Cuando los ciudadanos mandan

Tuvo que ocurrir una desgracia para que las fuerzas políticas cedieran ante la exigencia ciudadana de eliminar el financiamiento público a los partidos. De aprobarse esta medida, hay que subrayarlo, los partidos no estarán haciendo ninguna concesión a nadie, ...

Tuvo que ocurrir una desgracia para que las fuerzas políticas cedieran ante la exigencia ciudadana de eliminar el financiamiento público a los partidos. De aprobarse esta medida, hay que subrayarlo, los partidos no estarán haciendo ninguna concesión a nadie, simplemente estarán cumpliendo con la voluntad expresa de millones de ciudadanos.

La tragedia de los sismos del 7 y 19 de septiembre abrió la posibilidad de transitar por dos alternativas: el oportunismo y la oportunidad. Y hoy el Congreso de la Unión tiene la oportunidad de dignificar el ejercicio legislativo, la oportunidad de saldar deudas pendientes, la oportunidad de ponerse a la altura de demandas genuinamente ciudadanas.

En esta coyuntura, lo menos que puede exigírseles a los partidos políticos es actuar con responsabilidad obedeciendo el mandato ciudadano. En este tenor, desde 2007, en diferentes momentos y en diferentes instancias, Movimiento Ciudadano ha impulsado la eliminación del financiamiento público a los partidos. En 2016, los Diputados Ciudadanos presentamos la iniciativa de #NiUnPesoALosPartidos, misma que fue desechada por la mayoría del PRI.

En días pasados, Movimiento Ciudadano anunció la renuncia al 100% de su financiamiento público. Y el día de ayer, el Frente Ciudadano por México presentó una nueva iniciativa para eliminar el presupuesto a los partidos, acompañado de un plan de austeridad integral, que incluye importantes recortes presupuestales en todos los órdenes de gobierno, así como la eliminación de la publicidad gubernamental y los excesos en la contratación de servicios personales.

La vía del oportunismo también ha sido transitada. El PRI, más preocupado por dejar el tercer lugar en las preferencias electorales, ha planteado tardíamente la eliminación del presupuesto a los partidos y de la representación proporcional en la integración del Senado y la Cámara de Diputados.

El planteamiento del PRI es oportunista porque, en términos económicos, representa menos del 1% del presupuesto nacional, además de que el monto es a todas luces insuficiente para reconstruir al país. Sobra decir que, en términos estrictamente políticos, la propuesta del PRI sólo garantiza la sobrerrepresentación que actualmente tiene en la Cámara.

Más aún, el planteamiento del PRI está diseñado para debilitar a las fuerzas de oposición: ha encontrado en el desvío de recursos y en el uso electoral de los programas sociales la mejor alternativa para financiar campañas y mantener una sobrerrepresentación.

Como quiera que sea, el planteamiento del PRI es insuficiente. Es momento de ir hacia procesos electorales verdaderamente austeros, en los que el argumento, el debate y la discusión sean el centro de las elecciones. Si construimos procesos electorales basados en el voto informado, el dinero no será el factor decisivo en nuestra democracia. Por eso lanzamos el reto a todas las fuerzas políticas para que en 2018 las campañas sean en redes sociales y a través de debates semanales en cadena nacional, y así reducir los topes de campaña y establecer mecanismos de financiamiento mínimos.

Abandonar la idea de que el principal factor de decisión de la democracia mexicana sea el dinero y lograr tener la elección más austera de la historia, también es una manera de aportar a la urgente reconstrucción del país.

               

*Coordinador de Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano.

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