El palo en el hoyo
Sombríos días de socavón, noches de tragedia desesperanza y desilusióninvaden mi alma. Grupo Savia, El Minero. Sí, la naturaleza humana se inclina a la compasión por la muerte de dos trabajadores honestos y cumplidos tablajeros que ...
Sombríos días de socavón, noches de tragedia desesperanza y desilusióninvaden mi alma.
Grupo Savia, El Minero.
Sí, la naturaleza humana se inclina a la compasión por la muerte de dos trabajadores honestos y cumplidos tablajeros que salieron de Jiutepec, Morelos, para ir a su trabajo la madrugada del miércoles. Usualmente iban en motocicleta, pero había llovido toda la noche y seguía cayendo el agua. Se fueron en su modesto automóvil.
En la oscuridad no vieron el agujero que se había abierto sobre la carretera, a la altura de la colonia Chipitlán de Cuernavaca, el agua había labrado una caverna debajo de la carpeta abriendo un socavón. Cayeron cinco metros al fondo del pozo, y encima de ellos se volcó todavía otro torrente de tierra reblandecida, 20 toneladas, dicen. Sí, la compasión está en su sitio aunque de parte de los obligados a demostrarla no ha pasado de las declaraciones. Según el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, el seguro que paga la carretera federal es de medio millón de pesos por muerto. “La empresa”, así dijo, pondría otro medio millón. Eso vale para el gobierno de México la irresponsabilidad, la corrupción, la ineficiencia de su ejercicio; eso valen dos vidas humanas de inocentes víctimas de la enorme mentira que vivimos.
Padre e hijo no murieron en el impacto. Juan Mena hijo logró usar su celular para mandar un mensaje pidiendo ayuda. Nadie llegó. Las labores de rescate se iniciaron a las 10 am y cuatro horas más tarde sacaron los cadáveres. Y los vecinos de Chipitlán habían advertido al delegado de la SCT en Morelos de la inminencia del derrumbe: ellos están acostumbrados a inundaciones de metro y medio de alto en sus casas. Y la SCT, dice su titular, ordenó inyectar concreto en el agujero. Y el secretario de gobierno de Morelos dice que la obra, que Peña Nieto inauguró jubiloso la primera semana de abril, no ha sido oficialmente entregada al estado de Morelos, para su mantenimiento. Y la empresa que se dice construyó la magna obra, dos mil millones de pesos, dice que solamente se encargó de unos puentes. Y por ningún lado sale un responsable. Y, como en el caso de los temblores de 1985 en la CDMX ni el gobernador de Morelos ni el Presidente de la República se apersonaron en el lugar de la tragedia ni en el sepelio de las víctimas. Y nadie busca a los culpables. En la canción festiva de Roberto Carlos hay un palo en el hoyo en el fondo del mar. Y en el palo hay un sapo, y en el sapo hay un pelo y en el pelo una bacteria y en la bacteria un átomo. En México, en su gobierno, no les importa el átomo ni la bacteria ni el pelo, mucho menos el sapo ,el palo, el hoyo o el mar. Aquí no pasa nada cuando pasa mucho, como dice el eslogan de propaganda.
PILÓN.- El gobierno de Guatemala ya está harto de mantener bajo su custodia al exgobernador de Veracruz, quien fue capturado a petición de México en un hotel lujoso al lado de una laguna de mucho prestigio turístico. Sometido al proceso de extradición, Javier Duarte acabó por aceptar, se dice allanarse, a la extradición a su país donde responderá a los delitos de los que se le acusa y de los que se dice inocente. El gobierno de México se sigue haciendo como que la Virgen le habla y le ha dado largas al mero trámite burocrático de traer al delincuente a nuestro país. Los guatemaltecos están seguros de que la vida de Duarte peligra.
¿Por qué tendrían los guatemaltecos ese temor y por qué la demora del gobierno de México en esta importación molesta? No hay que ir muy lejos por la única respuesta. Javier Duarte no es un delincuente solitario. Sabe mucho y podría implicar a muchos más en sus desvíos, robos y fraudes millonarios. Muerto es más conveniente para algunos mexicanos. Vivo es una incomodidad para el gobierno de Guatemala en esa ecuación reside el acuerdo para dejar libre y sin implicación alguna a la señora Karime Macías de Duarte, hoy en Europa. La pelota está en la cancha del gobierno de Peña Nieto.
