El ojo crítico

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

Un Mundial inolvidable, un dolor imposible de explicar, el corazón roto de Liz Vega y una entrevista que dará mucho de qué hablar Hay momentos que trascienden el deporte. Hay espectáculos que dejan de ser únicamente un entretenimiento para convertirse en acontecimientos históricos. Y eso fue exactamente lo que ocurrió durante el espectáculo de medio tiempo de la final del Mundial. Tengo que decirlo con todas sus letras: me encantó. No solamente me gustó. Me pareció una producción extraordinaria, impecable, monumental, perfectamente ejecutada. Un evento que, desde mi punto de vista, superó todo lo que habíamos visto anteriormente en un espectáculo de medio tiempo. Sí, incluso los del Super Bowl. Sé que habrá quienes no estén de acuerdo conmigo y están en todo su derecho. Pero yo, que llevo décadas viendo conciertos, ceremonias de inauguración, clausuras, Juegos Olímpicos, espectáculos de televisión y eventos internacionales, puedo afirmar que pocas veces había visto un despliegue tecnológico y artístico de semejante nivel. La producción fue simplemente excelsa. Reunir en un mismo escenario a BTS –fenómeno mundial del k-pop–, al canadiense Justin Bieber, a la colombiana Shakira y a la reina absoluta del pop, Madonna, parecía una misión imposible. Sin embargo, ocurrió. Y ocurrió con una sincronización impresionante.

CUANDO LA MÚSICA UNE AL PLANETA

Más allá de los gustos musicales de cada quien, lo que vimos fue un mensaje de diversidad. Corea del Sur, Canadá, Colombia y Estados Unidos representados por algunos de los artistas más influyentes del planeta. Cuatro estilos completamente distintos. Cuatro generaciones. Cuatro públicos diferentes. Y todos convivieron durante un espectáculo que fue seguido por cientos de millones de personas alrededor del mundo. Eso no se improvisa. Detrás hubo meses de planeación, ensayos, logística, tecnología, creatividad y muchísimo dinero invertido. Pero valió la pena. Porque el resultado fue espectacular. Las pantallas. La iluminación. Los efectos especiales. La precisión de cada movimiento. La calidad del audio. La escenografía. Todo funcionó prácticamente a la perfección. Y cuando apareció Shakira, la gente simplemente enloqueció. Es una artista que mantiene una conexión impresionante con el público latino. Justin Bieber demostró que continúa siendo uno de los artistas pop más importantes del planeta. BTS confirmó por qué se convirtió en un fenómeno mundial que rompió cualquier barrera cultural. Y MadonnaMadonna sigue siendo Madonna. No necesita demostrar nada. Su sola presencia impone. Lo digo sin rodeos. A mí me gustó más este espectáculo que muchos medios tiempos del Super Bowl. Incluso me pareció superior al encabezado por Bad Bunny. No porque uno sea mejor artista que otro. Simplemente porque el concepto fue más ambicioso. Más internacional. Más espectacular. Más cinematográfico. El Mundial es el evento deportivo más importante del planeta. Y finalmente tuvo un espectáculo que estuvo a la altura de semejante escenario. Ojalá sea el inicio de una nueva tradición. Porque si algo quedó claro es que el futbol y la música pueden convivir perfectamente. Y cuando ambos se hacen bien, el resultado es inolvidable.

UN DOLOR QUE NO TIENE EXPLICACIÓN

Hay noticias que uno quisiera no tener que contar nunca. Hay tragedias frente a las cuales cualquier palabra resulta insuficiente. Y una de ellas es la que vive hoy la actriz cubana Aylín Mujica. Desde este espacio quiero enviarle un abrazo enorme. Con muchísimo respeto. Con muchísimo cariño. Y con toda mi solidaridad. Porque perder un hijo es, probablemente, el dolor más grande que puede experimentar un ser humano. No existen manuales para sobrevivir a algo así. No existen palabras que alivien semejante vacío. Su hijo mayor, Mauro Menéndez, falleció a los apenas 30 años de edad. 30 años. Toda una vida por delante. Todos los sueños posibles. Y de pronto… todo terminó.

UNA TRAGEDIA DIFÍCIL DE CREER  

Lo más impresionante del caso es que, según lo que ha trascendido, todo comenzó con una gripe que, aparentemente, no recibió la atención necesaria. Después vino una neumonía. Y posteriormente un infarto. Es verdaderamente difícil de creer. Porque cuando uno escucha “gripe”, jamás imagina un desenlace de semejante magnitud. Mucho menos en una persona tan joven. 30 años. Es una edad en la que normalmente uno piensa en construir un futuro. No en despedirse de la vida. Precisamente por eso esta historia ha conmovido profundamente al medio artístico. Porque nadie esperaba un desenlace así. Porque nadie está preparado para una noticia semejante.

EL SILENCIO DE UNA MADRE

He visto muchas veces a Aylín Mujica. Siempre sonriente. Siempre profesional. Siempre elegante. Siempre amable. Y hoy resulta imposible imaginar el dolor que está viviendo. Los padres nunca deberían despedir a sus hijos. Ése no es el orden natural de la vida. Cuando sucede, el mundo entero pierde sentido. Desde aquí le deseo fortaleza. No porque exista una fuerza suficiente para superar una pérdida así. Sino porque necesitará todo el amor de su familia, de sus amigos y de quienes la queremos y respetamos. Descanse en paz Mauro Menéndez.

LIZ VEGA MERECE MUCHO MÁS

Hay mujeres hermosas. Hay mujeres talentosas. Y hay mujeres que, además, poseen un enorme corazón. Liz Vega reúne todas esas cualidades. Canta. Actúa. Baila. Tiene presencia escénica. Es guapísima. Y además ha demostrado ser una mujer trabajadora. Sin embargo, pareciera que el destino le ha jugado muy malas pasadas cuando se trata del amor. Y eso da coraje. Porque una cosa es equivocarse una vez. Pero otra muy distinta es encontrarse una y otra vez con personas que no valoran todo lo que ella ofrece.

DEMASIADO GENEROSA

Muchas veces el problema de las personas buenas es precisamente ése. Que confían demasiado. Que entregan demasiado. Que ayudan demasiado. Y hay quienes terminan aprovechándose de esa nobleza. Recuerdo perfectamente cuando se enamoró de un joven cubano. Lo apoyó. Creyó en él. Incluso invirtió en un estudio de grabación para impulsar su carrera. Le abrió puertas. Le dio oportunidades. Le tendió la mano. ¿Y cuál fue la respuesta? Simplemente desapareció de su vida. Después vino otra relación. También complicada. También dolorosa. También decepcionante. Y más recientemente su relación con Rayito Hoffman, hermano de YosStop, tampoco terminó como ella esperaba. Nuevamente aparecieron las diferencias. Nuevamente el desgaste. Nuevamente el final.

DEBE DARSE EL LUGAR QUE MERECE

Yo quiero mucho a Liz Vega. Y precisamente porque la aprecio me atrevo a decirle algo públicamente. Amiga: date cuenta del tamaño de mujer que eres. Reconoce todo lo que has construido. Valora quién eres. No necesitas rescatar a nadie. No tienes que resolverle la vida a ninguna pareja. No tienes por qué demostrar tu amor a través del dinero o de los sacrificios. Quien quiera estar contigo debe hacerlo porque te admire. Porque te respete. Porque valore a la mujer extraordinaria que eres. No porque encuentre en ti una oportunidad económica. Liz tiene talento. Tiene belleza. Tiene experiencia. Tiene inteligencia. Y, sobre todo, tiene una enorme capacidad para salir adelante. Ojalá que la próxima vez elija con más calma. Que escuche más a la razón que al corazón. Porque ya es tiempo de que también le toque ser feliz.

LO QUE VIENE ESTE SÁBADO

Y antes de despedirme quiero invitarlos a una emisión que, se los aseguro, dará mucho de qué hablar. Este próximo sábado, en punto de las ocho de la noche, por Imagen Televisión, tendremos una nueva entrega de El minuto que cambió mi destino sin censura. La invitada será una mujer con una trayectoria sólida dentro del espectáculo mexicano. Cantante. Actriz. Conductora. Y dueña de una personalidad muy especial. Hablo de Alejandra Ávalos. Fue una conversación larga. Profunda. Honesta. De esas entrevistas en las que el invitado baja la guardia y habla desde el corazón. No quiero adelantar demasiado porque todavía falta que ustedes la vean. Pero créanme cuando les digo que encontrarán a

Alejandra Ávalos distinta. Más madura. Más reflexiva. Más abierta. Habla de momentos luminosos de su carrera, pero también de episodios complicados que marcaron su vida personal y profesional. Hay confesiones que seguramente sorprenderán. Hay anécdotas que muy poca gente conoce. Y hay emociones que pocas veces había compartido frente a una cámara. Estoy convencido de que será una de esas entrevistas que permanecen en la memoria del público mucho tiempo después de que terminan. Por eso los espero este sábado a las ocho de la noche por Imagen Televisión. Y el próximo jueves, aquí mismo, en esta columna, les contaré muchos más detalles de esa conversación que, estoy seguro, generará comentarios durante varios días. Mientras tanto, gracias por seguir acompañándome. Nos leemos la próxima entrega.