Diferentes razones tiene la justicia

Ramírez Montaño argumentó que la fiscalía encargada del caso de la mujer agredida (¡con ácido!) no aportó pruebas suficientes. ¿Querrá decir, por ejemplo, que el solo testimonio de María Elena Ríos no es suficiente?

Supongo que es imposible hablar de época dorada alguna de la justicia en México. Los tortuosos procesos hacen que el ciudadano de a pie se adentre en un laberinto en el que, más que encontrar la salida lo más pronto posible, debe evitar toparse con el Minotauro. “Ahí le voy a mandar a mis abogados”, amenazan, a veces sólo por diversión, los que se sienten poderosos e intocables, como si fueran a soltar la jauría.

En mala hora el juez oaxaqueño Gabriel Ramírez Montaño determinó liberar a los agresores de la saxofonista María Elena Ríos, atacada con ácido sulfúrico en septiembre de 2019, lo que le dejó lesiones en gran parte del cuerpo, un caso que marcó el lamentable historial de intentos de feminicidio. Si en horas recientes los jueces y magistrados anunciaron un paro nacional para el miércoles 21 de agosto, y con duración indefinida, debido a la reforma al Poder Judicial de la Federación propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador, Ramírez Montaño, con su decisión, mancilló in toto ese movimiento, por lo demás genuino, de sus colegas.

No exagero. Así como una golondrina no hace verano, los focos de atención normalmente se dirigen a casos concretos que lastiman a la sociedad entera. Ramírez Montaño argumentó que la fiscalía encargada del caso de la mujer agredida (¡con ácido!) no aportó pruebas suficientes. ¿Querrá decir, por ejemplo, que el solo testimonio de María Elena Ríos no es suficiente?

La saxofonista de inmediato denunció al citado juez, con lo que agitó las benditas redes sociales y sí, se dio marcha atrás al asunto, además de que ya se investiga la conducta de Ramírez Montaño, según anunció Berenice Ramírez Jiménez, presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca. “No se puede permitir la impunidad ni actuaciones que pongan en duda el desempeño ético de las y los juzgadores”, señaló en un comunicado la magistrada Ramírez Jiménez, en referencia a que en los casos de mujeres que han sufrido violencia. “No estoy de acuerdo con el fallo, soy una mujer institucional que respeta la autonomía judicial; sin embargo, se investigará a fondo la conducta dudosa de los involucrados y se les castigará con todo el peso de la ley, caiga quien caiga”.

El principal agresor de Ríos es Juan Antonio Vera Carrizal, empresario, político priista y cacique local. Desde luego, hay en esta trama un fuerte tufo a corrupción. Como sea, los impartidores de justicia tienen sus tiempos y sus razones, pero ¿qué motivó a Ramírez Montaño a anunciar su decisión en días en que el sistema judicial está en el ojo del huracán?

Sin embargo, como lo malo siempre puede empeorar, la figura de Ramírez Montaño emergió hacia la opinión pública un par de días antes de que Claudia Sheinbaum recibiera su constancia como Presidenta electa con un mensaje directo al corazón de las mujeres: “No me cansaré de repetir que no es un triunfo individual ¡El día de hoy llegamos todas!”. En varias ocasiones la primera mujer que portará la banda presidencial ha hecho énfasis en la lucha feminista. Hoy más que nunca todas las mexicanas están con María Elena Ríos.

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CAJA NEGRA

Para los que llamaron al escándalo por la frase de Paco Ignacio Taibo II tras el triunfo presidencial de López Obrador (“Se las metimos doblada”), el cierre del sexenio dejó la perla de Ana Gabriela Guevara: “Todo lo que gano me lo trago y me lo unto y lo visto como me da mi chingada gana, no tengo marido ni marida ni alguien que me exija por qué gasto. Es mi gusto y es mi placer. Lo que yo gané lo puedo gastar en lo que yo quiera”. A los que se sientan ofendidos, va un leve consuelo: como diría Ximena Sariñana en una línea de una película: “¡Nacos, mamá! ¡Así se les dice, nacos!”.

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