Inteligencia artificial: una compleja realidad

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

Es evidente que lo que está sucediendo en el ámbito de la inteligencia artificial me tiene inquieto. He reflexionado bastante sobre ello. Por salud mental, durante un tiempo no volveré a escribir del tema. Quiero dejar evidencia de la típica frase “se los dije”. 

Una primera reflexión fue sobre el boom de inversión en los centros de datos, su impulso a la economía de Estados Unidos y que hay ganadores, como quienes fabrican los chips. 

La historia dice que los periodos con montos elevados de inversión no son sostenibles en el largo plazo. En este contexto, la pregunta razonable es qué tiene que suceder para que la elevada inversión en centros de datos sea rentable. 

La segunda reflexión era sobre el fenómeno de monetización de la inteligencia artificial. Es un hecho que ya sucede, pero no es claro hasta dónde llegará. 

La adopción de la herramienta es bastante generalizada, pero no el pago por usarla. Los usuarios de la versión gratis utilizan la infraestructura sin generar ingresos. 

Para evaluar la rentabilidad de la inversión se requiere entender si un centro de datos es una inversión de infraestructura o no lo es y estimar la vida útil de los chips. 

La tercera reflexión es sobre un fenómeno que preocupa, ya que cuando sucede, normalmente no termina bien. Hay un comportamiento de manada en la industria que ha generado desequilibrios. 

Los Big Tech pasaron de ser ahorradores a pedir prestado y los desarrolladores están quemando efectivo para continuar con su actividad y dependen de que se mantenga el financiamiento. La duda es qué sucede si la cadena financiera se frena y empiezan los problemas. 

La última semana de octubre fue mala para los mercados porque surgieron más inquietudes. Una es si la inteligencia artificial esta canibalizando otros segmentos de negocio de las empresas, como la publicidad en el caso de Google.

También se empiezan a ver actitudes defensivas en el sector financiero. Una es mayores tasas de interés para financiar centros de datos. Otra es que se empieza a cuestionar la viabilidad de ciertas empresas con alto apalancamiento como CoreWeave. 

Se ve un mayor volumen de operaciones de opciones y de swaps de crédito respecto de algunas empresas que se pueden interpretar como que los inversionistas están comprando un seguro.

Se aprecia una nueva tendencia para ser más selectivo y cuestionando aspectos que hasta hace poco no sucedía, como el tema político de la construcción de centros de datos y dudas de si las utilidades se materializaran en los plazos que se han prometido. 

Lo que sucede en el caso de Open AI y de Anthropic es consistente con lo anterior. En una ronda de financiamiento reciente Open AI consiguió la mitad de los recursos que buscaba con una valuación menor. Anthropic esta en el proceso de hacer su oferta pública con una expectativa de valuación de referencia de 2 trillones de dólares y hoy se espera que será un 25% abajo.  

En este entorno ya hay algunos analistas que empiezan a hacer narrativas de similitudes entre la burbuja en el mercado de vivienda en 2008 y lo que sucede con la inteligencia artificial. 

Son una serie de datos, historías y reflexiones que hay que tener presente si se quiere entender el entorno actual y lo que con probabilidad mayor a 50% puede suceder.