Jacarandas en movimiento

Como sea, la protesta más grande de mujeres se dio el 8 de marzo y fue una clara señal de que no están dispuestas a dejar en el olvido sus demandas

CDMX, 11 de marzo.- Sobre avenida Juárez, poco después de mediodía, cuatro puestos de periódicos lucen con los cristales rotos y la gente que los atiende, que esta semana se las ha arreglado para prescindir de esas vitrinas en las que exhiben revistas atrasadas y actuales, platican con personal que toma medidas y hace los respectivos apuntes en cuadernos con el objeto de repararlas. También se observan algunas pintas alusivas a la marcha del 8 de marzo, pero las del Hemiciclo a Juárez roban la atención por los fracasados intentos de quitarlas, además de que fue colocada una frágil cinta amarilla que reza la frase de “prohibido el paso”. Acaso los mensajes escritos con pintura roja han quedado como las manchas de sangre de miles de mujeres asesinadas en México, precisamente en el cenotafio más célebre.

Hay quienes condenan los ataques a los espacios públicos. Frente al Palacio de Bellas Artes, la estatua de Francisco I. Madero también fue objeto de pintas, pero su autor, el maestro Javier Marín, celebró la acción: “¡Bien! Por eso se instaló sin pedestal, para que el ‘Padre de la democracia’ fuera parte de las manifestaciones sociales y democráticas. Ojalá se quedara así como testimonio de esta protesta”.

Al cruzar el Eje Central, sobre Madero, las postales son los mensajes escritos por mujeres indignadas (acusadas de “infiltradas” y “provocadoras”) en las paredes y portones de edificios históricos o en ventanales de comercios. El recado más recurrente es el de “México feminicida”. Pero a esas imágenes se suman cientos más de mujeres en la manifestación pacífica del 8 de marzo con playeras y prendas color violeta que, desde tomas aéreas, se funden y confunden con las jacarandas, típicas en esta época del año, de la Alameda Central. Esas mujeres, jacarandas en movimiento, son y serán el grito de las que ya no están. De una toma aérea del fotógrafo Santiago Arau: “No estoy aceptando las cosas que puedo cambiar, estoy cambiando lo que no puedo aceptar”.

El 8 de marzo en otros puntos de la República también se registraron manifestaciones. La auténtica transformación la están haciendo las mujeres, no el gobierno administrador elegido en las urnas, incapaz de mermar la violencia contra ellas. Simplemente, en el caso de la capital, ¿de qué ha servido hasta el momento que una mujer esté al frente de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México?

9 de marzo.- Aparentemente, hacia las 10 de la mañana, la ciudad es la misma, pero no. Da la impresión de ser domingo o día festivo, aunque caminan por las calles mujeres de diversas edades. Tengo más de 30 años de ser usuario habitual del Metro y nunca vi, hasta este día, las taquillas cerradas. En sus vagones, lo mismo, pocas mujeres y la sensación de un día de asueto. La jornada laboral marcó un precedente. El paro nacional “Un día sin mujeres” es parte de la revolución de las jacarandas. La presencia de su ausencia fue memorable.

Sin embargo, la postura del Presidente también dará para el largo recuerdo. Su ambivalencia respecto al movimiento feminista de estos días quedó patente. Cifras oficiales apuntan que 80 mil mujeres se manifestaron en la CDMX el 8 de marzo, pero las que marcharon señalan que fueron muchas más. Como sea, la protesta más grande de mujeres se dio ese día y fue una clara señal de que no están dispuestas a dejar en el olvido sus demandas.

Por otra parte, el paro nacional del 9 de marzo generó, a decir de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), un impacto económico por 30 mil millones de pesos, 15 por ciento más de lo que se tenía previsto. Esa institución empresarial también señaló que la participación de las mujeres en los sectores productivos es de 40 por ciento, aproximadamente.

Y ante la evidencia, la desesperante calma de la 4T. Como escribió Samuel Johnson, “el poder siempre trata de escabullirse en la mayoría para enfrentarse más cómodamente a la minoría”. No con las jacarandas en movimiento del 8 de marzo. No con las jacarandas inmóviles del 9 de marzo. El verdadero cambio será violeta o no será.

Temas: