Fortaleciendo las cadenas de proveeduría y logística
Por Fadlala Akabani* México atraviesa una fase de estabilidad política y cohesión social que tiene como fundamentos el avance democrático y el crecimiento económico conseguido a lo largo del primer sexenio de la 4T. Sin ir más lejos, en nuestro continente se ciernen ...
Por Fadlala Akabani*
México atraviesa una fase de estabilidad política y cohesión social que tiene como fundamentos el avance democrático y el crecimiento económico conseguido a lo largo del primer sexenio de la 4T. Sin ir más lejos, en nuestro continente se ciernen amenazas reales a la democracia, bajo la sombra de intentos de magnicidios y golpes de Estado que podrían colapsar lo que parece ser un equilibrio cada vez más frágil en sociedades verdaderamente polarizadas. Por el contrario, la coyuntura en nuestro país es favorable para acrecentar lo logrado en materia social, política y económica; dar espacio a una nueva etapa de la transformación, la de la prosperidad compartida.
Con el fenómeno de la relocalización en proceso, los retos del nuevo sexenio en materia económica consisten en mantener la estabilidad política y la certidumbre jurídica para atraer nuevas inversiones; así como la capacidad de planeación y coordinación con el sector privado para que ese capital sea el motor de transferencia de conocimientos y desarrollo de tecnologías propias, y no meramente un modelo de maquiladoras —como atrajo el régimen neoliberal con el TLC—, que no permite superación profesional y económica para el capital humano, el trabajador mexicano.
Al primer semestre de 2024, la Secretaría de Economía monitoreó un total de 143 anuncios públicos de inversión del sector privado, con una expectativa de atracción de 45 mil 464 millones de dólares y con una generación de empleo proyectada en más de 62 mil nuevas plazas laborales especializadas. Entre los lugares de procedencia de los capitales destacan EU (48%), Alemania (15%) y Argentina (10%), y entre los destinos más buscados se encuentran Querétaro (14%), Edomex (10%) y Nuevo León (9%). Pese a que más de 33 mil millones de dólares, el 73% de la inversión atraída, provienen de los países mencionados, se aprecia el ingreso de capital de Francia y China en los ámbitos energético y automotriz, respectivamente.
El desarrollo industrial requiere también de la expansión de las capacidades logísticas, es decir, construcción de infraestructura portuaria marítima y terrestre. Para ello, el gobierno de México (2024-2030) contará con activos como el Tren Interoceánico, una alternativa al Canal de Panamá para cruzar la ruta comercial de mayor tráfico a nivel global, así como los rompe olas de Salina Cruz y Coatzacoalcos. Entre los planes de la doctora Claudia Sheinbaum está el de articular la conexión del Tren Interoceánico con el Tren Maya, que también será expandido hacia Puerto Progreso, Yucatán, e incorporar el servicio de carga. El objetivo es detonar el potencial comercial de las exportaciones entre el Sureste de México y la Costa Este de EU.
Para crecer la red de servicios ferroviarios en el siguiente sexenio están contempladas tres nuevas rutas, México-Nuevo Laredo, México-Guadalajara y AIFA-Pachuca. Estos proyectos ya comienzan a atraer empresas interesadas en participar, pues se ha pensado un esquema de financiamiento, diseño y construcción similar al del Tren Maya: sector público y privado. A escala regional, los proyectos del Segundo Piso de la Cuarta Transformación representan derrama económica y creación de empleos en el corto plazo y, en el largo plazo, serán nodos de articulación económica en favor de la competitividad y la prosperidad de comunidades rurales y regiones con potencial agrícola vinculadas a ciudades y zonas metropolitanas por medio de vías férreas.
En un ejercicio de proyección de escenarios, al superponer la red ferroviaria nacional (reconquistada por la 4T) encima del mapa de anuncios de inversión productiva encontramos que, del centro al norte del país, tenemos un corredor industrial enfocado en el sector automotriz y de la maquinaria pesada; del centro al occidente contamos con empresas dedicadas a la fabricación de autopartes y almacenamiento de datos y alimentos; en el centro contamos con industria global de servicios logísticos, y tanto al sureste como al noreste de México tenemos fuentes de generación de energía, petróleo e hidrocarburos y desarrollos solares y eólicos, respectivamente. Todo esto unido con una red de servicios ferroviarios que conectará las regiones de nuestro país entre sí y a cada región de México con el mundo.
Pese a la dilapidación de nuestra soberanía política y al saqueo de nuestros recursos energéticos bajo el hoy derrotado neoliberalismo, será la fortaleza cultural del pueblo de México la que, con su compromiso, ingenio y fuerzas intelectuales y productivas construirá un futuro de paz y prosperidad para nuestro país.
*Secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México.
