La importancia de recordar al Premio Nobel de Literatura israelí Shmuel Yosef Agnón

Su obra causó la admiración del gobierno y la sociedad al nivel de inmortalizarlo en los billetes de 50 shekels de Israel.

Tal Naim

Agregada de Cultura de la embajada de Israel en México

Volví a Jerusalén, y es en virtud de Jerusalén

que yo he escrito todo lo que Dios ha puesto

en mi corazón y en mi pluma.

Shmuel Yosef Agnón

Esta semana se cumplió medio siglo de la pérdida de uno de los escritores más importantes para Israel y el pueblo judío, Shmuel Yosef Agnón (17 de julio de 1888, Buchach, Ucrania), quien puso los ojos del mundo en la literatura hebrea al recibir el Premio Nobel en 1966.

Sus textos son inspiración de la educación que recibió siendo un niño; mientras su padre le enseñó los textos sagrados del judaísmo, su madre lo introdujo a la literatura universal.

A los nueve años ya escribía en idish y en hebreo y a los 15 años ya publicaba en algunas revistas y periódicos.

Después de varios años de alternar su vida entre Europa e Israel, su ideal sionista lo llevó a vivir definitivamente en Jerusalén para dedicarse de lleno a la escritura, aun cuando tuvo la oportunidad de formar parte de la vida política de la nación.

En su trabajo involucró elementos de la literatura bíblica y la filosofía mística del hasidismo. Su obra causó la admiración del gobierno y la sociedad al nivel de inmortalizarlo en los billetes de 50 shekels de Israel durante muchos años.

Incluso, la Alcaldía de Jerusalén pidió cerrar la calle donde vivía Agnón para que pudiera concentrarse totalmente en su escritura y el ruido no lo distrajera.

Su obra incluye novelas, ensayos y cuentos donde se ocupa del conflicto permanente entre la vida judía tradicional y el mundo moderno de su tiempo. Ésta fue la razón por la que recibió el Premio Nobel de Literatura, el primero para un autor hebreo.

La voz con la que abordó sus trabajos es de gran riqueza y diversidad. Es posible encontrar relatos enmarcados en el realismo fantástico, reflejados en sutiles sátiras inspiradas en la tradición bíblica y el ser humano, con las que ofreció un nuevo sentido a la literatura.

Debo reconocer que es un autor difícil de leer, pues su lenguaje literario es bastante críptico y son pocos quienes pueden llegar a comprenderlo en una primera lectura. Es por eso que Agnón debe ser leído con atención y varias veces para poder interpretar su mensaje.

Ayer y anteayer (Etmol Shilshom) es considerada la novela más importante de Agnón. Ahí describe el dolor del pueblo judío por el Holocausto y la segunda ola de inmigrantes más importante que llegó a Israel.

Particularmente, mi obra favorita es Shira, novela que no logró concluir y que trata de una historia de amor que tiene lugar en Jerusalén, lugar donde nací y crecí, y que me permitió entender la complejidad de mi ciudad.

La vida de Schmuel Yosef Agnón terminó el 17 de febrero de 1970, pero su legado consiste en más de mil textos, la mayoría de ellos publicados después de su muerte, debido a su actitud perfeccionista.

Los invito a descubrir su obra, traducida al menos en 40 idiomas, incluido el español, y que conozcan más de la literatura de mi pueblo y de mi país.

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