Frentes Políticos / 15 de abril de 2025

1. Letra muerta. La reforma 3de3 contra la violencia, que debía impedir que deudores alimentarios y agresores accedan a candidaturas, lleva dos años durmiendo el sueño legislativo. Fue aprobada con fanfarrias en 2023, pero no existe en ninguna ley electoral. María del ...

1.  Letra muerta. La reforma 3de3 contra la violencia, que debía impedir que deudores alimentarios y agresores accedan a candidaturas, lleva dos años durmiendo el sueño legislativo. Fue aprobada con fanfarrias en 2023, pero no existe en ninguna ley electoral. María del Rocío Corona Nakamura exige que no se quede en discurso, pero ahí sigue Cuauhtémoc Blanco, entre otros, símbolos vivientes de que ser violento no les impide figurar. La 3de3 nació para proteger a las mujeres, pero, en la práctica, protege a los de siempre. El Estado no sólo permite la simulación: la legisla.

2. Soberanía en duda. El Senado quiere respuestas. Ante declaraciones de funcionarios estadunidenses, como Dan Crenshaw, representante republicano por Texas, que sugieren ataques con drones en territorio mexicano para combatir al crimen organizado, la Comisión de Defensa Nacional pide audiencia con el general Ricardo Trevilla para aclarar el panorama. Alejandra Barrales, de MC, alzó la voz, pero como si no lo hubiera hecho. ¿Dónde está la línea entre cooperación y violación de soberanía? México no puede convertirse en campo de pruebas ajeno sin siquiera encender la alarma institucional. Nada en lo oscurito, todo transparente.

3. Llamado nacional. La crisis de desaparecidos en México dejó de ser sólo un pendiente para el gobierno federal, es una tragedia nacional que exige respuestas desde los tres órdenes de gobierno. Así lo expresó Reginaldo Sandoval, del PT, quien urgió a convertir el dolor de las madres buscadoras en reformas reales. Edith Olivares, de Amnistía Internacional, fue más lejos y dijo que en México sí hay desaparición forzada, y el caso del rancho Izaguirre lo confirma. La presidenta Claudia Sheinbaum abrió el diálogo y convertirlo en política de Estado implica más que voluntad. Es romper pactos de silencio e ir a fondo. ¿Están todos dispuestos?

4. Tardanza. Mientras el país grita por justicia ante la crisis de desapariciones, Rosario Piedra Ibarra sigue al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos… como si nada. La diputada panista Annia Gómez exigió su renuncia por omisa, insensible y por haberse convertido, según sus palabras, en “una extensión del gobierno”. Y no le falta razón. Piedra Ibarra llegó envuelta en polémica y se ha mantenido ahí, más como sombra que como contrapeso. Y, con todo, fue reelegida. Cuando las madres buscadoras claman y la CNDH calla, lo que sobra es el cargo.

5. Respuesta activa. En Sinaloa, el gobernador Rubén Rocha Moya no se esconde tras los escritorios. Junto a su secretario de Gobierno, Feliciano Castro, coordina una operación directa para atender a las comunidades desplazadas por la violencia. Las brigadas del Bienestar recorren la sierra de Choix y El Fuerte, llevando alimentos, medicinas, artículos de higiene y apoyo psicológico. No son discursos, son acciones concretas. Aunque el reto es enorme, al menos aquí no hay indiferencia. Frente al abandono histórico, Rocha responde con presencia y compromiso. Se agradece cuando el Estado sube, literalmente, a las comunidades.

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