Infraestructura como motor del crecimiento

Guillermo Zamarripa

Guillermo Zamarripa

De convicción liberal

En la semana participé en el foro Inversión en infraestructura como detonador de crecimiento. El día de hoy quiero hacer una reflexión sobre lo que se necesita para que el nombre del foro se vuelva realidad. 

Empiezo por comentar sobre la situación actual de crecimiento de la economía de México y evidencia de cómo la inversión en infraestructura sí genera un mayor crecimiento. 

La economía de México en 2024 se desaceleró respecto del año previo y en 2025 se frenó aún más su crecimiento para ubicarse por debajo de uno por ciento. Los datos del segundo trimestre de 2026 nos indican que hay un repunte. 

La variable que explica el menor crecimiento es la baja inversión. El principal componente de la inversión en México es la nacional y dentro de ésta la del sector privado. 

Describo dos casos en los que la inversión en infraestructura ha sido un motor del crecimiento. El primero es China. Durante años la construcción de obras de infraestructura junto con el sector inmobiliario fueron el motor del alto crecimiento. 

El segundo es Estados Unidos en la actualidad. La inteligencia artificial ha generado la necesidad de construir centros de datos, los cuales requieren de infraestructura complementaria como más electricidad. La mayor inversión en esta infraestructura es lo que explica el crecimiento de ese país. 

Lo anterior me lleva a concluir que el planteamiento del gobierno de aumentar la tasa de crecimiento económico del país invirtiendo en infraestructura es correcto. 

Desarrollo tres condiciones que se tienen que cumplir respecto de la inversión en infraestructura para que se vuelva realidad el argumento anterior. 

La primera es entender que hay dos tipos de infraestructura. Una es la que necesitan las personas para su vida cotidiana y que incluye agua, luz, gas, drenaje, etcétera.

La otra es la infraestructura como habilitador de la actividad económica. En este caso se trata de electricidad para que las fábricas funcionen, así como carreteras, trenes y puertos para mover mercancías, entre otras. 

El objetivo no es desarrollar cualquier infraestructura, sino favorecer la que es habilitadora de la actividad económica para promover el crecimiento. 

La segunda es entender la situación de las finanzas públicas y que tanto margen de maniobra tiene el gobierno. Los datos indican que hay un déficit, presión en el gasto por aspectos estructurales y, por lo tanto, no hay suficientes recursos. 

Por ello, el gobierno no puede hacerse cargo de toda la inversión en infraestructura. Necesita del sector privado. Hoy se tiene un buen marco legal que se debe complementar con contratos y vehículos que tengan las condiciones adecuadas, que den certeza jurídica y a satisfacción de las partes. 

El tercero es definir cuáles proyectos de infraestructura. Retomo una reflexión de la semana pasada en la que decía que México se ha movido hacia un modelo más centralizado en el que el gobierno está tomando muchas definiciones sobre el rumbo la economía, los proyectos y las regiones. 

Para que sea la infraestructura correcta se tiene que hacer de acuerdo con las necesidades y no tanto por planeación central. Pongo como ejemplo los polos de desarrollo, ¿dónde deben estar?, en el lugar que defina el gobierno o en un lugar que haga sentido económico. 

Si las tres condiciones se cumplen es muy probable que el título del foro se convierta en realidad, de lo contrario no es seguro.