No lo veo

David Páramo

David Páramo

Análisis superior

A raíz de una publicación que poco más o menos decía que los bonos soberanos del gobierno mexicano ya se cotizaban en niveles de basura, a pesar de que las calificadoras aún no han disminuido el grado de inversión, se generó una oleada de pánico que, dicho sea de paso, fue más en los comentarios que en el precio de los títulos.  

Como es lógico, gran parte del peso de la calificación lo cargan a la situación financiera de Pemex, que ya estaba mal durante el gobierno de Enrique Peña y empeoró con Andrés Manuel López Obrador, que tuvo de director de Pemex a Octavio Romero, quien fue premiado con el Infonavit en este sexenio. 

Fueron más las llamadas y las preguntas que las acciones concretas que tomaron los inversionistas, el mercado más o menos regresó ayer a la normalidad, pero todavía se está muy lejos de poder afirmar que se libró la bala. 

REMATE REACCIÓN

Con muy buen sentido, la Secretaría de Hacienda, encabezada por Edgar Amador, emitió un comunicado el martes donde hablaba de cómo había disminuido el premio de los CDS, tanto de la deuda soberana como la de Pemex, que dirige Juan Carlos Carpio, tal y como lo consignó el Padre del Análisis Superior ayer en esta columna. 

Hay quienes en su afán de seguir sus carreras como influencers financieros dijeron que el comunicado era un error. Sin duda, una posición de gata Flora, puesto que evidentemente dar información es una de las funciones de Hacienda y no la anticipación de una desgracia. 

REMATE TÉCNICO 

Es importante hacer una serie de explicaciones técnicas, pero fundamentales, sobre estos bonos que miden la probabilidad de pago de una deuda y que es a lo que se dedican las calificadoras de valores, aunque haya quienes creen que emiten certificados sobre la marcha de la economía. 

Si bien es cierto que la prima de los CDS ha disminuido sobre América Latina durante los últimos tiempos, la posición de los bonos mexicanos es superior a la de Brasil y Colombia, que también tienen grado de inversión. En bonos a cinco años, el gobierno de Lula da Silva paga 136 puntos base y el de Abelardo de la Espriella 122 puntos base. Como detalló ayer el PAS, México paga menos de 80 puntos base.

Guatemala, presidida por Bernardo Arévalo, paga 97 puntos base, y Panamá, que gobierna José Raúl Mulino, 88 puntos base. Dicho de otro modo, México paga una menor prima que cualquiera en el área.

Más allá, el diferencial entre los bonos emitidos por México y Estados Unidos, que gobierna Donald Trump, ha reducido 20 puntos base a pesar de que las tasas de largo plazo se están incrementando en México y el mundo como lo demostró el resultado de la subasta de Cetes de largo plazo, que dio a conocer ayer el Banco de México, gobernado por Victoria Rodríguez.

REMATE EMPAQUETADO

Norma Solano y el pleno de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones van invictos. En las primeras dos decisiones que tomaron se les acusó de ser un instrumento de la censura estatal y, en los hechos, han dejado claro que son un organismo técnico al servicio de la población y no del gobierno. Cuando inició el proceso para que las líneas móviles estuvieran registradas a una persona, hubo quienes aseguraron que se trataba de una estrategia del gobierno para espiar a la población. La CRT dejó en claro que se trataba de un registro en posesión de las empresas telefónicas y no del gobierno.

Una vez pasada la primera cancelación de líneas terminadas en cero, quedó perfectamente claro que los miedos de muchos eran tan absurdos como infundados. 

Ayer, la Junta de gobierno de la CRT emitió los lineamientos para los derechos de las audiencias, en las cuales se deja claro que se trata de un proceso administrativo en el cual la autoridad velará porque se cumplan los criterios establecidos por los códigos de ética de cada medio. 

De hecho, deja claro que no se está buscando limitar la libertad de expresión, sino dar un sistema para que se cumpla lo que se determinó hasta principios de siglo. 

REMATE CURSI 

Esta presidencia de la ABM, que está en manos de Emilio Romano, se ajusta a la definición concreta de cursi: algo que pretende ser sublime, pero termina en ridículo. 

A la lista de esfuerzos inútiles como la campaña absurda de redes sociales, su foro de educación financiera que en muy poco contribuyó a ello y en el que lo más destacado fue la caída de su robot como si se hubiera enterado cuál es el pago mínimo para no generar intereses, ahora se suma decir que no son los bancos los que aumentarán los costos por el uso de tarjetas, sino que es responsabilidad del Banco de México.