La Noche del Grito

El mundo ya no es realista,se ha vuelto fantástico, surreal...Salman Rushdie La Plaza de la Constitución colmada de ciudadanas y ciudadanos patrióticos, ataviados con sombreros charros, rebozos, moños tricolores, matracas y cornetas, llenos de confeti, sólo ...

El mundo ya no es realista,

se ha vuelto fantástico, surreal...

Salman Rushdie

La Plaza de la Constitución colmada de ciudadanas y ciudadanos patrióticos, ataviados con sombreros charros, rebozos, moños tricolores, matracas y cornetas, llenos de confeti, sólo será un recuerdo, por ahora. El grito estruendoso, festivo del ¡Viva México! ¡Viva!, que hacía temblar el piso del Zócalo, se ahogará en los hogares de los mexicanos.

No habrá invitados al festejo de nuestra Independencia, no hay condiciones, no se han domado los contagios por covid-19 y no se ha detenido la cifra de muertes.

La ceremonia que tiene preparada el gobierno federal para el 15 de septiembre se verá por televisión o internet. Habrá “una narrativa muy profesional de lo que conmemoramos, música en la noche del 15 y los aviones de la fuerza aérea. Eso es en general. Estoy seguro que le va a gustar a la gente”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, y tiene razón, no se puede exponer al pueblo.

¿La plaza vacía hará reflexionar sobre la gravedad de la crisis sanitaria? El sustituir soldados por ciudadanos o matracas y confeti por bengalas y luces led, ¿invitará a pensar en los que ya no están?, ¿en los que se fueron porque no pudieron ser atendidos en un hospital o porque llegaron a una sala de emergencia carente de insumos de protección, medicamentos y con personal médico agotado y poco valorado?

¿Las ausencias recordarán que las medidas de austeridad, tomadas a rajatabla al principio de la administración, dejaron sin empleo a trabajadores eventuales, de honorarios, incluso a los médicos y químicos que elaboraban las fórmulas clínicas para los niños y pacientes con cáncer?

¿Se recordará que por esas medidas hay desabasto de medicamentos, que no hay vacunas y que la leche de Liconsa ya no llega a todas las comunidades pobres del país?

¿Cómo se verá ahora la Plaza de la Constitución desde el balcón presidencial? ¿La música y los juegos pirotécnicos compensarán la emoción que se siente cuando el pueblo responde: “¡Viva!”? ¿Las vistosas estampas representativas de las 32 entidades federativas nos harán sentir pena por los más de 70 mil muertos, 658 mil contagiados y un millón de desempleados?

Cuando las luces rojas de los fuegos artificiales —que evocan uno de los colores de la bandera nacional y al mismo tiempo la sangre derramada por nuestros soldados en la gesta heroica— iluminen Palacio Nacional, ¿pensaremos en los desempleados, en los que se quitaron la vida por las deudas, en los que perdieron todo, en las mujeres y menores violentados en las calles y en sus casas?

¿La noche del 15 invitará a la reflexión, a revisar la ruta por la que se quiere llevar al país? El combate a la corrupción y la política de austeridad han sido la prioridad del gobierno actual, aun a costa de los más vulnerables, de los marginados, del pueblo bueno que juró proteger.

La noche del Grito es una invitación para pensar en México, en sus necesidades y dolencias. Cada semana se abre un nuevo frente, surge un nuevo problema y también las inconformidades; se rompen los pactos, los consensos, hay más enemigos que aliados; se embiste contra los medios de comunicación, los gobernadores, los empresarios, las organizaciones de la sociedad civil, los intelectuales; contra las feministas y los padres con hijos enfermos o desaparecidos.

México está atascado en un ambiente confuso, tenso, polarizado. Las ausencias de la noche del Grito nos esbozan un escenario catastrófico si no corregimos el rumbo y asumimos los errores.

Y la oposición también hace mal en querer sacar ventaja de este ambiente tan desgastado y tan mermado en lo económico, en lo laboral y en lo emocional. Que no se olvide que los opositores también son responsables de esta crisis. Que no se quieran lavar las manos ahora.

Pero México somos todos, no pongamos nuestra solidaridad en cuarentena. Recordemos que si este país se ha levantado de muchas crisis es por su gente, por sus doctores, por sus maestros, por sus madres y padres de familia, por sus trabajadores, por sus jóvenes, por sus niños y sus abuelos.

México somos todos y nos toca cuidarlo, hacerlo engrandecer.

Cierro este Mensaje Directo con la reflexión que la obra y las palabras de Salman Rushdie —pronunciadas durante su participación en el Hay Festival Querétaro— inspiraron en mi compañera periodista Virginia Bautista y que me hicieron pensar en nuestro presente.

“El mundo actual, donde la virtud es irrelevante y el entretenimiento y el placer importan más que el esfuerzo y las certezas; donde se hace cualquier cosa por un minuto de fama e impera la lógica del absurdo; donde la banalidad se ha apropiado de la vida pública y muchos intelectuales han renunciado al compromiso, en esta era nace este Quijote posmoderno” (Excélsior 03/09/20).

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