Oaxaca: donde la cultura abre nuevas oportunidades

Francisco André

Francisco André

Ventana a Europa

Hay lugares que se conocen con los ojos y otros que se descubren con el corazón. Oaxaca, desde donde escribo estas líneas, pertenece a la segunda categoría. 

Tengo el privilegio de visitar este extraordinario estado durante una de sus celebraciones más emblemáticas: la Guelaguetza. Asistir al tradicional Lunes del Cerro fue mucho más que presenciar un festival. Fue descubrir una expresión viva de la diversidad, la solidaridad y el orgullo de un pueblo que ha sabido preservar sus raíces mientras mira hacia el futuro.

La palabra guelaguetza significa compartir. Es una idea profundamente inspiradora. También resume, de alguna manera, el espíritu que guía la relación entre México y la Unión Europea (UE): la convicción de que las mejores alianzas se construyen a partir del intercambio, el respeto mutuo y del reconocimiento de la riqueza que aporta la diversidad.

Durante esta visita he tenido la oportunidad de reunirme con el gobernador Salomón Jara Cruz y parte de su equipo. Además, hoy podré recorrer la Feria del Mezcal, visitar espacios dedicados a la promoción de productos Hecho en Oaxaca y dialogar con diversos actores del estado. Estoy seguro de que cada encuentro me permitirá confirmar algo que ya intuía: Oaxaca posee un enorme potencial para fortalecer aún más sus vínculos con Europa.

Su patrimonio cultural es reconocido en todo el mundo. Su gastronomía atrae a visitantes de todos los continentes. Sus artesanías expresan siglos de conocimiento y creatividad. Sus productos agroalimentarios son sinónimo de calidad y autenticidad. Y su creciente sector turístico demuestra que es posible generar desarrollo económico preservando la identidad cultural y el patrimonio natural.

Cada año, miles de europeos descubren en Oaxaca mucho más que un destino turístico. Ese creciente interés por el estado fortalece los vínculos entre nuestras sociedades y crea un entorno cada vez más favorable para el turismo, los intercambios culturales, el comercio y la inversión.

Es en este contexto donde el Acuerdo Global Modernizado entre México y la UE representa una oportunidad extraordinaria para Oaxaca. Hace apenas dos semanas, el Parlamento Europeo dio un paso decisivo al aprobarlo por amplia mayoría. El siguiente paso será la ratificación por parte del Senado mexicano, tras lo cual el acuerdo podrá entrar en vigor. Con ello, se facilitará el comercio, se impulsará la inversión y se fortalecerá la cooperación económica entre ambas partes. Pero, sobre todo, más empresas, productores y emprendedores oaxaqueños podrán acceder con mayor facilidad al mercado europeo, integrado por 450 millones de consumidores que valoran la calidad y la sostenibilidad.

Pienso en el mezcal, cuyos productores siguen conquistando nuevos mercados internacionales; en el café, el cacao, la miel y otros productos del campo oaxaqueño, reconocidos por su excelencia; así como en las empresas creativas, las industrias culturales y el turismo sostenible, sectores donde Oaxaca posee ventajas competitivas extraordinarias. 

Europa no debe verse únicamente como un mercado para exportar. También es una fuente de inversión, innovación, tecnología y conocimiento. Las empresas europeas pueden contribuir al desarrollo local de forma sostenible, mientras que los emprendedores oaxaqueños pueden encontrar en Europa nuevos socios para crecer, innovar y generar empleos de calidad.

Desde la Delegación de la Unión Europea estamos convencidos de que la relación con México debe construirse en todo el territorio nacional. Queremos conocer mejor cada estado, escuchar sus prioridades, comprender sus desafíos e identificar nuevas oportunidades de colaboración. Porque la riqueza de México vive en sus regiones, en sus comunidades y en el talento de su gente.

Oaxaca representa esa riqueza como pocos lugares. Aquí conviven una extraordinaria diversidad cultural, una enorme creatividad, un patrimonio natural excepcional y un dinamismo económico que merece proyectarse cada vez más hacia el mundo.

Al concluir esta visita, regresaré de Oaxaca con una enorme admiración por un estado que ha convertido su identidad en una fortaleza y con optimismo, porque estoy convencido de que esta nueva etapa de la relación entre México y la UE ofrece oportunidades concretas para que esa fortaleza se traduzca en más inversión, más comercio, más turismo, más innovación y una prosperidad compartida.

La Guelaguetza celebra el valor de compartir. Ese mismo espíritu de cooperación es el que queremos seguir cultivando entre Oaxaca y la Unión Europea, porque compartir cultura, conocimiento y oportunidades es la mejor manera de construir un futuro común.

*Embajador de la Unión Europea en México