Cuando el agua no es vida
El agua es vida y, por ello, el agua que produce muerte es un absurdo y una contradicción. En Poncitlán, Jalisco, se presenta una de las peores crisis de todo México en materia de agua, porque ahí el agua enferma y mata a las personas, porque ahí el agua no contiene ...
El agua es vida y, por ello, el agua que produce muerte es un absurdo y una contradicción. En Poncitlán, Jalisco, se presenta una de las peores crisis de todo México en materia de agua, porque ahí el agua enferma y mata a las personas, porque ahí el agua no contiene vida.
Poncitlán está circundado tanto por el río Santiago como por el lago de Chapala, y lo que debería representar una situación geográfica privilegiada es en realidad una situación de terror. El río Santiago es uno de los más contaminados de México; su catástrofe ecológica afecta a múltiples municipios de Jalisco, como Ocotlán, Juanacatlán o El Salto, y durante décadas poco se ha hecho para poner un alto a las malas prácticas que lo tienen sumido en la contaminación y degradación. Por su parte, el lago de Chapala, el más grande de México, alberga zonas profundamente deterioradas, como la ribera de Poncitlán.
Hace unos días visité Poncitlán, donde sus comunidades, prácticamente de manera generalizada, no tienen acceso a agua potable en una cantidad suficiente; y la poca agua que pueden consumir se ha convertido en un problema de salud pública de proporciones dramáticas. Las comunidades de Poncitlán, especialmente las de Mezcala, San Pedro Itzicán, Agua Caliente, entre otras, tienen una de las tasas de prevalencia de enfermedades renales más altas del mundo. Esto se debe a que el agua en Poncitlán contiene metales pesados y organismos coliformes, agua que ya ha matado a un centenar de personas, que tiene enfermas a miles más y que ha generado decenas de casos de nacimientos con malformaciones. Esta agua no sólo la consumen y beben los habitantes de Poncitlán, sino que se ven obligados a utilizarla para el riego de sus cosechas y para su higiene personal.
Frente a esta catástrofe sanitaria y ecológica, las autoridades de los tres niveles de gobierno han sido negligentes e indolentes; durante lustros han sido incapaces de atender la grave problemática de salud pública que sufre Poncitlán; han hecho promesas vacías en materia de infraestructura y acceso a servicios públicos; han dado la espalda a comunidades que viven una grave situación de marginación y que lo único que exigen es acceso a un derecho fundamental como es el agua.
Muestras tan elocuentes como indignantes de esta indolencia, son las afirmaciones de la Secretaría de Salud de Jalisco, que apenas en 2016 llegó a sostener que la alta incidencia de enfermedades renales en Poncitlán no se debía al problema del agua, sino a “muchos” factores. Igualmente ilustrativa es la decisión del Gobierno Federal de retirar del catálogo del Seguro Popular las hemodiálisis y otros servicios indispensables para atender las enfermedades renales, evidenciando que el Estado mexicano está dispuesto a ignorar una de las crisis sanitarias más alarmantes e injustas de las últimas décadas.
Para enfrentar este problema, es indispensable desmontar la política del absurdo que priva en México, y en materia de agua, múltiples comunidades como la de Poncitlán se enfrentan a dos absurdos: en primer lugar, el absurdo de tener agua que produce muerte y no vida; en segundo lugar, el absurdo de tener agua que es fundamentalmente un problema y no un derecho humano.
Cuando hablamos de defender a Jalisco nos referimos a abordar este tipo de problemas con claridad y responsabilidad, escuchando y entendiendo la realidad que vive la gente, encontrando soluciones y construyendo los acuerdos necesarios para responder a las exigencias y necesidades de las personas. Ante un problema de esta magnitud no son suficientes las soluciones cosméticas, se requiere una profunda transformación y una suma de esfuerzos cívicos e institucionales que reviertan el patrón de injusticia, indolencia e incompetencia que mantiene secuestrada a la política del agua en nuestro país.
*Candidato al Senado de la República
por Movimiento Ciudadano en Jalisco.
