La otra pandemia
La evidencia muestra que las mujeres han sido desproporcionalmente afectadaspor la pandemia, por lo cual es ineludible incluir el enfoque de género en las políticasde respuesta a la crisis.

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
La pandemia sigue su curso de infección y muerte. Casi 63 millones de casos detectados y 1.46 millones de personas fallecidas. En este contexto de emergencia y desasosiego comunitario, las mujeres han sido afectadas severamente en distintos aspectos de su vida cotidiana.
Antes del inicio de la emergencia, las mujeres ya enfrentaban desafíos estructurales que se traducen en esquemas de vulnerabilidad sistémica en su participación política, económica y laboral. La pandemia agravó estas desventajas y ahondó las inequidades existentes.
Las medidas de confinamiento y distanciamiento social han tenido como fin la protección de la salud pública, sin embargo, su aplicación ha tenido impactos colaterales muy significativos en el crecimiento de la violencia de género, las condiciones del cuidado infantil y la consecuente pérdida de empleos.
Según información de ONU Mujeres, antes de la erupción del covid-19, una de cada tres mujeres ya sufría violencia física o sexual, en su mayoría, por parte de su pareja. A partir del inicio de la pandemia, todo tipo de violencia contra mujeres y niñas, incluyendo la violencia política, se ha intensificado de manera exponencial, especialmente la violencia doméstica.
A la pandemia sanitaria se ha sumado una pandemia de violencia hacia las mujeres que es inaceptable en una sociedad que se precie de ser democrática. El Estado está obligado a atender esta situación utilizando todos los recursos a su disposición.
Como lo ha señalado Carla Humphrey, consejera electoral del INE, en el contexto de la emergencia sanitaria resulta importante no perder de vista que la casa sigue siendo, por desgracia, un lugar altamente inseguro para las mujeres. Esto es importante si se considera que una pieza central de las estrategias gubernamentales se centra en el confinamiento domiciliario como medida de prevención.
Según datos de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA (CIM), casi un tercio de las mujeres en América Latina y El Caribe es económicamente dependiente. Así mismo, la participación de las mujeres en el mercado laboral es menor y un porcentaje significativo se concentra en sectores de baja productividad, con lo cual se ven especialmente afectadas por los altos índices de desempleo ocasionados por la crisis.
Adicionalmente, las mujeres tienen menos acceso a la tecnología en momentos en los que este recurso significa un elemento indispensable para el teletrabajo, la educación y la efectiva realización de muchas de las actividades cotidianas. Datos de la CIM indican que hay 200 millones más de hombres con acceso a internet, y que las mujeres tienen 21% menos oportunidades de contar con un teléfono móvil.
La evidencia muestra que las mujeres han sido desproporcionalmente afectadas por la pandemia, por lo cual es ineludible incluir el enfoque de género en las políticas de respuesta a la crisis, considerando las necesidades y capacidades de todas las personas de manera diferenciada.
balance
La crisis originada por la pandemia no debe significar más violencia para las mujeres. Es indispensable que las instituciones del Estado se preparen de la mejor manera para incluir medidas de prevención y reparación en casos de violencia contra mujeres y niñas como parte de los planes integrales de respuesta para enfrentar la emergencia sanitaria.
Las mujeres son imprescindibles como trabajadoras esenciales en la primera línea de respuesta, como profesionales de la salud, voluntarias y cuidadoras. La participación igualitaria de las mujeres es esencial en cada una de las etapas de respuesta a la crisis, en el diseño de políticas y mecanismos de recuperación, así como en la toma de decisiones a nivel local, nacional y en el ámbito multilateral.
Alejandra Mora Mora, secretaria ejecutiva de la CIM, lo ha resumido con claridad: “resignificar el espacio privado ha sido una lucha feminista que llevamos por años. Hoy, cuando todo ocurre en el hogar, se requiere una mirada integral y amplia para enfrentar la otra pandemia: la violencia contra las mujeres y las niñas”.