esencialmente” y es injerencia de EU.
Así que la carta de López Beltrán al presidente Donald Trump, llamando “hitlerianos” al secretario Marco Rubio y al subsecretario Christopher Landau fue para activar el cierre de filas morenistas.
De tocar puertas en Tabasco, la anticipada campaña de Andy pasó a los medios y al cobijo de Palacio que, en nombre de la soberanía, da impunidad a los señalados por EU.
La dirigencia del PAN de Jorge Romero exigió que se suspenda la candidatura de López Beltrán y sea investigado por la red de huachicol que operó en aduanas; tráfico de influencias con empresarios amigos que le venden al gobierno, y uso de recursos de procedencia ilícita.
“Ahora se van a dejar venir, ahí se los aviso. Ay, que le quitaron la visa al hijo del expresidente López Obrador. ¡Escándalo mundial!”, ironizó la mandataria en referencia a la oposición.
Mientras que legisladores morenistas amenazan con llevar a la cárcel al senador Alejandro Moreno, líder el PRI, quien sostiene que López Obrador “tendrá que rendir cuentas por todos los señalamientos que existen sobre posibles pactos con los cárteles del crimen organizado”.
El coordinador nacional de MC, Jorge Álvarez Máynez se limitó a señalar: “La carta define perfectamente lo que ese sujeto es: una mala parodia del padre”.
Tiene razón Máynez.
Pero ante la decisión presidencial de cuidar al vástago y el aval que Morena tiene entre los mexicanos, no tiremos en saco roto la alerta del nepotismo que el líder de la cuarta quiere recetarnos.
