Reflexiones sobre los 250 años de Estados Unido

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

Hace una semana fue el 250 aniversario de la independencia de ese país. Es interesante entender su proceso de evolución para llegar a ser el país de mayor desarrollo económico. Lo relevante es qué lecciones podemos aprender.  

En 1776 eran trece colonias, ubicadas en lo que hoy es el noreste de Estados Unidos. Hoy es el país con la economía de mayor tamaño, la principal potencia militar y su moneda es la más utilizada en el mundo.  

Son muchos factores los que explican la evolución. Algunos son resultado de la suerte, de acciones deliberadas y otros de coincidencias. 

El primer factor es la geografía. Estados Unidos no se ubica en un continente en el que los conflictos armados han sido constantes (Europa), sino en uno en el que no los hay por cuestiones de geografía. 

Francia tuvo varias guerras con Inglaterra e invadió Rusia. En nuestro continente Estados Unidos nunca pensó hacer lo mismo con Argentina. 

Es la forma del continente europeo y la del americano lo que explica la diferencia y no las personas.   

Otro tema relacionado con geografía es que pudo ampliar su territorio. Tomaron la decisión de colonizar el oeste, lo que le permitió tener dos costas. Iniciaron una guerra con México y nos quitaron una parte significativa del territorio. Aprovecharon la oportunidad de comprar Luisiana y Alaska.

El segundo factor es un diseño institucional innovador en su Declaración de Independencia en cuanto a la forma de gobierno y a la visión sobre las personas.

En este último supuesto plantearon la igualdad y algunos derechos inalienables. La mayor crítica es que siguieron permitiendo la esclavitud.    

Se apartaron de la estructura monárquica y optaron por tener un gobierno con división de poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial. Los tres poderes entre sí serían independientes creando un sistema de pesos y contrapesos.

También plasmaron una visión de limitar el poder del Estado en protección de los privados. 

Otro elemento relevante del diseño institucional es el federalismo. El gobierno federal tenía ciertas facultades y los estados otras. La implicación de lo anterior es que no todo el país trabajaría para el gobierno central, sino que generaron un modelo en el que la actividad económica estaba dispersa en los distintos estados. 

En algunos aspectos el pacto federal privilegiaba a la federación sobre los estados. Un ejemplo es que la federación asumió la deuda de los estados y le impuso candados al endeudamiento estatal. 

Es decir, construyeron un país con instituciones inclusivas, lo que promovió el desarrollo económico.  

El tercer factor es la innovación que se dio en distintos momentos del tiempo. Inicialmente se unieron al fenómeno de la revolución industrial que comenzó en Inglaterra y la adoptaron como un modelo propio. 

En un país con una gran extensión el ferrocarril, el telégrafo y el teléfono lo hicieron más pequeño. 

Entendieron que una condición necesaria para la innovación era la generación de conocimiento. El apoyo a la educación y la creación de nuevas universidades de élite se volvieron un factor importante. 

También pasaron de la teoría a la aplicación práctica de las ideas, como la línea de producción de Henry Ford y utilizar la electricidad en las fábricas. 

México puede aprender de la narrativa anterior: tomemos ventaja de nuestra geografía, hay que promover instituciones inclusivas y no extractivas y apostemos por la educación.