Colombia: el Plebiscito de la Paz

Colombia vislumbra una ruta de paz que podría poner fin a más de 60 años de conflicto armado. De acuerdo con algunas proyecciones, la guerra en ese país ha traído como consecuencia más de siete millones de desplazados y más de 200 mil muertos; números comparables ...

Francisco Guerrero Aguirre

Francisco Guerrero Aguirre

Punto de equilibrio

Colombia vislumbra una ruta de paz que podría poner fin a más de 60 años de conflicto armado. De acuerdo con algunas proyecciones, la guerra en ese país ha traído como consecuencia más de siete millones de desplazados y más de 200 mil muertos; números comparables sólo con los de los conflictos en Siria e Irak.

Al anunciarse el cese al fuego bilateral entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia el pasado 23 de junio, el mundo observa un momento único en la historia latinoamericana: el fin del último reducto de la Guerra Fría. Ahora sólo falta que este proceso culmine con la firma del acuerdo final.

Los que creen en una paz negociada, sostienen que ésta traería beneficios específicos en el corto y mediano plazo, no sólo para Colombia, sino a sus vecinos: Venezuela, Ecuador y Panamá. Una nueva época de desarrollo para la región. Sin armas ni violencia.

Si bien esto dibuja esperanzadoras noticias, también estará rodeada de grandes retos. Se mencionan entre ellos: la reducción de la violencia causada por los grupos criminales, la necesidad de construir instituciones fuertes a nivel local y regional, y el ingreso a la vida política y social de sectores que hasta ahora han sido marginados por el conflicto armado.

Lo que hace singular este esperado acuerdo, que comenzó a negociarse oficialmente hace casi cuatro años, el 26 de agosto de 2012, es el hecho de que serán los ciudadanos colombianos, quienes tendrán la última palabra, al votar en favor o en contra del resultado de las negociaciones, en el llamado Plebiscito por la Paz.

El gobierno, desde un inicio, reiteró la necesidad de que fuera el pueblo el que “validara” el acuerdo final. A través de las urnas se escucharán a todas las voces: tanto a quienes están en contra de los resultados específicos de las negociaciones, como a aquellos quienes se sienten satisfechos con las soluciones pactadas y firmadas.

Será el pueblo, el “gran soberano”, quien definirá en última instancia si los contenidos de los acuerdos entre la guerrilla y el gobierno alcanzan definitividad y vigencia legal en un ejercicio democrático sin precedente en la democracia global.   

Asumiendo las modalidades de la consulta directa, Colombia ha colocado al Plebiscito como una pieza clave para que la ciudadanía decida sobre el futuro de la paz de manera efectiva. Como en muchas ocasiones, la consulta al soberano es la vía más ardua, pero la única correcta en democracia.

BALANCE

La fecha del Plebiscito por la Paz no está definida. Aún falta la determinación final de la Corte Constitucional de Colombia. Según lo apunta el Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, se espera “estar convocando a los colombianos a que se pronuncien en favor de la posibilidad de la paz en Colombia, del fin del conflicto antes de que termine el mes de septiembre”.

La OEA está dispuesta a ser un testigo cercano de estos momentos clave en Colombia. Esperamos que a través de su área de Observación y Cooperación Electoral pueda presenciar el anhelado Plebiscito por la Paz, reiterando su compromiso de neutralidad e imparcialidad acreditado a través de décadas de participación en comicios en toda la región.

Como lo ratifica su participación durante más de una década, a través de su Misión de Apoyo al Proceso de Paz (MAPP), la OEA ha acompañado las iniciativas de paz.  Serán ahora, los electores, a través de su voto, quienes definan el futuro de Colombia.

                *Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA. Los puntos de vista son a título personal. No representan la  posición de la OEA.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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