Clítoris grandes, penes pequeños
La identidad cromosómica no es destino. Cada cuerpo tiene genitales específicos los que necesita, conectados a emociones íntimas e individuales. Son parte fundante de la integridad y por ello también son sacros. Esta virtud, sin embargo, se ha negado a las personas ...
La identidad cromosómica no es destino. Cada cuerpo tiene genitales específicos (los que necesita), conectados a emociones íntimas e individuales. Son parte fundante de la integridad y por ello también son sacros.
Esta virtud, sin embargo, se ha negado a las personas intersexuales consideradas durante siglos monstruosidades, errores genéticos o simplemente disfunciones corporales corregibles mediante cirugía.
Para la medicina la “ambigüedad sexual” debe enmendarse desde el momento del nacimiento. No hay lugar para reinterpretar a la Naturaleza y enfrentar el reto de incorporar al mundo seres que nacen conjuntamente con caracteres sexuales femenino y masculino.
Con cada infante pasado a quirófano no secorrige nada, más bien queda en evidencia la opacidad filosófica de diferentes gremios médicos particularmente neonatólogos, pediatras, genetistas, endocrinólogos y psiquiatras, para quienes la sexualidad solo puede concebirse binariamente.
Según estos expertos los niños/niñas intersexuales son “carne deforme”; les aterra saber que hay clítoris agrandado con apariencia de un pene pequeño, labios desarrollados que lucen como escroto, apertura uretral larga e incluso situada por debajo del pene, testículos que no han descendido o escroto pequeño separado semejante a los labios.
Las anteriores no son las únicas expresiones de la intersexualidad; muchos caracteres están presentes en órganos internos y otros aparecen con el crecimiento de la persona. Algunos rasgos se revelan cuando habiendo un fenotipo masculino al nacer se desarrollan mamas en la pubertad o cuando la vagina es más pequeña de lo ordinario y no existen órganos reproductivos, etc.
¿Cuántos nacimientos con condición intersexual se registran? El profesor Cary Gabriel Costello estima variantes de la condición intersexual en una de cada 150 personas. ¿Y en México? La activista Hana Aoi, tomando en cuenta las estimaciones de que habría entre un 0.05% y un 1.7% de la población con esta condición, ha estimado que de 110 millones de habitantes en este país habría entre al menos 55,000 y hasta 1’870,000 personas intersex. La cirugía —hay que advertirlo— no se aplica en todos los casos; solo para dar “normalidad” o apariencia a los órganos sexuales.
En un sólido trabajo que presenta pasajes de la intersexualidad en los ámbitos jurídico y médico, el experto en Derecho, Daniel J. García López, sitúa el inicio de la corrección quirúrgica de estas “anomalías” en Estados Unidos, a partir de la segunda mitad del siglo con el llamado Protocolo Money (Optimal Gender of Rearing). “Una guía que ha devenido en aplicación universal, aceptada por el mundo científico sin crítica ni resistencia”, subraya.
García López plantea, también, la imposibilidad de definir en qué consiste el sexo verdadero ya que la asignación de género más constitutiva resulta performativa, dada la existencia de variables en el sexo cromosómico, gonadal, genital, hormonal y psicológico. Modificar los genitales no estandariza a nadie, advierte para agregar que las intervenciones a que son sometidos los bebés intersexuales no solo son quirúrgicas sino también hormonales, psicológicas y legales.
Esta salvaje medida prevalecerá en tanto haya una lectura binaria sobre la sexualidad y las personas intersexuales no puedan visibilizarse, lo cual difícilmente se alcanzará si de los hospitales salen niños intersexuales “corregidos”.
¿Qué pasa con estos bebés cuando son adultos? La respuesta ya existe y el lector puede consultar historias de vida, información y muchas respuestas en el proyecto Brújula Intersexual, un recomendable sitio web en español.
Abundan infinidad de preguntas respecto al motivo existencial de nuestra especie pero las respuestas están encriptadas dentro de nuestros cuerpos. La Naturaleza ha ofertado la vida desde diferentes posibilidades. No todos los seres hemos nacido para reproducirnos, ni tampoco para seguir patrones de sexualidad binarios.
La sexualidad ha sido y seguirá siendo una construcción. Es indispensable dejarla aflorar, hay que permitirle encontrar su lugar dentro de la naturaleza dejando de patologizar sus matices.
Por todo esto, más que “salud” genital, a las personas intersexuales hay que reconocerlas en su derecho a decidir con cuál sexo se quedan o si prefieren los dos. El mundo es demasiado grande y todos cabemos.
Referencias
- García López, Daniel J, Sobre el derecho de los hermafrotidas. Ed. Melusina, 2015, España.
- https://brujulaintersexual.wordpress.com/
