El triunvirato mexiquense

Uno de los muchos legados de la antigua Roma al estudio de la ciencia política, sin duda alguna, es la figura del triunvirato, el cual se puede definir como una alianza que recae en tres personajes para garantizar la gobernanza de un Estado

Por Luis Díaz Luna*

Para todos los editores y correctores

                de Excélsior, por su entrega.

Cayo Julio César, Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso fueron los primeros en crear esta figura de gobierno con el fin de cerrar los vacíos de poder que existían en Roma y con ello evitar que la República cayera. Estos tres líderes hicieron una alianza de facto con el viejo Senado romano para crear un cogobierno, suprimiendo la figura del procónsul, el cual fungía como una especie de Presidente. Esta alianza fortaleció a Roma militar y políticamente, al punto de que esta estrategia permitió que, años más tarde, los romanos forjaran su imperio.

Con el pasar de los siglos, las alianzas políticas y de poder han sido una constante, en especial en las actuales democracias. México, sin duda, es el mejor ejemplo de todo tipo de alianzas de pragmatismo de carácter político para dar certidumbre a intereses particulares de los hombres en el poder. Pese a que hoy México vive su tercera alternancia de gobierno a nivel presidencial, existe un cúmulo de vacíos de poder y de gobierno en algunas entidades federativas. Lo anterior lo representa, perfectamente, el Estado de México.

El Estado de México es una de las pocas entidades que no conoce el significado de la alternancia en el gobierno, el PRI siempre ha controlado el poder. Tras casi un siglo de férreo control político del estado, donde los gobernantes borraron a la oposición y a la disidencia, hoy el Estado de México y el partido que lo representa viven una de las mayores crisis de seguridad pública, de desempleo, de corrupción, que están desestabilizando de forma nítida a los 125 municipios que conforman la entidad. El vacío y la orfandad que se respira a diario han permitido construir una oposición fuerte.

Ante la debilidad del gobierno estatal y de las instituciones locales, igual que la antigua Roma, hoy se está consolidando un triunvirato, públicamente no anunciado, que tiene como fin despojar al PRI del poder en el lejano 2023, cuando se renueve la gubernatura. La encomienda de estos personajes es la misma que tuvieron Cayo Julio César, Cneo Pompeyo Magno y Marco Licinio Craso en Roma, garantizar la gobernanza del Estado. Es así que, Horacio Duarte, Higinio Martínez y Delfina Gómez serán los encargados de terminar con casi 100 años de gobierno priista en el Estado de México.

Horacio, Higinio y Delfina son tres políticos que entienden a la perfección cómo se mueven los hilos del poder en el territorio mexiquense. La fuerza que hoy tienen no sólo se explica por el apoyo de Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, sino también por el trabajo de base que los tres políticos han hecho en los 125 municipios.

Duarte y Martínez por muchos años militaron en el PRD y acumularon derrotas y humillaciones electorales que les propinaba el PRI, pero, con con los años, ambos supieron levantarse de la adversidad, así como leer la coyuntura. Tanto Horacio como Higinio rompieron con el PRD para apoyar a López Obrador y ese cálculo y olfato político les ha permitido convertirse en los opositores más poderosos y temidos en el Estado de México. En este largo camino, Higinio Martínez cobijó y llevó a su grupo político a la maestra Delfina Gómez, quien sin tener trayectoria alguna en la política local, en el 2012 ganó la alcaldía de Texcoco bajo las siglas de Movimiento Ciudadano y el PT.

La ascendente carrera política de Gómez y su capacidad para aglutinar votantes la llevaron en 2017 a contender por la gubernatura con la bandera de Morena, pero, en especial, por el visto bueno de Horacio Duarte y de su padre político Higinio Martínez, quienes han visto en Delfina no sólo una poderosa aliada, sino también un personaje clave para acceder al poder estatal por el arraigo que tiene entre el magisterio y las agrupaciones religiosas del Estado de México. Este triunvirato ya ha vencido a la maquinaria priista en dos ocasiones, por la gubernatura en 2017; sin embargo; gracias a las alianzas que el PRI tejió con el Panal, Verde y Encuentro Social retuvo la gubernatura.

Este 2018, Horacio, Higinio y Delfina regresaron a la arena electoral mexiquense para barrer al PRI en las alcaldías, Congreso local, diputaciones federales, escaños en el Senado y sí, la joya de la corona, la Presidencia de la República. La operación del triunvirato fue quirúrgica, pues no sólo dejó al PRI moribundo, los desarticuló y lo pone al borde de la extinción. En unas semanas comenzará el segundo año de la presente administración mexiquense y se avizora un panorama gris para el jefe del Ejecutivo estatal.

Duarte, Martínez y Gómez serán los procónsules de la entidad, vigilarán de forma escrupulosa al gobernador, pero también a los priistas damnificados que se irán a refugiar al gobierno del estado, al Congreso local, la Cámara de Diputados, Senado o la Universidad Autónoma del Estado de México y no perderán de vista los apellidos Herrera Anzaldo, Monroy Del Mazo, Camacho Quiroz, Ávila Villegas, Némer Álvarez y quienes los acompañan, porque es un hecho que en 2021 regresarán a la batalla.

Sin embargo, la labor del triunvirato no sólo será vigilar al adversario, sino también ver que los alcaldes y legisladores de Morena cumplan su encomienda, para con ello, ahora sí, acceder al poder en el lejano 2023. Mientras tanto, Horacio, Higinio y Delfina verán con tranquilidad cómo la delincuencia y las pifias de la presente administración balcanizarán la entidad. Prisa no tienen y saben que de ellos dependerá pasar a la historia como los verdugos del priismo mexiquense y nacional.

Periodista

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