La guerra y sus vicisitudes
¿Qué pasaría si Trump opta por enviar a su aviación a bombardear Fordow? ¿Habría una expansión mayor de la guerra con posibles ataques de Irán contra bases militares norteamericanas en la región?
En memoria de Isabel Turrent, querida y admirada amiga.
Las bombas y los misiles siguen cruzando los cielos de Oriente Medio atemorizando a millones de personas, iraníes e israelíes, que viven en medio del miedo, la incertidumbre, el cansancio y la dislocación total de su vida cotidiana. Los ataques israelíes contra Irán han sido certeros, logrando descabezar al cuerpo de los Guardias Revolucionarios, además de diezmar a los científicos nucleares del país persa, dañar sustancialmente importantes instalaciones de su desarrollo nuclear y dejar inoperante parte de su sistema bancario y de su infraestructura de comunicación. La tecnología militar israelí y sus servicios de inteligencia han demostrado en estos días su sofisticación y alto nivel de planeación. Ante la debilidad de las defensas aéreas iraníes, la aviación israelí ha cimbrado la estabilidad del régimen de los ayatolas que en pocos días adquirió una fragilidad nunca antes experimentada.
Por su parte, la población israelí ha sufrido también de los embates de los misiles y drones del enemigo, aunque sus daños, comparativamente con los de su adversario, son sin duda menores. Sus mecanismos de defensa aérea le han permitido neutralizar a un muy alto porcentaje de los proyectiles lanzados en su contra, y las eficaces medidas de precaución civil reforzadas con la existencia de abundantes refugios donde la población se resguarda al recibir las alarmas, han sido clave para minimizar la pérdida de vidas y los daños a la infraestructura nacional.
Dentro de este contexto, hay muchas interrogantes, y tres de ellas son en estos momentos los que más destacan. El primero se refiere a si EU participará en esta guerra al intervenir mediante sus aviones B-2 en la destrucción de la instalación nuclear iraní de Fordow, la cual es hasta hoy inaccesible para la fuerza aérea israelí. El presidente Trump, tras sus expresiones ambivalentes de los primeros días, ha declarado por fin que tomará la decisión dentro de dos semanas, aunque con él nunca se sabe. Ayer se celebró en Ginebra una reunión entre representantes de Alemania, Francia y Gran Bretaña con el ministro de relaciones de Irán, Abbas Araghchi, en un intento de llegar a un acuerdo por el cual Irán se comprometa a abandonar su enriquecimiento de uranio y por ende renuncie a las armas nucleares. Imposible predecir si Irán cederá a cambio de ver terminada la guerra, como imposible también saber cuál será la reacción de Trump ante los resultados de la citada reunión en Ginebra.
Otro de los interrogantes es el de si la grave crisis en la que se encuentra el régimen iraní puede desembocar en su caída. De acuerdo con la narrativa israelí, el ataque a Teherán ha obedecido principalmente a la cuestión de la peligrosidad implicada en el desarrollo nuclear iraní y sólo a eso, aunque admite que un derrumbe del régimen no sería un efecto secundario negativo, sino todo lo contrario. Pondría fin al dominio totalitario, cruel y asesino del régimen de los ayatolas que lleva casi medio siglo de oprimir a su población. De hecho, es sabido que buena parte de los actuales éxitos militares israelíes tiene que ver con la complicidad y ayuda de ciudadanos iraníes dispuestos a hacer lo que sea, incluso a arriesgar su vida colaborando con los israelíes, con tal de deshacerse del yugo del fanatismo islamista de los ayatolas.
Por último, hay incertidumbre acerca de hasta dónde se puede complicar esta guerra por el ingreso de otros actores. ¿Qué pasaría si Trump opta por enviar a su aviación a bombardear Fordow? ¿Habría una expansión mayor de la guerra con posibles ataques de Irán contra bases militares norteamericanas en la región? Por otra parte, si bien no se aprecia por ahora que Putin o Xi Jinping estén con disposición a involucrarse mayormente, la pregunta flota en el aire.
En cuanto a los países árabes de la zona, competidores de Irán por la hegemonía regional, puede afirmarse que aun cuando no lo expresen por motivos de política doméstica, no lamentarían que el régimen iraní cayera o fracasara en su empeño de obtener un arsenal nuclear. De hecho, a fines de mayo el ministro de defensa saudita, príncipe Khalid bin Salman, urgió al presidente iraní Pezeshkian a repensar su política regional, señalándole que sería mejor llegar a un acuerdo con EU en las negociaciones que estaban en curso, que enfrentar la posibilidad cada vez más creíble de un ataque de Israel. Evidentemente, el consejo cayó en oídos sordos.
