Ebrard hundirá más a la izquierda

Por arrastrarla al estercolero que provocó en la Línea 12.

Ante las inminentes sanciones que se desprenderán del informe de la Cámara de Diputados sobre la Línea 12 y de las investigaciones judiciales, Marcelo Ebrard, quien no hace mucho se pavoneaba como el “Mejor Alcalde del Mundo”, pidió comparecer ante la comisión investigadora para “dar la cara con toda la información”, arguyendo que como “estamos en pleno proceso electoral debería actuarse con imparcialidad”, que el informe es un “instrumento político”, etcétera.

Como parte de su estrategia de defensa mediática, Ebrard busca crear una cortina de humo al acusar al gobierno federal de promover una “campaña en su contra” (otro compló), y así tratar de encubrir las graves irregularidades en la construcción de la L12. Como todas las investigaciones apuntan a que él es el principal responsable, Ebrard pretende politizar y victimizarse, al mejor estilo obradorista, y con ayuda de los legisladores de izquierda y su tradicional prepotencia, intentó sabotear la reunión de la comisión investigadora, cuyas conclusiones también involucran en responsabilidad al senador Mario Delgado y al extitular del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas, hermano del vicepresidente de ICA, que construyó la obra (conflicto de interés).

El informe de la Comisión Especial sobre la Línea 12 recomienda que la Contraloría del DF entregue a la Procuraduría capitalina la documentación necesaria para el deslinde de las responsabilidades civiles, penales o administrativas e, incluso, se recurra a la PGR para que ésta proceda a la averiguación de posibles delitos federales cometidos por funcionarios públicos y contratistas (al menos por  uso indebido de facultades, ejercicio abusivo de funciones y peculado). Algunas de las interrogantes que se plantean en el informe, derivadas de los estudios técnicos proporcionados por el gobierno del DF son: “Por qué el tipo de cambio de la transacción por los trenes se fijó en 16.20 pesos por dólar cuando estaba a 12.91, por qué se hizo mediante una asignación directa y no una licitación pública, por qué se pagó por ruedas de metal cuando las de hule son más seguras, de menor desgaste y mantenimiento más económico (y que son inadecuadas para las vías), por qué se permitió la construcción de más de una docena de curvas menores a 300 metros, desatendiendo parámetros de seguridad, por qué los funcionarios del Metro alteraron varias veces durante la construcción de la obra su trazo original… además de requerir que la Auditoría Superior de la Federación indague un desvío de fondos federales (15 mil millones) proporcionados para la construcción de la obra citada…

Según se sabe la rehabilitación implicó el cierre de 11 de las 20 estaciones, afectando a casi medio millón de usuarios diario desde marzo del año pasado, dejando de recibir más de 960 mil pesos al día, aunque lo más grave es que se puso en riesgo la vida de aquéllos. La magnitud financiera del desastre: originalmente el costo de la L12 se presupuestó en 17 mil 500 millones de pesos, pero al final la cifra se elevó a 26 mil millones… si bien, ahora el gasto ha ascendido a más de 45 mil millones, ¡más de una tercera parte de lo que costará el nuevo aeropuerto! El desastre de la L12 es el mayor fraude en la historia de la obra pública en México.

Ante este histórico quebranto y el inevitable deslinde de responsabilidades, Ebrard recurre al enfrentamiento político y a tácticas distractoras y dilatorias para “salvar su honor”, ser líder de una fracción parlamentaria y eludir la sanción, sin importarle arrastrar a la izquierda, incluido AMLO, en el estercolero de la L12, al comprometerlos en sus ataques. ¿Qué quedará de la izquierda si defiende al personaje emblemático de la corrupción capitalina o si trata de impedir un eventual desafuero de Mario Delgado? La izquierda se sigue hundiendo en el cochinero de la corrupción.

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