Suiza se compromete con la investigación en la Antártida

El continente blanco es un factor importante que incide sobre el clima global y es sumamente vulnerable al cambio climático. 

Por Louis-José Touron*

La Antártida, el continente más apartado del resto del mundo, ubicado entre los 60° y 90° de latitud sur, y con temperaturas y tempestades extremas, no ofrece condiciones muy favorables para asentamientos humanos. También el número de animales es reducido, especialmente en tierra firme, donde el más conocido es el carismático pingüino emperador. A pesar de esto, el sexto continente ha llamado la atención de muchos exploradores. Durante la Edad heroica de la exploración de la Antártida, iniciando a finales del siglo XIX y terminando a principios de la década de 1920, dieciséis expediciones importantes de ocho países distintos se pusieron en marcha.

No solamente la curiosidad genuina por ampliar el conocimiento sobre el mundo empujaba las exploraciones, sino también la esperanza de encontrar recursos naturales, como petróleo, gas natural, cobre, titanio, hierro, cromo, carbón, platino y oro, que se encuentran debajo de las enormes capas de hielo. Con el fin de evitar un saqueo desastroso y para garantizar un territorio de paz en plena Guerra Fría, doce países con reclamación territorial sobre el sexto continente firmaron en 1959 el Tratado Antártico. Dicho tratado tiene como propósito congelar los litigios antárticos e impedir acciones bélicas en la región. Hoy en día, un total de 52 países con intenciones investigativas en la región antártica han firmado el tratado —desde 1990 Suiza es parte de ellos.

El continente blanco es un factor importante que incide sobre el clima global: desde la Antártida fluyen corrientes submarinas que ayudan a regular el clima hasta la línea ecuatoriana. Además, sólo tres por ciento del agua en el planeta es dulce, la mayoría de ella en forma de hielo en los casquetes polares y en los glaciares. A la vez, la Antártida es sumamente vulnerable al cambio climático. El deshielo de dicha región puede provocar un aumento de varios metros del nivel marítimo, según estudios científicos publicados en la revista Nature en 2015.

Dada la importancia de los casquetes polares en la regulación climática, y a la vez su vulnerabilidad a los cambios climáticos, Suiza decidió en 2016, mediante la creación del Swiss Polar Institute (SPI), comprometerse activamente a la investigación para la protección de los casquetes polares. El SPI es un consorcio de cuatro instituciones científicas suizas de gran renombre: el Politécnico Federal de Lausana (EPFL), el Instituto Investigativo Federal Suizo para Bosque, Nieve y Paisaje (WSL), el Politécnico Federal de Zúrich (ETH), la Universidad de Berna —colaborando con la editora Editions Paulsen.

El primer gran proyecto del nuevo SPI fue la Expedición de Circunnavegación Antártica (Antarctic Circumnavigation Expedition – ACE) que inició en diciembre de 2016 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, y terminó a finales de marzo de 2017 después de haber hecho paradas en tierras australianas, británicas, chilenas, francesas, noruegas, sudafricanas y antárticas. El barco ruso Akademik Treshnikov llevó a bordo a 55 investigadores de 30 países que trabajan en 22 proyectos diferentes, pero todos de alta relevancia para la Antártida. Los investigadores regresaron con miles de pruebas científicas que serán investigadas en sus respectivos laboratorios durante los próximos años.

El clima no conoce fronteras políticas, y las consecuencias que el cambio climático tendrá sobre el continente más austral del mundo nos afectarán a todos. Es por eso que mi país decidió dedicar recursos y tiempo a la investigación de la región antártica, para así fortalecer su compromiso con un problema que está afectando tanto a Sudáfrica como a México y a Suiza.

*Embajador de Suiza en México.

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