En medio de la guerra verbal levantada por el mensaje del presidente Donald Trump en el que afirma que “nos guste o no, los cárteles mexicanos gobiernan México”, se cuela la voz de Francisco Labastida Ochoa, excandidato presidencial del PRI, para hacer una llamativa recomendación:
“No es posible que la presidenta Sheinbaum siga intentando quedar bien con Trump y con López Obrador. Le conviene mucho más pelearse con López Obrador que con el presidente de Estados Unidos”.
La Presidenta no tardó en replicar el mensaje del vecino distante. Luego de señalar que “a lo mejor” Trump no está bien informado, fijó postura:
“Podemos colaborar, trabajar juntos, pero hay algo por lo que hemos luchado toda nuestra vida el pueblo de México; soberanía, y ésa no está a negociación”.
La charla con Labastida tuvo lugar ayer, antes de que el magnate republicano repitiera, por enésima vez, que Sheinbaum le cae bien, pero que a su gobierno lo controlan los cárteles de la droga.
El también exgobernador de Sinaloa sustentó sus afirmaciones de que más le conviene pelearse con López Obrador que con el peligroso magnate:
“Hay una razón de fondo: el poder de Trump es infinitamente superior, ha demostrado que es capaz de tomar decisiones muy fuertes y es un hombre de carácter variable.
“Eso le permitiría, entre otras cosas, ser Presidenta de a deveras porque ahorita, en alguna medida, es recadera y él se mete de más…”.
–¿Cuáles son las pruebas de que se mete de más? –Preguntamos.
–Hay cosas que se filtran, que trascienden. Hay otras cosas que se inventan. Éstas son de trascendidos.
“Se habla –agregó– de que vino acá y se reunió con ella una sola vez para pedirle que ya no le moviera a lo del huachicol, que es el robo más grande que se ha realizado en toda la historia del país.
“El tema está afectando a los hijos de López Obrador y a su hermanito excoordinador del Senado y al (ex)secretario de Marina. ‘No lo difundan porque me pega a mí’”, les dijo, palabras más, palabras menos. Es lo que me dicen fuentes generalmente bien informadas”, puntualizó.
Más adelante citó un estudio de Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM, según el cual el huachicol sube curiosamente en las elecciones presidenciales e intermedias.
El experimentado político aseveró que México y Estados Unidos tienen un problema parecido: el narcotráfico y los políticos que protegen a los cárteles de la droga.
“Tenemos que identificar los métodos y las acciones para combatirlos de manera conjunta y coordinada, y por supuesto que no subordinada”, puntualizó.
* En el segundo mandato de Trump, las relaciones entre México y Estados Unidos se han tensado por las reiteradas declaraciones del estadunidense de que tenemos un “narcoestado”.
Ayer reincidió. Subió a su cuenta @RealDonaldTrump un mensaje del usuario Carlo Martin (@liberfach0) que dice textual:
“Claudia Sheinbaum admite que Donald Trump la llamó para ofrecerle erradicar a los cárteles y que rechazó que EU intervenga. ¿Y así dice que no son un narcogobierno?”.
Sabemos, además, que el jefe de la Casa Blanca alineó a más de una docena de jefes de Estado y de gobierno de países de América Latina y el Caribe afines a su iniciativa antinarco llamada “Escudo de las Américas”.
México, Brasil, Colombia y Nicaragua no fueron invitados.
“Estamos atrapados en una pelea ideológica. Trump marca en forma determinante quiénes son sus aliados ideológicos y territoriales”, nos dice el diputado del PAN, Héctor Saúl Téllez.
Y agrega: “A la par está catalogando (a los cuatro países excluidos de la iniciativa) como gobiernos que se asocian con el crimen organizado y que ocupan la estructura criminal para llegar al poder.
“El hecho de que no esté México en esa iniciativa marca que sí hay una confrontación y una falta de colaboración en el marco institucional.
“El mensaje que da el presidente de EU es que hay desconfianza hacia México. Nos acaba de decir que no somos invitados a su mesa”, señaló.
Concluyó destacando la necesidad de que haya un convenio bilateral que ponga límites a la actuación de EU y a México en un marco de colaboración.
