Transgresoras
Por Marysol Morán La humanidad siempre ha temido a las mujeres que vuelan,ya sea por brujas o por libres. La primera vez que materialicé la palabra transgresoras en mi vida fue cuando conocí por recomendación de mi estilista a ...

Imagen de la Mujer
Imagen de la Mujer
Por Marysol Morán
La humanidad siempre ha temido
a las mujeres que vuelan,
ya sea por brujas o por libres.
La primera vez que materialicé la palabra transgresoras en mi vida fue cuando conocí por recomendación de mi estilista a María Olvido Gara Jova y su libro. Tras una entusiasta reseña, compartida entre mechón y mechón del pelo que iba cortando, me lo prestó para que lo leyera. Olvido, mejor conocida por la generación ochentera como Alaska (la de Dinarama), escribió el libro Transgresoras, lo cual fue una verdadera sorpresa para mí.
Alaska estudió la carrera de historia y este texto es su tesis de titulación.
Siendo ella misma una transgresora de los moldes y estereotipos de su época de juventud en España, no es de extrañar que haya escogido este tema para su ópera prima, un texto en el que hace sendas reseñas de mujeres calificadas como transgresoras por la historia: Cleopatra, Simone de Beauvoir, Virginia Wolf y Alma María Mahler, entre varias más. Este libro publicado en 2003 inspira a quien lo lea, sobre todo si es de sexo femenino, al recordar a mujeres que desde su realidad y sus limitaciones decidieron no aceptar lo que les tocó vivir para trazar una nueva senda con significado en su vida, por más difícil que esta tarea resultara, por más críticas que recibieran.
Esta publicación me hizo reflexionar sobre lo que significa ser transgresora. La RAE indica que la palabra viene del latín transgrědi: quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto; pero a mi juicio, queda corta esta definición en cuanto a las implicaciones con las que podemos hacerla un adjetivo.
En el México de ayer y hoy hay muchos ejemplos de cómo en cada familia existe por lo menos una mujer transgresora en su linaje: la tía que se quedó sola y tuvo que vender quesadillas para sacar adelante a sus hijos, la hija que enfrentó a sus padres por no querer casarse con quien le tocaba y huyó de la casa, la prima que desde chica supo que su preferencia sexual era por las mujeres y se armó de valor para salir del clóset, por mencionar algunos.
Te cuento la historia de la transgresora de casa: mi abuela. Mamá Ele fue la mayor de tres hermanas. Cuando llegó el momento, avisó a sus padres que había elegido estudiar la carrera de química bacterióloga parasitóloga, una total transgresión en 1940, cuando muchas mujeres no tenían ni la oportunidad de cursar estudios medios superiores. Al terminar su licenciatura trabajó en la Fábrica de Pólvora del Ejército Mexicano en donde, además de alcanzar el grado de teniente, conoció a quien se convertiría en mi abuelo. Después de casarse y tener hijos fundó su negocio: un laboratorio de análisis clínicos, el cual funcionó por más de 30 años.
Un recuerdo imborrable es la imagen de su recámara: en su cabecera una figura de la Virgen de Guadalupe flanqueada de un lado por el retrato de Albert Einstein y por el otro el de Marie Curie. Mi abuela era una mujer de contrastes.
Al pensar en ella y en todo lo que hizo en la época que le tocó vivir, también traigo a la memoria a santa Teresa de Jesús, Mary Shelley y Cocó Chanel. Pienso en todas las transgresoras que no conozco, que viven valientes en coherencia con sus valores y que andan por ahí asustando a los que no entienden sus anhelos, generando cambios para un mundo mejor.
@maysolecita