Estabilidad y democracia
En América Latina, con notables excepciones como el caso de Venezuela, las fuerzas militares han sido garantía de estabilidad y gobernabilidad, favoreciendo el fortalecimiento de la democracia en la región.

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
El Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés) publicó recientemente las tendencias sobre el gasto militar en el mundo.
El gasto militar global alcanzó US$1.8 billones en el 2018. Esto representa un 2.6% de incremento entre el 2017 y el 2018. Los montos de gasto para el año pasado equivalen al 2.1% del PIB mundial o US$239 dólares per capita.
El 93% del gasto militar corresponde a cuarenta países según SIPRI. Sólo el gasto militar de EU y China equivale a un 50% del gasto mundial, según las estimaciones del Instituto. Un 81% del gasto global recae en 15 países: EU, China, Arabia Saudita, India, Francia, Rusia, Reino Unido, Alemania, Japón, Corea del Sur, Italia, Brasil, Australia, Canadá
y Turquía.
Siete de los quince países con mayor gasto militar son parte de la OTAN: Canadá, Francia, Alemania, Italia, Turquía, Reino Unido y EU. Tres de esos quince países son Estados miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA): EU, Canadá y Brasil.
Si se toma en cuenta la lista elaborada por SIPRI, de los cuarenta países a nivel mundial con mayor inversión en gasto militar, ésta incluye a seis miembros de la OEA: EU, Brasil, Canadá, Colombia, México y Chile.
¿Qué contribuyó a un nivel más alto de gasto militar en el 2018? De acuerdo con SIPRI, el aumento se debe a una mayor inversión en la materia por parte de los EU y China que contabilizaron la mitad del gasto militar a nivel mundial. Según las cifras de SIPRI: “el gasto militar de EU creció –por primera vez desde 2010– un 4.6% hasta llegar a los US$649,000 millones de dólares en el 2018”. Esto equivale al 36% del gasto militar a nivel mundial y un 3.2% de su PIB destinado a ello en 2018. China es el segundo país del mundo con mayor gasto militar. La superpotencia registró un incremento del 5% para 2018 –por 24º año consecutivo– hasta llegar a los US$250,000 millones. Lo anterior equivale a un 14% del gasto militar a nivel mundial y a un 1.9% anual del PIB de China.
Las tendencias regionales son heterogéneas. En el periodo 2017-2018, el gasto militar en las Américas aumentó en un 4.4%, en Asia y Oceanía un 3.3% y en Europa un 1.4%. En contraste, el gasto militar en África disminuyó un 8.4% y en el Medio Oriente, un 1.9%.
El gasto militar en nuestro continente aumentó por primera vez desde 2010. Las Américas representan el 40% del gasto militar a nivel global, con un estimado del 1.4% en promedio de su PIB dedicado a este rubro. De ese porcentaje, el 37% proviene de Norteamérica, el 0.5% de Centroamérica y el 3.1% de Sudamérica.
EU, como se mencionó, tuvo uno gasto estimado al 3.2% de su PIB. Brasil tuvo un gasto equivalente al 1.5%, Canadá 1.3%, Colombia 3.2%, México 0.5% y Chile 1.9%. En términos globales, EU representa el 36% de gasto a nivel mundial, Brasil el 1.5% y Canadá el 1.2%.
La última actualización disponible de gasto militar llega junto con cifras que –en promedio– anticipan un complejo panorama de crecimiento en la región ante la convergencia de factores que tienen el potencial de afectar a millones de personas. Destacan por su gravedad: la diáspora venezolana, consecuencia del colapso democrático en esa nación y la crisis migratoria en Centroamérica. A lo anterior se suman grandes retos en materia de equidad, seguridad pública y acceso a servicios básicos para millones de personas. La insatisfacción con la democracia se alimenta de la enorme deuda social con grandes sectores de la población.
BALANCE
En América Latina, con notables excepciones como el caso de Venezuela, las fuerzas militares han sido garantía de estabilidad y gobernabilidad, favoreciendo el fortalecimiento de la democracia en la región. Su participación en labores de seguridad, protección civil y manejo de desastres naturales han sido garantía para la población en tiempos difíciles. Es fundamental que esa tendencia se fortalezca, siempre de la mano de los derechos humanos y la defensa férrea de los valores democráticos.