Yo sí te creo

Celeste, Aurora, Estrella, Guadalupe, Verónica, Irma, Patricia, Juana, María, Brenda, Azucena, Isabel… Yo sí les creo. Fueron violadas en la Ciudad de México, en el Estado de México, en Oaxaca, en Tamaulipas, en Guerrero…, y los responsables siguen libres. Yo ...

Celeste, Aurora, Estrella, Guadalupe, Verónica, Irma, Patricia, Juana, María, Brenda, Azucena, Isabel… Yo sí les creo. Fueron violadas en la Ciudad de México, en el Estado de México, en Oaxaca, en Tamaulipas, en Guerrero…, y los responsables siguen libres.

Yo sí te creo cuando dices que fuiste violada por un elemento de la Policía Bancaria, dentro del Museo Archivo de la Fotografía.

Yo sí te creo porque te atreviste a acusar a cuatro policías que te violaron en Azcapotzalco.

Yo sí te creo cuando denuncias que fuiste drogada, vejada y abusada dentro de las instalaciones de la Prepa 3.

Exijo justicia para cada una de ustedes. Grito y protesto porque sus casos no queden impunes. Lo hago desde mi condición de mujer, pero, sobre todo, como ciudadana que tiene derecho a la seguridad y a una vida libre de violencia. También lo exijo desde mi trinchera de periodista y Excélsior ha sido la voz de todas ustedes.

En estas páginas hemos denunciado el delito del que fueron víctimas, somos el eco de su voz. Ahí están las notas de mis compañeras reporteras Wendy Roa, Patricia Briseño, María de los Ángeles Velasco, Dalila Ramírez y de mis compañeros Gerardo Jiménez y Abraham Nava.

Hemos preguntado a las autoridades sobre los avances en las investigaciones para que los casos no queden en el olvido ni les den carpetazo. La impunidad es el incentivo principal, lo que envalentona a los criminales.

Hermana, yo sí te creo. Pero quiero decirte que no aplaudo la violencia ni justifico los actos vandálicos. No es con agresiones ni con insultos como exigiré justicia para ti. Así no te represento, al contrario, diluyo tu reclamo.

No saldré a quemar instalaciones ni a romper vidrios. Tampoco destruiré todo lo que esté a mi paso. No enfrentaré con odio a mis hermanas policías (ellas, quizá, también son víctimas), no arrojaré diamantina rosa ni golpearé a nadie.

No me cubriré el rostro. Ni cargaré una cartulina que diga: “Si me matan, si me violan, si me desaparecen ¡destrúyelo todo!”, como las que portaban algunas mujeres en esa marcha del viernes que acabó en destrucción y caos.

También estoy harta de la impunidad y me siento frustrada ante la ineficacia de la autoridad, pero no justifico la ilegalidad ni los actos delictivos cometidos por mujeres que esconden el rostro. Tú fuiste víctima de la violencia y diste la cara.

La protesta es válida, es nuestro derecho. El motivo es noble, la causa es la violencia sexual contra las mujeres, crimen que se queda sin castigo, pero la forma violenta e iracunda de proceder de algunas mujeres (no todas, aclaro) no me representa. Así no.

Me decepciona ver que las mujeres seguimos solas, que no sabemos luchar juntas, que no podemos articularnos, que no nos damos la mano ni conocemos el concepto de sororidad ni ponemos en marcha la solidaridad.

¿Hay un liderazgo femenino? ¿Hay muchos y ninguno? ¿Por qué dejamos que un grupo de mujeres cometiera actos violentos e ilícitos? ¿Por qué no las protegimos, evitándolo? ¿Por qué no las contuvimos?

Prefiero pensar que la actuación violenta de algunas mujeres fue provocada, sembrada para polarizar y deslegitimar, ¿las usaron y se dejaron usar?, porque si no fue así entonces estamos viendo la decadencia de la sociedad.

Quiero decirte que en la marcha del viernes había muchas mujeres que rechazan la violencia y que exigían seguridad para todas. Ellas gritaban. “¡Yo sí te creo!”, “Hermana, yo sí te creo!”.

Esa consigna se usó en España para manifestar su apoyo hacia la joven de 18 años que fue agredida sexualmente por cinco hombres durante las fiestas de San Fermín, en Pamplona, en 2016. El caso fue conocido como La Manada.

Las españolas y españoles salieron a la calle a gritar esa frase y a repudiar a las autoridades cuando el año pasado se dio a conocer el fallo del juez, que emitió una sentencia de nueve años por “abuso” sexual y no reconoció el delito de violación, a pesar de la evidencia y los videos.

Por eso hoy quiero decirte que Yo sí te creo, pero no actuaré con cobardía.

DM

Este Mensaje Directo quedará en pausa por vacaciones, no sé si merecidas, pero sí necesarias. Nos volvemos a leer el 8 de septiembre.

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