Esta noche tengo el gusto de presentarles en El Minuto que Cambió Mi Destino Sin Censura a quien considero el periodista deportivo más importante en la historia de este país: José Ramón Fernández. Lo digo con todas sus letras. Podemos discutir sus formas, sus preferencias y hasta sus enojos, pero su lugar en el periodismo mexicano está ganado a pulso. Se sentará frente a mí una leyenda viviente.
José Ramón pertenece a una generación que tuvo que construir espacios, formar equipos y convencer a los directivos de que había otras maneras de hacer televisión. A principios de los años 70 ya estaba abriéndose camino y, en 1974, nació DeporTV, el ancho mundo del deporte, en Canal 13. Desde aquella televisión del Estado comenzó una aventura que acabaría por modificar la competencia deportiva en la pantalla. No era cualquier reto: enfrente estaba Televisa.
EL HOMBRE QUE PUSO A COMPETIR A LA TELEVISIÓN
Y vaya que les dio pelea. José Ramón puso de cabeza a la competencia con sus coberturas de mundiales de futbol y Juegos Olímpicos. Entendió que transmitir un encuentro era apenas una parte del trabajo y que alrededor del deporte había historias, personajes, información y entretenimiento. Hizo que el público buscara sus programas después de los partidos. Conseguir eso requiere olfato, disciplina y capacidad para dirigir a personas con talentos muy distintos. Ahí está una parte fundamental de su grandeza.
También supo abrirle espacio al humor. ¿Cómo olvidar a Andrés Bustamante, El Güiri Güiri, o a Víctor Trujillo con la Beba Galván y el Charro Amarillo? Aquellas participaciones nos hicieron reír y se volvieron parte de nuestra memoria. José Ramón tuvo la inteligencia de integrarlas a una propuesta deportiva sin perder la personalidad del programa. Para mí, aquello marcó el camino de muchas coberturas posteriores. Cuando una fórmula obliga a los demás a buscar algo parecido, ya dejó huella.
A veces se habla de los conductores como si trabajaran solos. Quienes hacemos televisión sabemos que detrás de una emisión hay productores, reporteros, camarógrafos y mucha gente que sostiene lo que aparece en pantalla. Reconocer a José Ramón también significa reconocer su capacidad para reunir equipos y darles una dirección. El mérito de un ejecutivo se mide en buena parte por eso: saber quién puede hacer cada cosa, exigir resultados y responder cuando las cosas se complican. De esa escuela salieron muchas voces.
Quizá haya mejores narradores, especialistas más precisos en alguna disciplina o cronistas con otros recursos. Cada quien tendrá a su favorito. Pero cuando pongo en la misma balanza al periodista, al conductor, al formador y al ejecutivo, me cuesta encontrar a alguien tan completo como José Ramón Fernández. Su voz tiene autoridad porque detrás hay trabajo y una trayectoria que puede revisarse. A estas alturas no necesita caerle bien a todo el mundo. Sus críticos también forman parte de la conversación que ha provocado.
EL HOMBRE QUE POCAS VECES VEMOS
Ahora bien, esta entrevista también me interesaba por lo que ocurre cuando se apagan las cámaras. Conocemos a la figura televisiva, al hombre que discute y que defiende sus puntos de vista. ¿Qué pasa con el hijo, con el padre, con la pareja? ¿Cómo se vive una carrera así desde la casa? Le pregunté por sus relaciones, sus matrimonios y sus divorcios, porque detrás de cualquier trayectoria pública existe una vida personal que rara vez cabe en una mesa de análisis deportivo.
También le pregunté directamente por los rumores en torno a su salud. Me parecía necesario darle el espacio para hablar por sí mismo, sin convertir las versiones ajenas en diagnósticos. José Ramón no me puso un solo pero para la entrevista. Fue generoso y estuvo dispuesto a conversar sobre asuntos que van más allá de una cancha. Eso se agradece, porque la confianza de un invitado permite hacer preguntas que ayudan al público a conocerlo desde otro lugar. Sus respuestas las escucharán esta noche.
UNA ENTREVISTA PARA QUIENES VIENEN DETRÁS
Quiero invitar especialmente a los estudiantes de Ciencias de la Comunicación y a quienes sueñan con dedicarse a la narración y la crónica deportiva. Escuchar a alguien que ha dirigido coberturas y formado equipos permite entender mejor el oficio al que quieren entrar. Hay que aprender de una carrera sostenida durante décadas, incluso cuando uno no comparte todas las opiniones de su protagonista. La experiencia merece preguntas, atención y discusión.
La invitación es también para deportistas, narradores, patrocinadores, ejecutivos de televisoras y del entretenimiento; para sus amigos, sus conocidos, sus antiguos compañeros y, sí, también para sus enemigos. Esta noche los espero en El Minuto que Cambió Mi Destino Sin Censura, por Imagen Televisión, canal 3, 3.1 en digital. Tendremos frente a frente al periodista y al hombre. Yo disfruté mucho esta conversación. Nos vemos esta noche.
