Soberanía digital

PorFadlala Akabani* En la actualidad, la Unión Europea y algunos países asiáticos han abierto el debate sobre la soberanía de los estados nación, la fortaleza de los gobiernos, la construcción de políticas pertinentes y la adecuación de marcos legales frente a ...

Por Fadlala Akabani*

En la actualidad, la Unión Europea y algunos países asiáticos han abierto el debate sobre la soberanía de los estados nación, la fortaleza de los gobiernos, la construcción de políticas pertinentes y la adecuación de marcos legales frente a los avances de la transformación digital en el presente y en el futuro inmediato.

La soberanía digital se refiere a la autonomía y control que un país o entidad tiene sobre sus propios datos, infraestructura tecnológica y comunicaciones digitales. Implica la capacidad de tomar decisiones independientes en el ámbito digital sin depender de actores externos.

En las últimas décadas, los grandes avances en la transformación digital han puesto en el centro del análisis y la discusión la capacidad de los Estados nacionales para ejercer su soberanía en un mundo interdependiente y complejo, donde internet se ha convertido en un elemento esencial de la vida personal, política, social, cultural y económica.

“El concepto de soberanía digital se ha convertido en un poderoso término en el discurso político que busca reinstaurar el Estado-nación, incluidas la economía y la ciudadanía de la nación, como una categoría relevante en la gobernanza global de las infraestructuras digitales y el desarrollo de las tecnologías digitales”. Pohle, J., & Thiel, T. (2020). Digital Sovereignty, Internet Policy Review.

El internet es el eje de un sistema supranacional llamado ciberespacio con números IP, nombres de dominio, cables transatlánticos, big data, fincas de servidores y flujos de información. En este ámbito, se generan dificultades y conflictos que hoy en día se resuelven al margen de la acción del Estado.

Aunque internet aparece como un espacio libre y democrático, también es un vehículo de control para intereses que se benefician de la falta de un marco jurídico coherente y universal, que atenta contra la libertad individual y la soberanía de los Estados nacionales.

La creciente digitalización ha convertido los datos de los ciudadanos en activos de mercado, propiedad de empresas privadas, tanto nacionales como globales. Las grandes corporaciones dominan el mercado con tecnologías digitales y controlan una cantidad masiva de datos personales que provoca una gran incertidumbre sobre la privacidad y el uso de esa información.

En la era digital, la ciudadanía de la mayoría de los países demanda que sus gobiernos protejan su privacidad en la red, enfrenten la desinformación digital y la ciberdelincuencia. Por ello, garantizar la protección de datos personales de los ciudadanos para que no sean explotados sin su aprobación es un componente básico de la soberanía digital.

Otras acciones de la mayor importancia en la construcción de la soberanía digital se refieren a desarrollar y mantener infraestructuras digitales de primer nivel, como redes de comunicación, servidores y centros de datos dentro del país para evitar vulnerabilidades y dependencias externas.

De la mayor relevancia se considera el establecimiento de políticas e instrumentos que fomenten la innovación y la seguridad digital, sin comprometer la privacidad y la autonomía, además de promover la educación digital y la conciencia sobre la importancia de la soberanía digital entre la población. En un contexto donde la información se ha convertido en un recurso tan valioso, implica que la sociedad se encuentre informada sobre la dirección del progreso tecnológico y el control de infraestructura digital para el presente y el futuro.

En el caso particular de nuestro país, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su párrafo tercero del artículo 6°, establece que “el Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet”.

El gobierno de México, a través de la Estrategia Digital Nacional, ha destacado la importancia que representa la soberanía digital para la seguridad de la información y el control de su operación tecnológica para la disminución de riesgos de ciberseguridad.

La doctora Claudia Sheinbaum Pardo creó la Agencia Digital de Innovación Pública para la implementación de políticas de gestión de datos, gobierno abierto, gobierno digital y gobernanza tecnológica en la Ciudad de México, razón por la cual la capital del país ha sido reconocida por su innovación tecnológica y su compromiso con la transformación digital.

La soberanía digital es esencial para proteger los intereses nacionales, garantizar el control sobre sus propios datos, infraestructura y comunicaciones, la privacidad de los ciudadanos y la seguridad cibernética en un mundo cada vez más conectado.

En la actualidad, las tecnologías base de la transformación digital, como la inteligencia artificial, el internet de las cosas, computación en la nube y big data, entre otros, y la interconexión global, plantean grandes retos a los Estados nacionales en defensa de su soberanía, haciéndose necesaria la creación de una regulación eficiente que promueva el desarrollo de los países y, al mismo tiempo, la preservación de la libertad en el ciberespacio.

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