México ante los renovados bríos del imperialismo
Se insiste en una narrativa que busca justificar una eventual invasión militar
Por Fadlala Akabani
Me gustaría comenzar resaltando la respuesta de la comunidad latinoamericana en Estados Unidos que convocó a la comunidad de habla hispana al “Día sin migrantes”, un paro de labores en rechazo a la indigna política migratoria del gobierno de Donald Trump, que ha ordenado cacerías humanas para deportar a migrantes latinoamericanos, cual si se tratase de peligrosos criminales.
En un fin de semana por demás agitado y tras el golpe asestado con la amenaza de la entrada en vigor de la tarifa arancelaria de 25% a productos mexicanos, ya la presidenta Claudia Sheinbaum había comunicado el domingo 2 de febrero que cuenta con una estrategia para responder a la declaración de guerra comercial de nuestro principal socio económico; que los migrantes tendrán todo el respaldo de su gobierno, tanto en los consulados de México en EU como en nuestro país, y que su administración no daría por agotada la búsqueda de diálogo del más alto nivel para llegar a un acuerdo. Destaco y suscribo el contundente rechazo de la Presidenta de México al documento emitido por la Casa Blanca en el que irresponsablemente acusa al gobierno de México de colusión con el crimen organizado, pues se trata de la construcción de una peligrosa narrativa que busca justificar una eventual invasión militar estadunidense.
La calma, que nunca perdió la doctora Sheinbaum, volvió a permear los entornos político y empresarial mexicanos luego de que diera a conocer los acuerdos alcanzados con el presidente de EU, del que el resultado más importante es la pausa a las tarifas arancelarias sobre las importaciones procedentes de México. De igual manera, resultan destacables los acuerdos de cooperación en seguridad fronteriza y el compromiso de nuestros vecinos por combatir el flujo de armas de alto poder que alimentan la capacidad de fuego del crimen organizado.
Está claro que, en el caso de México, las amenazas de imponer aranceles unilaterales forman parte de un mecanismo de presión para avanzar en su verdadero interés, la intervención militar de EU en territorio mexicano, con el pretexto de combatir al fentanilo, pura propaganda, pues tanto Trump como la élite de funcionarios del gobierno de EU saben quiénes son los verdaderos causantes de la crisis de adicción: “medicamentos” como OxyContin y Subsys, de las farmacéuticas Purdue e Insys Therapeutics, respectivamente, y clanes como la familia Sackler. Además de la Food and Drugs Administration, que ha aprobado el uso de fármacos con fentanilo (véase: Fentanilo, adicción e hipocresía: https://www.excelsior.com.mx/opinion/columnista-invitado-nacional/fentan...).
Como conclusiones: pese a lo asimétrica que es la relación y negociación con EU, el mejor camino a seguir será siempre el de la defensa de la soberanía de nuestro país y la cooperación en problemáticas comunes. Canadá no es un socio confiable, pues nunca ha dudado en usar a México como moneda de cambio en su negociación con EU; ejemplo de ello es que el primer ministro de Ontario, Doug Ford, calificó de insultante la comparación de EU con su país y propuso la expulsión de México del T-MEC. Asimismo, el compromiso del primer ministro, Justin Trudeau, de reconocer a los cárteles que operan en territorio mexicano como organizaciones terroristas para detener el arancel de 25% a los productos de origen canadiense el mismo 3 de febrero.
La eventual pérdida de la hegemonía global de EU en favor de un nuevo orden mundial multipolar lo vuelve más peligroso, pues el imperio en decadencia no se da cuenta de que sus acciones unilaterales e intempestivas resultan contraproducentes a sus propios intereses, como la prohibición de venta de microprocesadores a China de la administración de Biden, que derivó en la emergencia de la poderosa IA china DeepSeek, provocando el desplome de acciones (17%) de fabricantes como Nvidia, que registró la pérdida más grande en la historia de Wall Street, por la revolución que supone en la accesibilidad a la IA.
México no debe cerrar sus puertas al comercio internacional con otras regiones y bloques económicos, pues en Norteamérica no se termina por entender que somos clave para competir en el siglo XXI.
