Suiza, país de larga y firme tradición humanitaria
El gobierno suizo dedica amplios esfuerzos a salvar vidas y aliviar los sufrimientos de las poblaciones afectadas por conflictos o desastres naturales
Por Louis-José Touron
Estado depositario de los Convenios de Ginebra, Suiza ha estado siempre vigilante de promover el respeto del derecho internacional humanitario, siendo la cuna del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el país donde radica su sede internacional, igual que las respectivas oficinas de los Altos Comisionados de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y para los Refugiados. A través de sus mecanismos de cooperación, el gobierno suizo dedica hoy en día amplios esfuerzos a salvar vidas y aliviar los sufrimientos de las poblaciones afectadas por conflictos armados o desastres naturales, por medio de programas de ayuda humanitaria y protección de la población civil.
No es casualidad si Suiza ha tomado un papel tan protagónico y emblemático en materia de acción y derecho humanitarios, de derechos humanos y de migraciones. La neutralidad de más de 200 años ofrece a mi país una gran legitimidad para aportar ayuda y experiencia humanitaria a las regiones del mundo que lo necesiten. La Cruz Roja no habría podido nacer y crecer como creció, cumpliendo con su obligación de imparcialidad en el trato de las víctimas de los conflictos armados, sin la postura históricamente neutra de Suiza. Hasta la fecha, mi país sigue siendo solicitado por sus buenos oficios, estableciendo contactos entre potencias hostiles o beligerantes, ofreciéndoles su mediación para encontrar espacios de diálogo.
La cultura humanitaria de Suiza se expresa también a través de su derecho de asilo, el cual permite a las víctimas de persecuciones políticas establecerse en el país. Desde los siglos XVI y XVII, de hecho, decenas de miles de protestantes perseguidos en Francia por sus convicciones religiosas encontraron refugio en mi país. Durante la Guerra Fría, Suiza abrió sus fronteras a un gran número de refugiados provenientes de Hungría y Checoslovaquia. En la década de 1990 se concedió el asilo a las numerosas víctimas de la guerra en los Balcanes. Más recientemente, Suiza recibió a refugiados eritreos, afganos, sirios, somalíes, iraquíes y de Sri Lanka.
De forma más amplia, el gobierno suizo cuenta con un programa de ayuda al desarrollo, que tiene como propósito la instauración de mejores condiciones de vida a largo plazo, y se concentra en 20 países y regiones particularmente pobres de África, Asia y América Latina. Más puntualmente interviene además durante conflictos o desastres naturales. Puede actuar gracias al Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria, el cual comprende a unos 700 expertos. Así, una “Cadena de Rescate” que cubre a unas 70-80 personas y 7-8 perros rescatistas y equipos de alta tecnología está siempre e inmediatamente movilizable. En los últimos años, dicho Cuerpo se ha desplegado en el contexto de la guerra en Siria, después del sismo de 2015 en Nepal, del tifón de 2013 en las Filipinas o del tsunami de 2011 en Japón.
El pasado viernes 22 de septiembre un equipo de ingenieros civiles, parte del Cuerpo Suizo de Ayuda Humanitaria, llegó a México después de haber sido aceptada la oferta de Suiza para apoyar a las autoridades mexicanas, tras los potentes sismos que se produjeron uno tras otro en estas últimas semanas y provocaron la pérdida de tantas vidas humanas. Han estado evaluando la estabilidad estructural de diversos edificios, 59 edificios en total hasta el lunes pasado, de los cuales, nueve hospitales, diez escuelas y guardarías, cuatro mercados, así como 36 edificios habitacionales y de oficina, son utilizados por más de 19 mil personas. Por solicitud y en colaboración con el gobierno mexicano, Suiza decidió extender la ayuda hasta el 5 de octubre. Hasta esta fecha, los ingenieros civiles especialistas en evaluar la estabilidad estructural post-sísmica siguen trabajando de la mano con las Secretarías de Protección Civil y Salud en las zonas más afectadas en Morelos y la Ciudad de México. En sus propias palabras, la población mexicana les ha recibido calurosamente y con mucha confianza.
Para mí es un honor y orgullo que Suiza pueda apoyar a México. Agradezco al equipo de ingenieros civiles, así como a los colaboradores de la embajada por su gran trabajo.
* Embajador de Suiza en México.
