Esta noche, después del beisbol, por Imagen Televisión, tengo una de esas entrevistas que de verdad vale la pena presumir: Daniel Giménez Cacho en El Minuto que Cambió Mi Destino, Sin Censura.
Y les voy a dar diez razones para no perdérsela.
La primera es muy sencilla: Daniel Giménez Cacho es, para mí, uno de los mejores actores que ha dado este país. Punto.
No necesita escándalos, romances armados, reality shows ni estar metido todos los días en una polémica para que se hable de él. Su trabajo habla por sí solo.
Nació en España, pero a los pocos meses llegó a México y aquí hizo su vida, su carrera y su historia.
Uno de sus primeros trabajos semiprofesionales fue llevando teatro a escuelas secundarias. Se paraba frente a muchachos que, en muchos casos, jamás habían visto una obra de teatro.
Y ahí se enamoró de la actuación.
Imagínense qué origen tan distinto al de muchos que hoy quieren ser famosos antes de aprender siquiera a actuar.
SIETE PREMIOS ARIEL Y NADA DE SOBERBIA
Daniel ha ganado siete premios Ariel.
Siete.
Hay actores que llevan toda su vida buscando uno y nunca lo consiguen.
Él tiene siete, pero lo más interesante es que no se comporta como un divo, no presume, no necesita estar recordándole a nadie quién es.
Eso sí: acepta algo que me pareció maravilloso por la sinceridad con la que lo dijo.
Le da coraje ver que hay actores que jamás han ganado un Ariel, que no tienen ni de lejos su reconocimiento artístico, pero que ganan mucho más dinero que él.
Y yo le creo.
Porque en este medio no siempre el mejor actor es el mejor pagado. Muchas veces cobra más quien tiene más seguidores, quien vende más escándalo o quien se acomoda mejor con las empresas.
Así de sencillo.
TELEVISA LO DEPRIMIÓ
Otra de las confesiones fuertes de la entrevista tiene que ver con Televisa.
Daniel llegó a hacer casting, trabajó, buscó oportunidades, pero nunca terminó de encontrar su lugar.
Y lo dice con todas sus letras: esa etapa lo deprimió. Qué ironía.
Una empresa que probablemente buscaba estrellas no supo qué hacer con un actor que, con los años, se convirtió en uno de los más reconocidos del cine mexicano.
El tiempo es el mejor juez.
Hoy Daniel Giménez Cacho puede mirar hacia atrás y saber que no necesitó quedarse en una empresa para construir una carrera gigantesca.
Pero además habla abiertamente de la depresión y la ansiedad.
Y dice algo que me impresionó: la actuación le ha salvado la vida.
No es una frase para quedar bien.
Es una confesión sobre lo que significa vivir detrás de un personaje, utilizar las emociones, enfrentar los propios demonios y encontrar en el escenario una manera de sobrevivir.
CONOCIÓ AL SUBCOMANDANTE MARCOS
Otra historia que no tiene desperdicio es su relación con las causas sociales.
Daniel conoció personalmente al subcomandante Marcos y participó en encuentros zapatistas en Chiapas.
No fue por moda.
No fue para tomarse una fotografía.
Fue por su interés en las comunidades desprotegidas y por una visión social que ha mantenido durante muchos años.
Ahí aparece otro Daniel Giménez Cacho, muy distinto al que uno ve en una película.
El ciudadano.
El hombre preocupado por lo que ocurre fuera de los foros.
SU FAMILIA TAMBIÉN TIENE HISTORIAS
Daniel tiene dos hijos.
Uno decidió acercarse a la actuación y el otro no quiere saber absolutamente nada de ese mundo.
En la entrevista habla de ellos, de lo que significa ser padre y de cómo ve que uno de sus hijos haya decidido entrar al mismo oficio que él.
También hablamos de su esposa, fotógrafa, una mujer con una mirada muy particular sobre la sociedad.
Entre sus trabajos ha documentado la realidad de sexoservidoras de la tercera edad en la zona de La Merced.
Un tema durísimo.
Mujeres que continúan trabajando en condiciones difíciles y cuya existencia muchas veces la sociedad decide ignorar.
Ese tipo de trabajos también permiten entender el mundo en el que vive Daniel y la sensibilidad que existe alrededor suyo.
NO ES UNA ENTREVISTA DE PROMOCIÓN
Y eso es precisamente lo que quiero subrayar.
Esta no es una entrevista para sentarse veinte minutos a decir qué película estrena, qué obra está haciendo o dónde comprar los boletos. No.
Aquí hablamos de la vida.
De la depresión.
De la ansiedad.
Del dinero.
Del éxito.
Del fracaso.
De Televisa.
Del Premio Ariel.
Del subcomandante Marcos.
De sus hijos.
De su matrimonio.
De lo que cuesta ser actor en México.
Y de lo que ocurre cuando uno dedica prácticamente toda una vida a una profesión.
Puedo decirlo con tranquilidad: pocas veces me he sentado frente a un entrevistado con tantas historias que contar.
Por eso esta noche, después del beisbol, los espero en Imagen Televisión.
Mi invitado en El Minuto que Cambió Mi Destino, Sin Censura es Daniel Giménez Cacho. Siete Arieles, una carrera impresionante y una vida mucho más compleja de lo que cualquiera podría imaginarse.
