La influencia de Videgaray en Los Pinos
Su poder de persuasión rebasó incluso a Claudia Ruiz Massieu en un asunto que le compete a ella.

Francisco Garfias
Arsenal
¿Quién asesora al presidente Peña? Era la pregunta que leíamos en columnas, escuchábamos en conversaciones de café, planteaban editoriales escritos y grabados, después de la visita de Donald Trump a México.
Nadie se explicaba las razones de la invitación que hizo el mandatario mexicano al xenófobo candidato republicano para que visitara la tierra que más ha insultado, como tituló el diario español El País.
No parecería haber razón alguna, por poderosa que fuera, que justificara que al magnate se le abrieran las puertas de Los Pinos.
Ni siquiera la que dice que Enrique Peña buscó blindar la economía y las finanzas de un eventual triunfo en noviembre del enemigo público número uno de México.
El resultado fue muy malo en lo que se refiere a políticas migratorias, defensa del TLC, el famoso muro, las remesas que quiere congelar, la deportación de 11 millones de indocumentados y las familias que quiere separar.
No se movió un milímetro de sus rígidas posturas. Sería ingenuo esperar otra cosa.
De regreso a Estados Unidos, Trump repitió, alto y fuerte, que México pagará 100 por ciento por la construcción del muro en la frontera. Aquí dijo que no se había hablado de quién asumiría el costo.
- Hoy sabemos que al consejero que escuchó el primer mandatario, el que tuvo la idea de traerlo, fue nada menos que Luis Videgaray.
La SHCP admitió que el secretario del ramo avaló y asistió al encuentro Peña-Trump, según el portal de Reforma. Hacienda aclaró, sin embargo, que la decisión final de invitarlo fue del Presidente de la República.
“Fue una decisión con visión de Estado”, puntualizó.
Videgaray es un hombre inteligente, experto en finanzas, conocedor de los asuntos económicos, respetado en el extranjero.
“El mejor del gabinete”, me dijo, en corto, José de Córdoba, corresponsal del Wall Street Journal, cuando el escándalo de la casa de Malinalco.
Quedó claro, sin embargo, que carece de sensibilidad y cálculo político. Nunca se imaginó el enorme costo que esa indeseada visita ha tenido para su jefe, para el PRI, y para él mismo.
Tuvo que salir a decir: fui yo el que lo aconsejó
- Su influencia en Los Pinos va mucho más allá del ámbito estrictamente económico. Le atribuyen el nombramiento de Enrique Ochoa en el PRI, y de José Antonio Meade en la Sedesol.
Su poder de persuasión rebasó incluso a Claudia Ruiz Massieu en un asunto que le compete a ella.
No es un misterio que la titular de Relaciones Exteriores ni siquiera estaba enterada de la fecha de la visita de Trump a la que, aseguran, se oponía. Cuestión de cuidar equilibrios.
Es claro que a Hillary Clinton no le pareció ni tantito la visita de su adversario republicano a México. Mucho menos que utilizara a Enrique Peña para parecer más presidenciable y menos repulsivo.
La candidata del Partido Demócrata fue invitada también a México. No ha respondido.
Poco a poco sale a la luz la molestia de Ruiz Massieu. Hay quien asegura que puso su renuncia sobre la mesa. Rafael Lugo, vocero de la Cancillería, salió a desmentir la versión.
Pero cuando el río suena…
- El breve y sorpresivo encuentro Peña-Trump dejó un amargo sabor de boca al Presidente de la República, quien está en sus más bajos niveles de popularidad desde que asumió el cargo.
Nos dejó también un Donald Trump exultante, que no para de presumir lo provechoso que habría resultado la
reunión con su “amigo” de Los Pinos.
En su euforia, el abanderado republicano puso incluso una gorra con la leyenda “Make Mexico Great Again Also” (Hagamos grande también a México otra vez) a Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York, y al senador de Alabama, Jeff Sessions.
La lucieron junto con la que lleva frecuentemente Trump con el lema de campaña: “Make America Great Again”.
Utilizaron las cachuchas durante el acto en Phoenix, Arizona, que sirvió de plataforma al candidato republicano para pronunciar un durísimo discurso sobre inmigración.
Horas después de haber visitado la Ciudad de México, el magnate reiteró su compromiso de levantar un muro en la frontera pagado por los mexicanos. Fue cuando dijo “aunque ellos todavía no lo saben”.
Una tercera consecuencia de la visita de Trump es, sin duda, la más importante: un pueblo que se siente agraviado, humillado, confundido por la visita de una persona que arrancó su exitosa campaña por la candidatura republicana, que ganó con la afirmación de que los mexicanos son “criminales”, “traficantes de drogas” y “violadores”.
¿Habrán ponderado en Los Pinos esos insultos al tomar la decisión de invitarlo?