Mujeres bajo violencia, aquí y allá
Javad Rehman, investigador especial de la ONU sobre los derechos humanos en Irán, calificó lo ocurrido con Amini como un reflejo de la impunidad y no rendición de cuentas por parte del régimen. Agregó que las mujeres y las niñas de Irán han sido brutalmente tratadas por décadas.
Diariamente, los feminicidios ocurridos a lo largo y ancho de nuestro país dan fe del grado de descomposición social y violencia machista prevaleciente, de los lentos avances en la igualdad de género, del desmantelamiento de las políticas públicas para abordar ese problema y de la vigencia de valores culturales para los que es aceptable la premisa de la inferioridad natural de la mujer y por tanto, su necesario sometimiento al patriarcado. Inherente a este contexto subyace una especie de cosificación de las mujeres, la consideración de que su presencia en este mundo se justifica en función del servicio que deben prestar a los hombres como sus servidoras obedientes, su objeto de placer y su maquinaria reproductiva a fin de perpetuar el linaje.
Los avances conseguidos a lo largo del último siglo para derribar esos prejuicios, si bien han sido importantes, no han podido generalizarse en el mundo. Ni aquí ni en muchos otros países han desaparecido los prejuicios y estereotipos que colocan a niñas y mujeres en uno de los escalones más bajos de la estructura social, a pesar de constituir 50% de la humanidad.
A pesar de que cada vez hay más conciencia de esta problemática, sigue habiendo dentro las organizaciones internacionales disposiciones absurdas que dan lugar a aberraciones. Por ejemplo, la manera de conformar la Comisión de Naciones Unidas para el Estatus de la Mujer, organismo establecido en 1946 con el fin de promover sus derechos y documentar la realidad de la vida de las mujeres alrededor del mundo para así definir estándares globales en pos de la igualdad de género y del empoderamiento femenino. Se determinó desde su fundación que constaría de 45 países miembros, electos para periodos de cuatro años por el Consejo Económico y Social de la ONU. Los nombramientos han sido asignados siempre por regiones, sin importar los antecedentes acerca del trato que dan a sus mujeres.
Es así que Irán, ni más ni menos, fue elegido apenas este año como uno de los representantes asiáticos, por lo que su gestión dentro de dicho organismo se supone se prolongará hasta 2026. Evidentemente, esa participación se ve como una cruel broma, como algo grotesco siendo las cosas como son actualmente en Irán para las mujeres. Como es sabido, desde hace dos meses el país persa se halla sacudido por manifestaciones multitudinarias de protesta a raíz del asesinato de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral, debido a que tenía mal colocado el hijab o velo, tal como lo ordena la legislación iraní de acuerdo con su interpretación peculiar de la sharía o ley islámica. Y no se trató de un incidente aislado en perjuicio de las mujeres: el profesor Javad Rehman, investigador especial de la ONU sobre los derechos humanos en Irán, calificó lo ocurrido con Amini como un reflejo de la impunidad y no rendición de cuentas por parte del régimen. Agregó que las mujeres y las niñas de Irán han sido brutalmente tratadas por décadas.
Hasta el momento, la salvaje represión de los manifestantes en las calles iraníes ha provocado más de 300 muertos y miles de personas encarceladas. Al mismo tiempo, el régimen de los ayatolas se ha propuesto controlar y censurar la narrativa acerca de lo que sucede, amenazando a medios de comunicación con base en el exterior y que informan en lengua persa. El presidente iraní, Ebrahim Raisi, a través de su vocero, ha acusado a países extranjeros de estar fomentando los disturbios, señalando de manera precisa a Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel.
El impacto que han tenido el asesinato de Mahsa Amini y la avalancha de protestas consecuente ha sido enorme. Lo cual sirvió para poner a la vista la aberración de que Irán esté formando parte actualmente de la Comisión de la ONU para el Estatus de la Mujer. La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, anunció el miércoles pasado su intención de trabajar en colaboración con otros países para sacar a Irán de la citada Comisión, señalando que ninguna nación que abusa de los derechos de las mujeres debería jugar un papel en ningún organismo de Naciones Unidas encargado, precisamente, de proteger esos mismos derechos.
Se trata sin duda de la misma situación grotesca que se registra en el Consejo de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, donde el mecanismo de selección prevaleciente permite también aberraciones tales como que países como Rusia, China, Cuba, Venezuela, Siria, Libia o Arabia Saudita, por citar algunos ejemplos, formen parte del Consejo, en ocasiones incluso encabezando su dirigencia. Lo cual les garantiza, lamentablemente, que sus respectivos abusos queden libres de cualquier condena o sanción.
Nos vemos el domingo en la marcha.
