La transición energética
Por Sergio M. Alcocer* En México, pese a que la energía limpia incrementó 48.4%, representa sólo 11.2% del total y la mayor parte de ésta se genera a través de hidroeléctricas. La energía es un eje del desarrollo de nuestras comunidades, ya sea para producir ...
Por Sergio M. Alcocer*
En México, pese a que la energía limpia incrementó 48.4%, representa sólo 11.2% del total y la mayor parte de ésta se genera a través de hidroeléctricas.
La energía es un eje del desarrollo de nuestras comunidades, ya sea para producir alimentos, proveer de agua o transportar personas y mercancías. Las industrias que mueven la economía generalmente requieren grandes cantidades de energía y es preciso que evolucionen hacia energías renovables y sean modelo para la implantación de infraestructura más ecológica y sostenible.
De acuerdo con la ONU, los combustibles fósiles representan más de 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y 90% del dióxido de carbono, es decir, son los que contribuyen mayormente al cambio climático mundial. En México, el sector energético y de transporte son los que concentran la mayor parte de las emisiones.
Para 2035, habrá 8.8 mil millones de personas en el mundo y 50% más de consumo energético. El cambio climático es una crisis real, con incendios sin precedentes en Hawái; la sequía que ha retrasado las operaciones en el Canal de Panamá y, en general, la presencia de fenómenos extremos —como huracanes— cada vez más frecuentes y devastadores.
Ha sido la guerra en Ucrania y sus efectos en los mercados mundiales de energéticos, los que ha provocado un nuevo interés por acelerar la transición. El conflicto ha obligado a algunos países a buscar alternativas de proveeduría de combustibles. Los precios del gas llegaron en 2022 a cifras nunca antes vistas, afectando principalmente a la Unión Europea, que depende en gran medida del suministro ruso.
Aunque la crisis energética actual tiene raíces más profundas, es un hecho que la subida de los precios de los combustibles ha sido el factor más importante para el aumento de los costos de la generación de electricidad, cuestión que ha afectado más a los países importadores de gas, como México, donde los costos se elevaron más de 20% el año pasado.
La tendencia de los últimos años muestra que, a nivel mundial, se invierte cada vez más en energías limpias; en 2032 se espera que se inviertan 1.7 trillones de dólares. Sin embargo, pese a que en 2020 la inversión en combustibles fósiles bajó considerablemente, entre 2021 y 2023, la cifra ha ido otra vez en aumento. En México, pese a que la energía limpia incrementó 48.4%, representa sólo 11.2% del total y la mayor parte de ésta se genera a través de hidroeléctricas.
Las decisiones que se tomen en torno a la energía tienen el potencial de transformar el mundo de manera positiva o negativa. Así, en abril de 2024 se llevará a cabo el evento más influyente en el tema de energía: el Congreso Mundial de Energía, donde se reunirán más de 7 mil actores energéticos internacionales.
Se requiere que nuestro país tome las medidas para beneficiarse de la generación de energía limpia. México ha de fomentar la innovación y privilegiar a las industrias que utilicen energías renovables; destinar una mayor inversión en investigación a energías renovables, almacenamiento y eficiencia energética; así como fomentar la cooperación internacional, la transferencia tecnológica y el intercambio de buenas prácticas. Si no impulsamos la transición energética hoy, las consecuencias del mañana serán graves.
*Investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM y presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.
