La cuarta de Trump
Sólo teniendo un sector público dispuesto a abrir las arcas públicas para ganar la batalla es que aquel puede darse el lujo de ser bravucón y arrogante.
Tras el penoso espectáculo de haber hecho pasar por victoria lo que sólo fue una calculada puesta en escena, abriendo el compás de espera solicitado por los grandes intereses corporativos en Estados Unidos de América, poco a poco se devela el verdadero trasfondo de la conversación, en el que la residenta de Palacio asumió compromisos que difícilmente podrá sufragar la quebrada 4T.
Ha fallado, y sigue fallando, el pago a diversos sectores de sustento oficial, destacando los becarios y empleados del servicio exterior. Ahora, el déficit creció, y la seguridad en el interior se ha visto comprometida, abriendo un enorme campo de acción al crimen organizado en el Bajío, y no se diga en el Occidente, donde cada día gana más espacio.
Es grande la capacidad de los políticos para recibir golpes demoledores y decir que han salido vencedores de una disputa. Cinismo, dicen que se llama. La segunda, o quizá, tercera plana de empresarios nacionales, aborregados en el salón de la Tesorería, muchos, muchísimos invitados por primera vez a ese recinto oficial aplaudieron lo que pensaron era resultado de un buen manejo, pero, con el tiempo, han ido entendiendo que sirvieron sólo de escenografía y que nadie los defenderá de sus clientes, cuando éstos pidan descuentos para absorber el arancel.
En el Congreso del vecino país se dejó sentir el poderoso lobbying de las grandes corporaciones. Ellas pidieron hacer team back para conocer con detalle cuál es el plan. Ya se les ha explicado que el proceso será breve, y que de él saldrán fortalecidos, dado que no sólo habrá subsidios y otros apoyos fiscales para sortear la guerra comercial, sino que se reposicionarán frente a sus proveedores. Lo que también quedó claro es que el apoyo tiene como condición un retorno de plantas industriales, ya que el pleno empleo es un objetivo tan importante como el parar la migración y controlar el ingreso de fentanilo.
Ebrard sigue, y seguirá perdido. Quedó bien, como suele hacerlo, en eso es experto, pero frente al empresariado ha quedado claro que, lejos de existir estrategia, es la narrativa patriotera de embozarse en la bandera lo único que tienen pensado, aunque eso de arrojarse al vacío envueltos en ella lo siguen valorando. Los llamados a una defensa guerrillera suenan huecos y sin sentido, haciendo patente que nada hay en el arsenal diplomático, y menos en el económico. Con gasolina para un par de semanas; Dos Bocas desvielada, y la imperiosa necesidad de exportar petróleo, para después importar combustible, queda claro que no existe tal negociación, ya que no existen canicas en el haber, a menos que los campesinos y demás exportadores prefieran ver pudrir el producto de su esfuerzo por algunos meses.
En un país que ha sido víctima de uno de los peores administradores públicos que haya visto Occidente, la industria y el comercio viven al día, y el ahorro público es tan inexistente como los resultados de su gobierno. Siendo así, sólo teniendo un sector público dispuesto a abrir las arcas públicas para ganar la batalla es que aquel puede darse el lujo de ser bravucón y arrogante. Pero, de abrirlas, sólo se notará que fueron saqueadas en nombre del agandalle electoral.
Buen momento para que el Banxico revele los activos que integran su tan cacareada reserva, y veamos los depósitos y otros activos a la vista que pueden balancear la cuenta corriente, y claro, dejar de servir de parapeto cambiario. En tres semanas, lamentablemente, asomaremos la realidad. Será un duro golpe asestado por la otra 4T, la cuarta de Trump, ella hará añicos las balandronadas tropicales.
