Turquía y México: curiosas coincidencias
La larga crisis económica de los últimos años, aunada a los devastadores sismos de febrero que cobraron cerca de 50 mil vidas, más la incapacidad del gobierno para enfrentar esta tragedia con prontitud y eficacia, han generado un panorama que no pinta bien para el otrora invencible Erdogan.
En estos últimos días podría decirse que en Turquía se percibe un aroma reminiscente de México, o a la inversa, en México un aroma turco. El inexplicable azar ha operado para ello. Me explico: Apenas el día de ayer el presidente Recep Tayyip Erdogan, de 69 años de edad, apareció en un video de seis minutos después de tres días de ausencia al haber cancelado intempestivamente una serie de eventos políticos y de campaña debido a motivos de salud. Ausencia extraña ya que el 14 de mayo se celebrarán elecciones generales en Turquía. Antes de ese video, se esperaba la presencia de Erdogan en una ceremonia en el puerto mediterráneo de Mersin, donde se inauguraría la primera planta nuclear del país como parte de una de las más grandes inversiones conjuntas ruso-turcas. Los asistentes se tuvieron que conformar con sendos videos de Putin y Erdogan.
El misterio acerca de la salud de Erdogan comenzó el martes cuando se sintió indispuesto durante una entrevista en vivo de la que se retiró repentinamente, emitiendo luego un mensaje en su cuenta de Twitter donde expresaba que, debido a un problema estomacal y por consejo de sus médicos, descansaría en su residencia. El parte médico oficial que circuló poco después decía que en efecto se trató de un problema gastrointestinal, pero que en general su condición era estable. Textualmente el comentario del ministro de salud turco fue: “Estuve con él esta mañana y su estado de salud es bastante bueno”.
Sin embargo, los rumores con versiones distintas se han esparcido como pólvora en las redes sociales, ya que hasta el momento Erdogan no ha reaparecido personalmente y han quedado cancelados o pospuestos planes de viaje y actos de campaña. La estación de televisión estatal china CGTN difundió el miércoles que el presidente turco había presentado un problema cardiaco. Tales afirmaciones fueron negadas enfáticamente por funcionarios del gobierno, como Omer Celik, vocero del partido de Erdogan, quien calificó los rumores de “inmorales”.
Hasta el momento de escribir estas líneas la incertidumbre continúa, en una atmósfera tensa debido a la cercanía de los comicios generales en los que Erdogan espera reelegirse tras más de 20 años de estar en el poder. Sin embargo, en esta ocasión no tiene el triunfo tan seguro porque se trata de elecciones que podrían significar un vuelco en la historia del país. La larga crisis económica de los últimos años, aunada a los devastadores sismos de febrero que cobraron cerca de 50 mil vidas, más la incapacidad del gobierno para enfrentar esta tragedia con prontitud y eficacia, han generado un panorama que no pinta bien para el otrora invencible Erdogan. Porque además, para esta elección, y en virtud del ansia de grandes segmentos de la población de deshacerse de la dictadura de Erdogan, la oposición logró ponerse de acuerdo para presentar un candidato de unidad. El elegido ha sido Kemal Kilicdaroglu, quien en las encuestas aparece en un virtual empate con el presidente, no obstante pertenecer a la minoría aleví, tradicionalmente discriminada por el establishment oficial turco por estar integrada por musulmanes heterodoxos, más cercanos al chiismo que al sunismo, el cual constituye la corriente islámica dominante en Turquía.
Por otra parte, el gobierno turco acaba de ser condenado por Human Rights Watch (HRW) por su trato a los refugiados sirios que se encuentran en su frontera sur. Se acusa a las fuerzas armadas turcas de disparos indiscriminados y torturas a migrantes y solicitantes de asilo de origen sirio. Hugh Williamson, director para Europa de HRW llamó a terminar con esas prácticas, al enfatizar que “…gendarmes turcos y fuerzas armadas en control de la frontera, rutinariamente abusan y disparan a lo largo de esa zona, con cientos de muertos y heridos registrados en los años recientes”.
Por lo visto, los temas candentes hoy en Turquía tienen que ver con la incertidumbre acerca de la salud de su presidente, las oportunidades que tiene un candidato de unidad acordado por la oposición para conseguir una alternancia que prometa un cambio de rumbo en el país, y por último, el trato inhumano a población migrante y solicitante de asilo. Curiosas, pues, las similitudes entre Turquía y México en estos momentos, más allá del perfil autoritario y caprichoso que caracteriza a sus respectivos presidentes.
