Frida Sofía responde contundente a Alfredo Adame y amenaza con demandarlo

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

El pasado sábado se transmitió el primer programa con el que celebramos los diez años de El minuto que cambió mi destino sin censura y, por primera vez, el entrevistado fui yo. Sí, éste que escribe. El encargado de hacerme las preguntas fue Jorge El Coque Muñiz, un amigo al que quiero y respeto, pero que decidió no tener conmigo ninguna consideración.

Y qué bueno. Después de diez años preguntándoles a otros por sus secretos y sus momentos más difíciles, tampoco podía pedir que me trataran con pétalos de rosa.

Hubo preguntas incómodas, duras, directas. Y las respondí todas. No pedí cortar ni editar nada, tampoco le reclamé una sola cosa. Sabía a lo que iba.

Sin embargo, hubo un tema que provocó reclamos del público. Jorge me cuestionó por la entrevista que hice en 2021 a Frida Sofía, hija de Alejandra Guzmán, cuando señaló a su abuelo, Enrique Guzmán, por presuntos abusos sexuales durante su infancia. El Coque preguntó si había valido la pena poner en riesgo la imagen y la carrera de un artista de tantos años por una nota periodística.

Y ahí quiero ser clarísimo: ¡yo no hice esa acusación! La hizo Frida Sofía, con su propia voz, frente a una cámara, sin que yo le pusiera palabras en la boca. Yo hice mi trabajo como periodista: escuché, pregunté y transmití un testimonio de enorme interés público. No se puede confundir al mensajero con quien decide contar su historia.

¿Que una acusación así tiene consecuencias? Por supuesto. Pero una trayectoria artística no puede ser excusa para silenciar una denuncia. A las víctimas hay que escucharlas, tomar en serio su palabra y acompañarlas, mientras las autoridades investigan y determinan responsabilidades.

El público le reclamó al Coque su planteamiento: parecía que el prestigio de una celebridad importaba más que el testimonio de una mujer. Yo no me peleé con Jorge. Podemos ser amigos y pensar distinto. Pero faltaba otro capítulo. Apareció Alfredo Adame, que parece no soportar que haya una polémica en la que no pueda meterse. 

Declaró que yo le había pagado 10 mil pesos a Frida Sofía para que difamara a su abuelo. ¡Qué barbaridad! Es una acusación que rechazo tajantemente. No compré un testimonio, no le indiqué qué tenía que decir y no le pagué para atacar a nadie.

Y lo más interesante es que Frida Sofía no se quedó callada. Envió un mensaje a mi programa De primera mano para desmentir a Adame. Dijo que yo no le había pagado ni un centavo y reiteró sus acusaciones contra Enrique Guzmán, a quien ha señalado de haberla tocado indebidamente desde que tenía cinco años. Lo subrayo: son señalamientos de Frida Sofía, no hechos declarados probados por un tribunal.

Además, Frida advirtió que podría demandar a Adame por sus declaraciones. Me recordó que ella presentó una denuncia por abuso sexual contra su abuelo ante las autoridades mexicanas y agregó que, si Enrique Guzmán me demanda, estaría dispuesta a venir a México para reiterar ante las autoridades y ante los medios su versión sobre lo que asegura que vivió de niña.

Ahí están sus palabras. No son mías. Y creo que Alfredo Adame debería pensar antes de hacer declaraciones tan delicadas. Si sostiene que hubo un pago, que enseñe las pruebas. Lo que no se vale es inventar una cantidad, repetirla frente a un micrófono y creer que eso la convierte en verdad.

Una buena entrevista no consiste en proteger ni destruir al invitado: consiste en preguntar lo que otros no preguntan y dejar que responda. Gracias, Coque, por ponerme contra las cuerdas. Y gracias al público por acompañarnos.