Proceso electoral amenazado

Todavía no inician las campañas electorales y ya estamos siendo testigos de una preocupante descomposición del proceso electoral. Hay tres sucesos recientes que, aunque tienen características y efectos distintos, han dañado algunos eslabones de la democracia: La ...

Todavía no inician las campañas electorales y ya estamos siendo testigos de una preocupante descomposición del proceso electoral. Hay tres sucesos recientes que, aunque tienen características y efectos distintos, han dañado algunos eslabones de la democracia: La confianza, el debate público informado y la rendición de cuentas.

1) La confianza dañada. Luego de varios meses de recabar apoyos ciudadanos, los tres “principales” candidatos independientes a la Presidencia de la República dieron muestras de practicar los vicios que los ciudadanos hoy quieren desterrar de México. Los tres aspirantes incurrieron en actos para engañar a la autoridad electoral y obtener su registro como candidatos, ya fuera simulando apoyos o presentándolos en forma inadecuada. Es cierto que Margarita Zavala consiguió la cantidad necesaria de apoyos válidos para obtener el registro, pero el 45% de sus apoyos fue inválido. Guardando las proporciones, a ningún ciudadano le otorgan una licencia para abrir un negocio presentando sólo el 55% de los documentos necesarios.

Este espectáculo dado por los aspirantes independientes debe llamarnos a la reflexión porque no abona al desarrollo de un proceso democrático basado en la confianza, al contrario, genera sospechas y desvirtúa la figura de candidaturas independientes por la que se ha luchado durante casi diez años. Mención aparte y un reconocimiento merece María de Jesús Patricio, Marichuy, quien validó el 94% de sus apoyos.

2) El debate público desnutrido. La aparición este fin de semana del video de la “niña bien” generó una oleada de reacciones que mostraron que el debate público abierto e informado vive amenazado. En lugar de situar en su justa dimensión este contenido, se lanzaron hipótesis y acusaciones a la ligera contra unos y otros, conspiraciones, deslindes no solicitados y una tergiversación estéril de la información. Estas especulaciones fueron el epicentro del debate público en redes sociales y en algunos medios de comunicación, como si en este país, y de cara a un proceso electoral histórico, no hubiera cosas más importantes que discutir.

3) La rendición de cuentas atropellada. Después de un proceso de discusión en la más completa opacidad y secrecía, el PRI registró sus listas de candidatos plurinominales al Senado y a la Cámara de Diputados. Más grave que esta posición cerrada al escrutinio público, fue el producto generado. El PRI pretende otorgarles un pasaporte a la impunidad a algunos de los que han saqueado al erario o han sido señalados por actos de corrupción.

La prerrogativa de los partidos políticos de postular candidatos de representación proporcional exige responsabilidad, autocrítica y rendición de cuentas. No es un cheque en blanco y, por ello, representa una amenaza que un partido decida llevar a las instituciones públicas a quienes han sido parte de los problemas del país.

La joya fue la postulación de la comisionada y expresidenta del Inai, Ximena Puente, quien al acceder a una candidatura evidenció un conflicto de interés gravísimo con el PRI, partido que sigue demostrando que no le importa dañar a los organismos autónomos con tal de buscar un pacto de impunidad.

Estos episodios deben obligarnos a elevar el debate en las campañas para basarlas en las ideas; a cambiar la forma de hacer política para que en lugar de hablar y prometer, empecemos por escuchar y entender. Eso sí fortalecerá la confianza ciudadana, nutrirá el debate público y afianzará la rendición de cuentas.

     *Precandidato al Senado de la República por Movimiento Ciudadano en Jalisco.

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