La principal característica de la Junta de Gobierno del Banco de México en el periodo de Victoria Rodríguez Ceja es que, con un enfoque minimalista, están cumpliendo cabalmente con las metas que les establece la Constitución. El Inegi, presidido por Graciela Márquez Colín, informó que, al cierre de la primera quincena de este mes, la inflación creció a una tasa anual de 3.55%, lo que la ubica dentro del margen autoimpuesto por el propio instituto central.
La inflación subyacente, que es donde la política monetaria tiene más impacto, sigue disminuyendo y tuvo un crecimiento de 4.12 por ciento. Si bien es cierto que la meta de inflación es de 3%, con un intervalo de uno por ciento, este crecimiento de la inflación subyacente casi está en línea con la marca establecida para la inflación general.
REMATE RATIFICADO
Estos datos no únicamente le dan la razón a la Junta de Gobierno, integrada por la gobernadora y los subgobernadores Jonathan Heath, Galia Borja, Omar Mejía y José Gabriel Cuadra, sino también al Padre del Análisis Superior, que en todo momento y, a pesar de las críticas, ha avalado el trabajo del instituto central. Se demuestra que las acciones que se tomaron durante la pandemia, la fractura en las redes de suministro y el ajuste de una economía abierta que ahora bordea los aranceles, fueron bien leídas por el Banxico y mejor interpretadas por la Junta de Gobierno, aunque es necesario decir que Heath se mantuvo en el lado equivocado de la historia.
El decano de los subgobernadores pudo mantener su imagen de influencer financiero y ser una suerte de héroe entre aquellos quienes creían que su posición dentro de la Junta de Gobierno le convertía en una suerte de mártir.
Aquí siempre se ha dicho que sus posiciones dentro de la Junta de Gobierno estaban equivocadas en varios sentidos: no respetaba el papel de vocera de la gobernadora y, con sus declaraciones, quería ganar las discusiones que no obtenía en la Junta de Gobierno. Uno de los daños de su actitud fue hacer creer a muy amplios sectores de la opinión financiera que el Banco de México estaba capturado por el gobierno, que había perdido credibilidad y una sarta de barbaridades que, desgraciadamente, todavía mantienen algunos.
Hablar de la captura del instituto central es, por decir lo menos, una insensatez. A pesar de los intentos de control populista que trató de ejercer Andrés Manuel López Obrador, los miembros de la Junta de Gobierno se mantuvieron fieles a su mandato. Habría que recordar la gran muestra de independencia que en su momento tuvo Gerardo Esquivel, quien no fue ratificado para otro periodo porque cayó de las simpatías de AMLO por no ceder a su capricho. En todo momento, la presidenta Claudia Sheinbaum ha respetado la autonomía del Banco de México, puesto que entiende que es fundamental para la estabilidad económica del país.
REMATE TRAICIONERO
La actitud de Jonathan Heath, ciertamente, generó ruido público en contra del Banxico, especialmente de quienes no supieron entender el cambio en la manera de comunicar del instituto central, porque extrañaban las características que impusieron en su tiempo Agustín Carstens y Alejandro Díaz de León. Sin embargo, Victoria Rodríguez no intentó copiar a sus dos más recientes antecesores. Asumió un estilo propio y los hechos le están dando la razón. La gobernadora del Banxico tiene un estilo muy preciso de comunicar, establece cuáles son los puntos fundamentales y a ellos se apega. El Padre del Análisis Superior ha seguido diariamente, desde 1988, al instituto central, lo que le permite afirmar que este estilo está apegado a hechos tangibles que se han venido comprobando.
REMATE CORREGIDO
La secretaria de Energía, Luz Elena González, presentó las acciones del gobierno de la presidenta Sheinbaum para el sector eléctrico, con una complejidad verdaderamente grande. Han decidido no cuestionar los errores graves que cometió en la CFE Manuel Bartlett, junto con López Obrador. Ellos dos se encargaron de cerrar la puerta a la inversión privada en energías renovables, en diversos sectores y abandonaron su obligación constitucional de distribuir la energía eléctrica.
Tiene que decir que no hay apagones porque sí se genera la energía eléctrica. Lo que sucede, dicen, es que hay cortes en la transmisión. Lo que no señalan es que la transmisión es responsabilidad de la CFE, dirigida por Emilia Calleja. Bartlett se equivocó cuando, siguiendo un capricho político, compró las plantas de Iberdrola, que tiene como CEO a Pedro Azagra, quitando ese dinero de la transmisión, de ahí que ahora la CFE tenga que programar inversiones de urgencia para evitar lo que ellos llaman suspensión de suministro. López Obrador y Bartlett presumieron esta operación como un acto de libertad. La realidad fue que causaron un gravísimo daño al país.
REMATE RECONOCIDO
Alejandro Malagón, presidente de la Concamin, es un líder que tiene una gran habilidad para resolver conflictos.
