Los 10 errores del sexenio (II)

Nada hizo el gobierno por revisar las estructuras de privilegios, como los bonos extraordinarios o el financiamiento a partidos

La semana pasada mencioné cinco de los principales errores de la administración del presidente Enrique Peña Nieto: 1) Que el PRI no aprendió nada de sus 12 años en la oposición, no aprendió a vivir en democracia; 2) La continuación de una estrategia fallida de seguridad; 3) Condenar a México a vivir una crisis de derechos humanos; 4) La incapacidad de hacerle frente a la corrupción; y 5) La contumacia de ofrecer los gasolinazos como la mejor decisión de su administración. Los otros cinco errores de este sexenio son los siguientes:

6) Hacer del Presupuesto una fuente de derroche y discrecionalidad. Entre las muchas oportunidades desaprovechadas por la administración de Peña Nieto, debe contarse la de no emprender una reingeniería del gasto público, orientada a contener el derroche de recursos. Nada hizo su gobierno por detener las grandes fuentes de despilfarro en contrataciones y adquisiciones, nada hizo para revisar las estructuras de privilegios como las pensiones a expresidentes, los seguros médicos privados, los bonos extraordinarios o el financiamiento a partidos. No entendió que un cambio de fondo de nuestras instituciones pasa necesariamente por detener el derroche de recursos.

7) Publicidad oficial. En la misma lógica de derroche de recursos, el gobierno federal ha erogado alrededor de 40 mil millones de pesos en publicidad y ha rechazado, una y otra vez, la necesidad de diseñar un marco normativo para regular, limitar y vigilar este gasto. Esta postura no ha contribuido a fortalecer nuestra vida democrática y se ha convertido en un lastre en materia de opacidad y rendición de cuentas.

8) Violencia contra periodistas. Este sexenio protagonizó los peores episodios de violencia contra periodistas y activistas, contabilizándose casi 40 asesinatos de periodistas y más de 100 de defensores de derechos humanos, prácticamente todos en la impunidad. A esto se suma el escándalo de espionaje a comunicadores y activistas por parte de instancias del gobierno federal, igual y penosamente todavía en la impunidad.

9) Entrega de la agenda medio ambiental. La agenda verde del país fue secuestrada por el pacto político entre el PRI y el PVEM, lo que ha impedido consolidar una política de Estado en esta materia, ajena a conflictos de interés y a presiones de grupos de poder. La entrega de la agenda verde a este grupo político significó retrocesos en la protección de áreas naturales y convirtió en un botín decisiones que deberían tomarse con visión de largo plazo.

10) La aspiración centralista. Quizá uno de los lastres que nunca podrá sacudirse el PRI es el de la tentación centralista, y este sexenio también será recordado como el que puso en entredicho al federalismo mexicano con una red de gobernadores priistas convertidos en señores feudales y con una administración federal dispuesta a minar cualquier esfuerzo por fortalecer las instituciones municipales y estatales; la muestra más elocuente de ello fue la negativa del gobierno federal y del PRI a realizar cualquier reforma para modernizar las policías municipales del país.

Estos errores y omisiones serán la herencia del gobierno del PRI, pero la elección de 2018 deberá ser un parteaguas no sólo para corregirlos, sino principalmente para construir un nuevo proyecto de país que dignifique la vida pública y se oriente hacia un cambio del régimen político.

                *Precandidato al Senado de la República.

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