El futuro de los pagos contactless en México: una estrategia clave
Por Adriana Rodríguez El sector de pagos se revolucionó a nivel internacional en el año 1995, cuando se registró el primer pago realizado con sólo la cercanía de una tarjeta a la terminal de pago. A raíz de eso, el mundo presenció los primeros pasos de la ...
Por Adriana Rodríguez
El sector de pagos se revolucionó a nivel internacional en el año 1995, cuando se registró el primer pago realizado con sólo la cercanía de una tarjeta a la terminal de pago. A raíz de eso, el mundo presenció los primeros pasos de la tecnología contactless, la cual está presente en diversos ámbitos de la actualidad y cuenta con un amplio potencial de crecimiento, especialmente en países como México.
Desde aquel día, el ecosistema ha trabajado para perfeccionar el método que, de acuerdo con estimaciones de Juniper Research, podría cerrar el 2024 con un valor de 7.4 mil millones de dólares y para 2029 podría alcanzar los 15.7 mil millones. Tal es su impacto y la preferencia que está cobrando, que las transacciones contactless se encuentran en diferentes ámbitos de nuestra vida cotidiana, desde el transporte público, como el Metro o Metrobús en la Ciudad de México, hasta, evidentemente, en compras en miles de comercios.
Y es que usar tecnología contactless se ha vuelto un proceso más sencillo, basta tener una tarjeta de crédito o débito con la tecnología Near Field Communication (NFC) o utilizar dispositivos electrónicos, como smartphones e, incluso, wearables para emitir un pago en miles de comercios o prestadoras de servicios.
Tal es su importancia, que las instituciones financieras tradicionales y fintechs trabajan para promover su adopción en México con la apertura de aplicaciones digitales, la adecuación de infraestructura y promoción que creció a partir de la pandemia, al utilizar un método que evita el contacto físico.
El sector retail es de los más beneficiados con la tecnología contactless al registrar mayor índice de clientes y tickets de venta. Por ello, cada vez más comercios usan terminales habilitadas para aceptar todos los métodos de pago, pues las demandas de los consumidores crecen cada vez más, especialmente de los más jóvenes. De acuerdo con una investigación de McKinsey, los millennials son los mayores usuarios del contactless, con 17%; seguido de la Generación X y la Z, con 13% y 12%, respectivamente.
Esto ha permitido que cada comercio, tiendas de conveniencia, pymes y grandes empresas ya reciban pagos contactless a través de dispositivos de última generación que combinan diferentes métodos de pago. Pero los límites de la tecnología no llegan ahí, también la podemos encontrar en sectores como el transporte público o hasta eventos masivos musicales, deportivos o culturales al permitir a los asistentes pagar su consumo interno sin efectivo.
Sin embargo, como sector aún enfrentamos un desafío: la poca inserción, porque, aunque la demanda ha crecido, no es suficiente para competir con otros países. Por ejemplo, en Polonia, los pagos sin contacto representan el 73% del total de las transacciones; en Reino Unido son el 49% y en Australia el 93 por ciento. En cambio, en México sólo 5% de las personas lo utiliza, aunque cuando viajan al extranjero 70% lo prefiere, de acuerdo con datos de Visa.
Esta baja afluencia se debe principalmente a dos razones: limitaciones de acceso a tarjetas y los temores a sufrir fraudes, pues una de las características principales del contactless es que no requiere NIP o firma.
Respecto a la seguridad, se requiere eliminar mitos porque no es tan simple cometer un fraude, ya que a través de su tecnología y las regulaciones internacionales e internas de operación se pueden detectar posibles amenazas y tener un mejor control de su uso limitando las operaciones contactless al día para para después bloquearse y solicitar el NIP dinámico, lo que permite resguardar la información y recursos de cada persona.
Pero, sin duda, lo que permitirá potenciar el contactless en el país será la unión de todos los actores del ecosistema financiero. De nuestro lado, el compromiso es ofrecer terminales innovadoras que garanticen la mayor eficacia y seguridad; por parte del gobierno, está el trabajar en políticas que faciliten la inclusión en la población y su acceso a los servicios financieros; de la banca tradicional y fintechs, está la colaboración para desarrollar mejores productos y promover sus beneficios, y de todos nosotros, el compromiso está en difundir el tema, así como garantizar la seguridad, porque de esta manera podremos tener un crecimiento favorable.
